El filósofo Robert Maggiori y Carlota Casiraghi, fotografiados en Segovia, durante su participación en el Hay Festival
El filósofo Robert Maggiori y Carlota Casiraghi, fotografiados en Segovia, durante su participación en el Hay Festival - LISBETH SALAS

Carlota Casiraghi, una «princesa filósofa» en Segovia

La hija de Carolina de Mónaco fue ayer la gran atracción del Hay Festival, donde ofreció una charla junto con Robert Maggiori

SegoviaActualizado:

Segovia, con su Alcázar, ve pasar personajes de la realeza y siglos. De Isabel la Católica a Carlota Casiraghi, que llegaba ayer sábado a la ciudad para participar en el Hay Festival. «¿Esa es la de Mónaco, no?». Revuelo de periodistas y de curiosos. Una exclusiva, una entrevista… pero la nieta de Grace Kelly, que no levanta la misma expectación que su abuela, pero casi, no venía con intención de ninguna de las dos.

La hija de la princesa Carolina de Mónaco copa páginas de sociedad, de revistas del corazón y, aunque para algunos resulte desconocido, espacio en las secciones de Cultura. La «princesa filósofa» acaba de publicar «Archipiélago de pasiones» (Libros del Zorzal) junto con Robert Maggiori, quien fuera su profesor de Filosofía. Un manual para discernir emociones. Un catálogo de sentimientos donde se filosofa sobre las pasiones benevolentes como el amor, la amistad, la camaradería o la admiración junto con pasiones malevolentes como la crueldad, la murmuración y muchas más.

Respecto al título del libro, explicaba Casiraghi que «la palabra archipiélago no nos vino de repente. En la idea de archipiélago están los islotes, que a veces no se distinguen unos de otros, se acercan, se alejan. Nos pareció muy interesante». Por su parte, el profesor Maggiori resolvía que «no podíamos presentar una amalgama de pasiones mezcladas. Pero queríamos que se entendiera que las pasiones se tocan unas con otras. El mar entre islotes comunica muy bien esa idea».

El volumen, hizo hincapié su editor Leopoldo Kulesz, es una conversación entre ambos. No una conversación entre «maestro y alumna, sino entre dos mentes cultivadas».

El acto tuvo lugar en el Aula Magna de Santa Cruz la Real bajo el título de «Pasión por la Filosofía» y colgó el cartel de «no hay entradas». Un aforo completo diez minutos antes de la hora en una mezcla de interés y de morbo. La Filosofía arrastrando masas es una cosa de esas que sólo puede ocurrir en el Hay Festival o si hay una «princesa» de por medio.

La conversación fue un repaso somero por el contenido del libro. Una charla más breve de lo esperado en la que el público se quedó con ganas de filosofar de verdad más allá de lo que se pudo considerar como la filosofía de la sonrisa. Porque Carlota Casiraghi supone un escaparate inigualable para esta disciplina falta, en muchas ocasiones, de mayor acogida. Su sola presencia ya supone una revolución de titulares y su apuesta por visibilizar la Filosofía se entiende con proyectos como los «Encuentros Filosóficos de Mónaco», institución que actualmente dirige.

Acabada la actividad, un matrimonio cerca de la Plaza de San Martín de Segovia filosofaba: «Que la de Mónaco no quería muchas fotos en Segovia… Ni que esto no fuera más bonito que lo suyo de allá».

Y es que Carlota Casiraghi pasó como una exhalación por la ciudad, sin hacer declaraciones, porque las princesas no conceden entrevistas. Es una cosa que sabía Joe Bradley, el personaje de Gregory Peck en «Vacaciones en Roma». Las princesas conceden recepciones y montan a caballo... Aunque si presentan libros, no queda más remedio que dejarse interrogar.