Momento de la detención de Ismael López, 'El Ojos'.
Momento de la detención de Ismael López, 'El Ojos'.
REPORTAJE

Las pruebas que han tumbado a la 'Banda del Ojos'

¿Qué fallos cometieron?, ¿por qué se les ha incriminado?, este fue el rastro que dejaron cuando asesinaron al Pelón

La sentencia, de 236 páginas, repasa cada una de las aristas de una intensa y laboriosa investigación

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«Todas las pruebas expuestas permiten concluir que Ismael López fue el organizador o uno de los organizadores de los hechos ocurridos del 4 al 5 de agosto de 2014, participando también en la ejecución». La sentencia que ha condenado a penas altísimas a la banda liderada por Ismael 'El Ojos' por el secuestro, tortura y asesinato del joven chiclanero conocido como 'El Pelón' es tajante. 236 páginas en las que una a una se destripa y analiza la veracidad del paquete de pruebas presentado tras la laboriosa investigación que se desarrolló durante la 'operación Periplo', que identificó y dio caza a los entonces supuestos culpables.

Además el fallo también explica minuciosamente por qué da credibilidad a los testimonios aportados por los testigos durante la vista oral que se celebró en octubre del año pasado y destaca como indubitados los rastros de sangre y ADNencontrados en el ‘iter criminis’, es decir, en todos aquellos lugares por los que pasaron:Chiclana, El Puerto, Sanlúcar y Puerto Real.

Casi una veintena de delitos se le imputan a los máximos implicados, y, salvo alguna excepción, según la Sección Cuarta, todos ellos han sido acreditados. Los trece procesados negaron en reiteradas ocasiones los hechos. Insistieron en que los que debían de estar sentados en el banquillo eran otros (una banda de Sanlúcar liderada por un viejo conocido del 'negocio') y no ellos, y que toda la investigación policial estuvo inducida para incriminarles. Sólo reconocieron que sí habían delinquido en alguna ocasión, que se dedicaban a «bajar» a Cádiz por hachís, otros que les sirvieron de apoyo y 'puntos', pero que jamás hubieran podido cometer un acto tan atroz como el que machacó el cuerpo de David Muñoz aquella madrugada.

Pero según los hechos probados, el crimen sí existió y los autores fueron ellos (de una u otra forma). El objetivo era «asustarle» y robarle un dinero que guardaba de otro 'palo'. 'El Pelón' no quiso hablar y cuando dieron con los pocos billetes que guardaba enterrado en una casa de La Algaida, lo ejecutaron y tiraron su cuerpo en un camino de Puerto Real. David Muñoz llevaba marcado a moratones y puñaladas el terror que vivió.

Los testigos, «creíbles»

El fallo reproduce en sus primeras páginas las declaraciones de los testigos. Entre ellos el de la viuda de la víctima. El tribunal da por veraz su relato. Según expuso, aquella noche habló con su marido en torno a las diez y le dijo que iba al Bar Los Cazadores, a poca distancia de su casa, ubicada en El Marquesado (Chiclana). Así sobre las once le llamó porque tardaba y le dijo que estaba llegando y que en dos minutos estaría en casa. Sin embargo ya no supo nada más de él. Varios vecinos y amigos coincidieron en situarlo en el mismo lugar e incluso hablaron de haber escuchado gritos y golpes.

Otra de las declaraciones clave para el fallo fue la de un amigo de David Muñoz de Sanlúcar a cuya casa fueron pensando que él guardaba el dinero. Según aseguró, eran más o menos las cuatro de la madrugada cuando escuchó como David le llamaba desde fuera. Le decía:«gordo, abre la puerta». Le dijo que había tenido «un porrazo con el coche». Sin embargo cuando abrió entraron en tromba varias personas enmascaradas, con pistolas y usando guantes. Afirmó que todas ellas llevaban el rostro cubierto con pasamontañas y una de ellas con una careta. Así, dice la sentencia, ofreció los primeros datos sobre los asaltantes.

«Eran siete u ocho, grandes y rápidos y que tenían acento de Madrid». También dijo que cuando los agresores supieron la cantidad de dinero que habían obtenido se mostraron insatisfechos y se lo recriminaron a David:«¡Para esta mierda de dinero hemos hecho tantos kilómetros!», le gritaban. También aseguró que uno llevaba un tatuaje en la cara interna del antebrazo derecho y cuando en sala se le exhibió la pieza de convicción, consistente en una careta de persona anciana y calva que fue encontrada en la casa de uno de ellos, la identificó rápidamente. «Se me quedó grabada».

Otros testigos aportaron datos en la misma línea, unos relatos que para el tribunal han resultado ser «plenamente creíbles al no existir motivos para dudar de su veracidad y ser sus declaraciones coincidentes, compatibles, y persistentes».

Material y armas intervenido en los registros.
Material y armas intervenido en los registros.

Otra de las pruebas que para la Audiencia Provincial han sido concluyentes en este caso son las referidas a las periciales practicadas en las diferentes localizaciones donde se produjeron los hechos. Según expresa el fallo, los resultados obtenidos confirman que 'El Pelón' «fue capturado y golpeado junto a su domicilio en Chiclana y que luego fue llevado a la vivienda de calle Finisterre de Sanlúcar, en donde aparece ya con importantes lesiones. Es aquí donde se encontraron las primeras muestras de ADN con su perfil genético en una funda de chaisselong, dos fundas de sofá y una sábana.

La sangre, indubitada

También ha sido determinante para el fallo judicial los resultados de las pruebas practicadas tras la inspección de la casa que 'El Ojos' alquiló en la calle Habana de El Puerto durante esos días. Al ser preguntado, dijo que tenía este y otros inmuebles alquilados para poder esconderse si iban a por él porque estaba en busca y captura por otros asuntos. Llevaba una «vida nómada», aseguró. Sin embargo, la Sala consideró acreditado que este domicilio sirvió de punto de encuentro de la banda y que allí se alojaron algunos de ellos. Otros lo hicieron en un piso cercano a la Plaza de Toros. Este extremo fue confirmado por una de las implicadas, Sara, la única mujer procesada en esta causa, quien situó la noche del crimen a miembros del grupo en diferentes localizaciones como El Puerto y Chiclana. Ella misma confesó que había hecho las labores de vigilancia aunque no llegó hasta Sanlúcar por una avería en el coche.

Pues bien, los exámenes periciales determinaron que el perfil de David Muñoz se encontró en sangre y otros restos orgánicos presentes en hisopos aplicados en el duplex de El Puerto. «Es claro que este informe no puede ser más concluyente. Fue llevado la noche de los hechos, sangrando, al domicilio de Ismael López, dejando su rastro genético en la entrada de la vivienda, en la escalera de subida al primer piso y en uno de los dormitorios del primer piso. Ninguno de los acusados ha dado razón alguna por la que hubiera de aparecer el perfil genético».

Las muestras de ADN halladas en varias localizaciones como la casa de El Puerto, clave

Los coches

Otra de las pruebas que sujeta las condenas aplicadas para el tribunal son los indicios que se desprenden del estudio de los tránsitos de vehículos que fue realizado por la Policía Judicial de la Guardia Civil de Cádiz. En este mapa de tráfico se determinó el paso de los coches implicados, alguno de ellos sustraídos (que acredita las penas por robos de vehículos también añadidas). Según la información facilitada por las cámaras de tráfico, estos coches recorrieron este «camino del delito». Además señala las horas en la que se trasladaron de un sitio a otro. Desde Madrid a Cádiz, y después por la provincia. Un Seat Toledo, un Ford Mondeo y un Altea, además del Peugeout de la propia víctima, fueron los coches a los que principalmente se les siguió el rastro.

Además del mapa de tráfico, el estudio de posicionamiento de sus móviles ha sido clave también para el fallo. Durante los días 4 y 5 de agosto de 2014 se observan numerosas comunicaciones entrantes y salientes entre los implicados, lo que acreditaría que formaban parte de un mismo grupo, algo que negaron. Además la localización de los terminales los vuelve a situar en esos espacios comunes. Según reproduce la sentencia, en primer lugar, entre las 21.30 horas y las 23.40 horas del 4 de agosto de 2014 son localizados en Chiclana. Posteriormente los móviles reflejan que se han trasladado a El Puerto, más tarde a Sanlúcar y finalmente uno de los teléfonos rastreados es detectado en Puerto Real, donde se da muerte y abandona el cadáver de 'El Pelón'. Queda allí posicionado a las 06.44, la hora que determinó el forense como el momento justo del fallecimiento.

Una foto que se hicieron en la playa, en Chiclana, también ha servido para demostrar que sí eran un grupo y se conocían

Demostrar que los implicados estaban esos días en la provincia era otra de las cuestiones básicas para la acusación. Y de ahí la importancia que se le dio en uno de los interrogatorios a una foto de varios de ellos juntos en una playa de Chiclana días antes del crimen. Esa imagen se intervino del móvil de Sara y para el tribunal es «un indicio de gran solidez de que algunos de los procesados sin domicilio en la provincia eran también miembros del grupo» y que habían viajado desde Madrid «para tomar parte en los hechos delictivos». Además aparecieron otras dos fotos del Bar El Clave, propiedad del padre del Pelón, donde se hicieron vigilancias aquella noche. Fueron tomadas en un breve espacio de tiempo.

Con estas y otras pruebas aportadas, finalmente la Audiencia ha condenado a El Ojos a 68 años de prisión y al resto de los integrantes de la banda a penas que oscilan entre los 47 y los 62 años y medio de cárcel. Sin embargo la pena real que, como máximo, podrán cumplir en aplicación del Código Penal se reduce a los 30 años.

Contra esta sentencia, que no es firme, cabe recurso ante el Tribunal Supremo.