La presidenta de la Junta, Susana Díaz, durante la entrega el martes del segundo petrolero
La presidenta de la Junta, Susana Díaz, durante la entrega el martes del segundo petrolero - ANTONIO VÁZQUEZ
INDUSTRIA

La obra del quinto petrolero resucita con la nueva cúpula de SEPI y Navantia

La continuidad del programa de los Suezmax estaba descartada por baja rentabilidad pero los nuevos ejecutivos -exdirectivos de la Junta- podrían hacer un guiño a Susana Díaz

CÁDIZActualizado:

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha metido una carga de profundidad al nuevo Gobierno de la nación al reclamar para los astilleros gaditanos la construcción del quinto petrolero. Su discurso el pasado martes durante la entrega del segundo buque, el 'Monte Urbasa', al Grupo Ibaizábal causó, por un lado, sorpresa y, por otro, gran expectación, sobre todo entre la plantilla, debido al órdago que lanzó desde el atril al ejecutivo que preside su compañero Pedro Sánchez. La continuidad del proyecto de los petroleros a una quinta y sexta unidad estaba descartada por el anterior gobierno debido a su nula rentabilidad.

No obstante, el mensaje lanzado por la presidenta de la Junta estaba calculado con todo detalle. Susana Díaz cuenta en Madrid con una aliada perfecta para sus intereses políticos como es la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, exconsejera de Hacienda de su Gobierno y, a la vez, responsable de las empresas públicas de este país a través de la SEPI. Precisamente, el nuevo titular de la SEPI, organismo al que pertenece Navantia, es Vicente Fernández, exinterventor general de la Junta de Andalucía.

Puerto Real podría asumir algunas secciones de las corbetas saudíes mientras llegan nuevos contratos

Además, el último nombramiento del que hemos tenido noticias esta semana también está vinculado con el gobierno andaluz. Se trata de la nueva presidenta de Navantia, Susana Sarriá, hasta ahora directora del Centro Operativo Regional de Prevención y Extinción de Incendios Forestales que depende de la Consejería de Medio Ambiente del Ejecutivo andaluz. La conexión andaluza en los puestos clave de gestión industrial del Estado podrían resucitar la idea de construir un quinto petrolero en Puerto Real para garantizar un año más la carga de trabajo en la factoría, aunque sea con pérdidas, hasta que se firmen nuevo contratos.

La factoría de Puerto Real culminará en la primavera de 2019 la obra del cuarto barco y, a partir de ese momento, el astillero quedará a merced de la firma de nuevos acuerdos. Díaz ha abierto un polémico melón que estaba más que cerrado al reclamar la continuidad del programa de los petroleros Suezmax. Cabe recordar que esta obra civil salió adelante en un momento de crisis laboral muy importante en la Bahía de Cádiz. El Gobierno del PP sopesó las ventajas y desventajas de un contrato que era a todas luces poco rentable para los intereses de la SEPI y de la propia Navantia, sin embargo, las cifras de paro en Cádiz llevaron a firmar un acuerdo de obra calificado de «ruinoso». El contrato se firmó en junio de 2015 para la construcción de cuatro barcos con opción a dos más y en abril de 2016 el astillero puertorrealeño arrancó la obra con el tradicional corte de chapa.

Un mensaje calculado

Las tensiones entre Navantia y la industria auxiliar se advirtieron el primer día ante una subcontratación con escaso margen de beneficio. No hay que olvidar que la construcción de los petroleros está pilotada por el astillero coreano de Daewoo, encargado de aportar las patentes, los bienes de equipo y, muy especialmente, el precio final. Este ha sido el nudo de la discordia, ya que se construyen barcos de alta gama en Cádiz, pero a precios de Corea. El Gobierno del PP aceptó el envite, pero más tarde se pudo saber, concretamente en febrero de este año, que las opciones de abordar el quinto y sexto quedaron descartadas debido a su nula rentabilidad.

La presidenta de la Junta ha obviado esta decisión, adoptada por los anteriores gestores de la SEPI, y coloca a pies de los caballos a los nuevos responsables de Industria para que decidan sobre la continuidad del programa.

La presión de Susana Díaz al gobierno socialista es fruto de la reunión mantenida el pasado martes en Sevilla con los representantes del comité de empresa de la factoría de Puerto Real. En la reunión, los portavoces de los trabajadores dejaron muy claro que la carga de trabajo en la factoría acabará con la entrega del cuarto petrolero la próxima primavera. De hecho, según fuentes del comité, los talleres de cabecera del astillero, donde se cortan los bloques de acero, ya empiezan a notar el descenso de actividad. La estructura del tercer petrolero, el 'Monte Urquiola' ,ya se encuentra en el dique, mientras que las secciones del cuarto, el 'Monte Uría', ya se reparten por las distintas áreas del astillero para su ensamblaje.

El futuro de la planta gaditana pasa por la obra del séptimo BAM y del ferry militar de transporte

La presidenta se comprometió con los trabajadores a reclamar la carga de trabajo a costa del quinto buque y también a presionar para que la nueva ministra de Defensa, Margarita Robles, autorice la construcción de las fragatas F 110, que irían para Ferrol, y la obra del séptimo BAM y de un ferry-militar para el transporte de tropa, estos dos últimos encargos los asumiría Puerto Real.

Según ha podido saber LA VOZ, los planes, hasta ahora, iban por otro camino. Navantia ha logrado un suculento contrato con Arabia Saudí para la construcción en la factoría de San Fernando de cinco corbetas de la serie Avante 2200. Todo apuntaba a que algunas de las secciones de obra de estos cinco barcos militares se repartirá entre los astilleros que no tengan carga de trabajo, como es el caso de Puerto Real. De esta forma, se paliará la ausencia de actividad hasta la firma de alguno de los acuerdos que se esperan a medio plazo con India, Canadá y Estados Unidos.

Los últimos nombramientos abren una nueva puerta para el futuro laboral más inmediato de Navantia.