TEMPORAL

Las playas de Cádiz se llenan de medusas y pepinos de mar por el temporal

La picadura de la 'carabela portuguesa' es dolorosa y puede resultar muy peligrosa para el ser humano, llegando a provocar problemas cardiovasculares

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El temporal 'Emma' ha azotado a la costa gaditana y ha cambiado la fisiología de las playas de San Fernando, El Puerto, Chiclana, Cádiz, Tarifa y así sucesivamente. De manera inmediata desde el Estado, la Junta y los ayuntamientos han mostrad su disposición y a trabajar para recuperar tanto equipamientos como arena. Pero, el temporal también ha afectado a diferentes especies que se intentan adaptar a un nuevo espacio.

De esta manera, en las orillas se pueden encontrar de manera sencilla distintos ejemplares, aunque hay uno que ha llamado la atención y que ha provocado que desde diferentes sitios se lance un mensaje de precaución a las personas. Uno de los primeros en hacerlo ha sido la delegación de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de El Puerto, advirtiendo de los peligros por la aparición de la conocida como 'carabela portuguesa'.

Una especie de medusa cuya picadura es bastante dolorosa y puede resultar muy peligrosa para el ser humano, llegando a provocar problemas cardiovasculares. Se pueden ver desperdigadas en las distintas playas y la curiosidad en este caso puede ser perjudicial ya que el contacto con sus tentáculos provoca quemaduras e hinchazones en la piel. Es un tipo de hidrozoo de la subclase de los sifonóforos de apariencia similar a una medusa. A pesar de su llamativo color azul, recuerdan que no debe tocarse, ya que puede provocar graves problemas de salud.

Y es que son varias las personas que no solo acuden a ver los efectos del temporal, sino que van a las playas para limpiar o ayudar a estas especies que se encuentran en la orilla. Así se ha podido ver también estrellas o pepinos de mar que la gente devuelve al mar. Otro caso es el de los cangrejos cuyas olas han desplazado o destrozado su espacio habitual. En Camposoto (San Fernando) se pueden ver corretear de u lado para otro en lenguas de arena que se han comido el fango, en busca de un sitio en el que poder guarecerse.