El guía del Panteón, Sergio, adereza la visita con anécdotas y curiosidades. - FOTOS: FRANCIS JIMÉNEZ / VÍDEO: VERÓNICA SÁNCHEZ
PANTEÓN DE MARINOS ILUSTRES

El único cementerio del mundo de marinos de la Armada está en La Isla

El Panteón de Marinos Ilustres, situado en San Fernando, comienza a ser más conocido entre oriundos y turistas, que acuden a visitarlo

San FernandoActualizado:

Es un tesoro escondido. Uno de esos lugares que sorprenden al visitante que se adentra en él. Situado en la población militar de San Carlos, dentro de la Escuela de Suboficiales de la Armada, el Panteón de Marinos Ilustres refleja la historia de España a través de los marinos que la forjaron.

Comenzado a construir en 1786, inicialmente iba a ser una parroquia, pero el Marques de Nervión, ministro de Marina con la reina Isabel II y cuyos restos mortales descansan en el mausoleo con su nombre, decidió que, en lugar de ello, se estableciese el Panteón de Marinos Ilustres. «Aquí estaba el Colegio Naval Militar, por eso tomó esa decisión, para que estos marinos sirviesen de ejemplo a las nuevas generaciones», explica Sergio al grupo de 25 personas que le sigue por las dependencias de este majestuoso edificio.

Todo el que quiera visitar el Panteón de Marinos Ilustres puede hacerlo, de forma gratuita y previa reserva en la oficina de Turismo de San Fernando y disfrutar del recorrido guiado con el que Sergio, al que le caracteriza su sentido del humor y su conocimiento de cada rincón del lugar y de la historia, deleita al que llega hasta allí.

El Panteón de Marinos Ilustres alberga una momia, la del capitán general Federico Gravina

El interés por esta joya cultural que se esconde en La Isla es creciente, como demuestran las cifras de visitas. Si en julio de 2017 la recorrieron 114 personas, en el mismo mes de este 2018 los números se han multiplicado, alcanzando las 618 personas.

«Solo hay restos mortales en los mausoleos y en las tumbas», explica el guía, «las lápidas no los contienen porque cuando un marinero moría en alta mar lo tiraban al agua», cuenta mientras los visitantes pasean su mirada por el interior de un edificio que se inauguró sin techos en 1870, fue cubierto en 1948 y cuya construcción finalizó en 1956, 170 años después de poner la primera piedra.

Durante la visita recorren todo el interior del Panteón.
Durante la visita recorren todo el interior del Panteón. - FRANCIS JIMÉNEZ

Al Panteón de Marinos Ilustres se accede por la calle de las Victorias, que toma el nombre de una placa situada en la fachada, en la que figuran las principales victorias de la Armada Española. Aunque está construido con piedra ostionera, tradicional en Cádiz, su fachada es de piedra de la Sierra de San Cristóbal, al igual que la de la catedral de Sevilla.

En este ‘cementerio’ no solo hay monumentos funerarios, también podemos encontrar algunos conmemorativos, como el dedicado al primer acorazado que dio la vuelta al mundo, completándola desde febrero de 1865 a septiembre de 1867, la fragata blindada española ‘Numancia’.

Los visitantes atienden a las explicaciones del guía.
Los visitantes atienden a las explicaciones del guía. - FRANCIS JIMÉNEZ

Un paseo por la historia

«Para ser enterrado en el Panteón de Marinos Ilustres es necesario cumplir tres condiciones. La primera, estar muerto», explica Sergio con gracia, haciendo reír a los visitantes, que agradecen lo ameno y divertido del recorrido, «la segunda, ser marino y la tercera, que la familia dé su consentimiento». Y es que, son las propias familias de los fallecidos los que han financiado cada uno de los mausoleos de este lugar.

No cualquier marino de la Armada Española o relacionado con ella tiene el honor de que se depositen aquí sus restos mortales, es necesario alcanzar la «categoría de ilustres», es decir, científicos, mercantes o personalidades relevantes que han marcado la Historia.

618 personas lo visitaron en julio de 2018. El mismo mes del año pasado lo hicieron apenas 114

En el Panteón de Marinos Ilustres se encuentra la tumba de Cayetano Valdés, militar, marino y ministro de la Guerra en el reinado de Fernando VII. También la de Cecilio Pujazón, capitán de navío y relevante astrónomo isleño del siglo XIX, que llegó a ser director del RealObservatorio de la Armada. O la del Conde del Venadito, Juan José Ruiz de Apodaca y Eliza, artífice de la rendición de la flota francesa del almirante Rosily en la Bahía de Cádiz, la primera que sufrió el ejército napoleónico. Pero, sin duda, destaca el mausoleo de más categoría artística de los que en este Panteón se encuentran, el dedicado a la marinería y la tropa, obra de Gabriel Borras (el mismo escultor que realizó el monumento a Cayetano del Toro situado en la gaditana plaza de Fragela).

Este lugar también alberga una momia, la del capitán general de la Armada Federico Gravina, que se encuentra dentro de la tumba que lleva el nombre de este insigne militar, localizada en la capilla de los honores españoles de la batalla de Trafalgar.

El Panteón de Marinos Ilustres de la Armada «es el único cementerio del mundo dedicado a marinos de la Armada», recuerda el guía que le dijo el escritor y periodista Arturo Pérez-Reverte, que acudió a visitarlo durante una de sus estancias enCádiz. «Y también es el único que tiene un recuerdo a los enemigos», explica Sergio, delante de una placa en la que se lee «acuérdate también señor de los enemigos que murieron luchando contra nosotros en combate, con nobleza y con honor». Porque la historia española es tan desconocida como sorprendente.