JOSÉ Mª CARAVACA DE COCA - TRIBUNA LIBRE

Las visitas de la fragata francesa ‘Iphigènie’ en 1888 y 1900

Penas y alegrías en el puerto de Cádiz

José Mª Caravaca de Coca. Capitán de navío (R)
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El 18 de octubre del año 1888 entró en el puerto de Cádiz la fragata francesa ‘Iphigènie’, armada con ocho cañones, siendo su comandante Mr. J. Dupont informándose en la prensa local, que procedía de Vigo, que había hecho la travesía en tres días y que llevaba a bordo 500 tripulantes. Era este barco, desde 1886, el buque escuela de los aspirantes a oficiales de la Marina de Francia. Había sido construido este velero de tres palos en Brest en 1877, desplazando unas 3200 toneladas y contaba con una máquina auxiliar de 550 cv. Por sus alumnos era conocido como ‘la Iphi’.

Desde su llegada a Cádiz quedó fondeada la fragata en la Bahía y la mañana del aciago sábado 20 fue visitada por el Capitán General del Departamento, contralmirante Florencio Montojo y Trillo, acompañado por el Comandante de Marina, capitán de navío Santiago Alonso y Franco. El buque, conforme al ceremonial marítimo, hizo los establecidos honores al cañón produciéndose una desgraciada explosión.

La prensa informó, al día siguiente, que había ocurrido «ayer a las dos de la tarde una catástrofe». Y decía que «parece que el condestable o el cabo de cañón que disponía la carga, no cerró bien la recámara del cañón, y al hacerse el disparo fue despedida hacia fuera esa importante pieza…» En el relato se hablaba de los marineros franceses heridos y así informaba que Ives Borgue quedó con el cráneo fracturado, un tal Vanel Antoinini con graves lesiones en el brazo izquierdo y Durant Durbin con quemaduras en los ojos. Se decía que «estos tres últimos fueron en camillas trasladados al Hospital de San Juan de Dios, adonde llegaron cerca de las cuatro acompañados por el médico del barco, Dr. Couteaud, el capellán y un practicante».

En el hospital, el mismo día 20, falleció Ives Borgue, constando en la documentación que recibió el Santo Óleo.

También se ha podido localizar en dicha documentación que Vanel Antoinini, de 22 años, hijo de Vanel y Constanza, fue hospitalizado en la Sala de San José en la cama nº 8 y su compañero Durant Durbin, hijo de Durant y Petra, de 24 años, en la misma sala en la nº 10 y que estos permanecieron en dicho hospital hasta recibir el alta médica el día 8 de diciembre de ese año de 1888.

Gratitud de Francia al hospital

Las heridas que presentaba el marinero Vanel Antoinini, hacían imprescindible la amputación del brazo izquierdo a lo que iba a proceder el doctor don Cayetano del Toro, quien entonces era el Presidente de la Diputación de Cádiz, en unión del también médico de la Hermandad de la Santa Caridad Rosendo Lombera. El herido se negó y ante ello se hizo llamar al cónsul de Francia y este a su vez lo hizo al buque ya que era difícil entenderse con este marinero dado que hablaba en dialecto, «patois» decía la prensa, y que expresó que prefería morir a que se le amputase un brazo. Al parecer, ante el personal del buque, hizo constar de manera reiterada su negativa continuando así hasta que al día siguiente al recibir la promesa de que le sería concedida una pensión de invalidez, consintió en la operación, que fue realizada por los médicos del hospital junto al del propio buque.

En cuanto al marinero fallecido, también se ha localizado en la documentación del hospital, la autorización dada por la capitanía del Puerto de Cádiz firmada por el teniente de navío Federico López Aldázabal, para que se pudiese enterrar en el cementerio de la ciudad, lo que se hizo tras una misa en la iglesia de San Juan de Dios el lunes día 22 de octubre y organizarse, a continuación, un sentido cortejo a pie por la dotación del buque de la Marina de Francia acompañados por la Armada Española. Se dijo, entonces, en las crónicas del periódico local ‘La Palma’ que «este acto ha llamado mucho la atención, así como que el capellán fuera rezando constantemente desde el hospital al cementerio sin levantar la vista del suelo. Así se ha honrado la memoria de un soldado francés. Tómese ejemplo».

Jarrón de porcelana de Sèvres, regalo del Gobierno de Francia a la Hermandad de la Caridad en 1889.
Jarrón de porcelana de Sèvres, regalo del Gobierno de Francia a la Hermandad de la Caridad en 1889. - J. Mª Reyna

Finalizada la estancia en el hospital de los marineros franceses heridos, el Cónsul de Francia en Cádiz, el Barón de Collongue, hizo dirigir un escrito a la dirección de ese Hospital, el 12 de abril de 1889, en donde a su vez decía que había elevado uno en enero al ministro de Marina de su nación dando cuenta de los «cuidados solícitos y desinteresados del Hospital de Caridad prestados a dos marineros del crucero ‘Iphigènie’ que fueron gravemente heridos en octubre de 1888…», al tiempo que informaba de que «queriendo el Gobierno de la República Francesa dar al hospital una prueba de su viva gratitud» había tomado la decisión de enviar hacia el consulado de Francia en Cádiz «un jarrón de las manufacturas de porcelana de Sèvres, encargándome de ofrecerlo al establecimiento de Caridad…» lo cual, decía, haría en cuanto llegase a sus manos. Y así fue; el 26 de abril de ese 1889, junto a una efusiva carta en donde se exponía que era un «obsequio del Gobierno de la República Francesa al Santo Hospital … como prueba de gratitud…» le fue entregado al Hospital el jarrón de Sèvres que aún permanece en la Hermandad de la Santa Caridad de Cádiz. Una bonita pieza de color azul, quizás por ser este el color de la Caridad…

Se escribió, con la ‘Iphigènie’, en esos momentos, una página de la Historia de nuestro puerto, llena, en parte de tristeza por el accidente y quizás, en parte, de la satisfacción de haber podido atender a nuestros hermanos marinos visitantes ante la desgracia.

En el último crucero de instrucción

Pero la fragata ‘Iphigènie’ parece que contrajo una deuda de honor con la ciudad gaditana y así, cuando en 1900 realizó su último crucero como buque escuela, incluyó a Cádiz entre los puertos para dar su último adiós.

Es interesante que en ese último viaje fuese a bordo el alumno de la Marina de Francia aspirante a oficial Charles Millot, quien sería conocido como Gervèse al alcanzar la fama posteriormente de dibujante e ilustrador en el país vecino, de tal manera que en 1921 fue nombrado Pintor de la Marina, lo que fue hasta su muerte en 1959.

Portada del libro sobre el último crucero del buque escuela.
Portada del libro sobre el último crucero del buque escuela.

Recientemente se ha publicado en Francia un libro, cuyo autor es Jacques Schirmann, dedicado a ese último viaje de la ‘Iphigènie’ en donde se han incluido los dibujos, fotografías y relatos, como una especie de diario, que Charles Millot hizo durante todo el crucero y en ella figuran los que realizó en su estancia en Cádiz.

El Parte de Vigía del 1º de mayo de ese año de 1900, informó que el buque escuela ‘Iphigènie’ al mando de Mr. M. Mancaron, había fondeado esa mañana viniendo desde Punta Delgada, Islas Azores, en una navegación de siete días.

El aspirante Gervèse, llamémoslo así, incorporó en su diario un croquis de la Bahía gaditana fijando el punto de fondeo así como en donde hacían, ya en el interior del muelle, los barqueos a tierra y, sobre todo, unas muy interesantes fotografías de la ciudad o de la propia Bahía en donde incluso se ve la fragata ‘Iphigènie’, además de sus comentarios acerca de la ciudad.

Pero esta visita, el adiós definitivo a la ciudad de Cádiz, tuvo su culmen, podríamos decir, en la fiesta celebrada a bordo que fue descrita con detalle por la prensa de la época. El día 3 de mayo se contaba que el cónsul de Francia en Cádiz, entonces Mr. Gueyraud, había ofrecido una excelente cena a bordo del buque escuela «todo rociado con exquisitos Chambertin, Bordeaux y Champagne Cup» y era explícito en detalles acerca de la vajilla, candelabros y demás adornos. El tono festivo se manifestó también en que actuaron en el buque el cantante flamenco 'Niño de la Isla' acompañado a la guitarra por el maestro 'Juan el Panadero'. Pero la cosa no quedó solamente ahí sino que el propio cónsul, decían las crónicas, «cantó las canciones bretonas más en boga, que fueron aplaudidas …» y que su esposa «acompañó al piano algunas quadrilles y valses bailados por muchas parejas» lo que hizo que se pasase «una noche verdaderamente deliciosa y agradable».

El buque escuela 'Iphigènie' dejó la Bahía de Cádiz en su última visita el 7 de mayo de 1900 a las 10.15 horas con rumbo, decía el Parte de Vigía, oeste-noroeste. Sabemos por información sacada del libro antes mencionado que era Lorient el punto de destino a donde arribó el 12 de ese mes de mayo. Continuó el buque escuela su último crucero de instrucción hasta el día 21 de julio que finalizó en Brest. El día 4 de diciembre de ese mismo año de 1900 causó baja en la Marina de Francia.

Parece una casualidad que esa última visita de 1900 de la fragata buque escuela 'Iphigènie', después de la dolorosa hecha en 1888, vuelva ahora a cobrar actualidad con la publicación de este libro que nos lleva a constatar lo que siempre ha sido la ciudad de Cádiz hacia los hombres del mar vengan de donde vengan, en las alegrías o en las tristezas.

José Mª Caravaca de Coca. Capitán de navío (R)José Mª Caravaca de Coca. Capitán de navío (R)