Elena Vélez lleva desde julio en Dublín trabajando para Microsoft.
Elena Vélez lleva desde julio en Dublín trabajando para Microsoft.
Cádiz

Hora de que el talento gaditano regrese a casa

La provincia recupera pulso laboral pero miles de profesionales siguen trabajando para impulsar la economía de países extranjeros

CádizActualizado:

La ausencia de posibilidades laborales generó una auténtica diáspora de profesionales durante los años más duros de la crisis y, aunque la situación empieza a cambiar, la diáspora talento sigue produciéndose. El pesimismo permanece inmutable entre los más jóvenes que se enfrentan a contratos precarios y viviendas de precios inaccesibles que les impiden echar raíces en su provincia. Los conceptos de paro, empleo y vivienda van ligados a la hora de justificar la emigración gaditana. Así, la provincia de Cádiz ha registrado en el último año un total de 109.100 contratos que implican la salida de trabajadores de la provincia para poder desarrollar su actividad, según el análisis realizado por Randstad a partir de los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

Más de 100.000 gaditanos dejaron la provincia durante el pasado año en busca de un empleo

La juventud española está entre las más pesimistas de Europa sobre su futuro laboral. Piensa que vivirá peor que sus padres y más de la mitad planea mudarse a otros países en busca de trabajo. Los jóvenes españoles, junto con los italianos, son los que menos confianza tienen en su país a la hora de buscar un empleo. Tres de cada cuatro considera que hay mejores oportunidades laborales en el extranjero (especialmente en Europa) y un 58% planea salir de España en busca de una ocupación. La cifra contrasta con la de Alemania donde solo el 21% de los jóvenes elegirían trasladarse al extranjero para trabajar.

Cádiz, con una de las tasas de paro más altas de toda España, es la segunda provincia de Andalucía donde más trabajadores han emigrado para tener una oportunidad laboral. Tan solo Sevilla, con casi 170.000 exiliados supera a Cádiz en el éxodo de trabajadores. Jóvenes con talento que tienen la valentía para emprender una nueva vida fuera de su hogar; personas de entre 25 y 40 años, según los datos oficiales, que tienen que hacer las maletas para lograr un empleo para vivir. Muchos de estos profesionales reconocen que no se hubieran ido si se les ofrecieran opciones laborales. Ahora que se evidencia una mejoría de la economía, con una creación sostenida del empleo (aunque adolezca de precariedad) llega el momento de reconducir este talento perdido.

Los países que contratan a graduados españoles se benefician de la inversión que ha hecho España

El estudio realizado por Randstad, evidencia que Sevilla y Málaga son los dos focos que aglutinan el empleo en Andalucía ya que logran atraer, respectivamente, a 137.000 y 101.000 trabajadores desde otras provincias. La Costa del Sol, a poco más de dos horas en coche por la autovía de Los Barrios, ofrece a los gaditanos opciones laborales que no pueden obviar. Sevilla, bien comunicada tanto por carretera como por tren, es otra alternativa a tener en cuenta. Cádiz, en contraposición, es la provincia andaluza que menos tirón tiene ya que poco más de 40.000 personas optan por venir a la provincia para trabajar y casi 109.000 gaditanos se van. A raíz de la crisis económica y ante la falta de trabajo, muchos gaditanos tuvieron que cambiar su lugar de residencia en busca de oportunidades laborales. Actualmente y aunque la provincia empieza a recuperarse, el saldo migratorio (la diferencia existente entre la emigración y la inmigración) continúa en rojo con un balance negativo de más de 68.000 personas. El talento, la creatividad y las ganas de emprender de los jóvenes gaditanos chocaron con un mercado de trabajo exiguo, que ofrecía pocas oportunidades pero exigía sobrecualificación y experiencia.

«Ni una palabra de alemán»

José Luis es de Jimena de la Frontera, del Campo de Gibraltar, una de las zonas más deprimidas y con mayor tasa de parados de la provincia. Estudió Magisterio de Educación Infantil y luego hizo oposiciones en Andalucía. Consiguió aprobar pero siguió sin trabajo confinado en una bolsa de trabajo a la espera «de que me llamen». Siguió estudiando y decidió hacer un máster que compaginó con otras oposiciones; esta vez, en Murcia. Nuevamente aprobó pero siguió sin empleo. «Estaba desesperado porque veía que iban pasando los años, necesitaba independizarme pero no podía porque no tenía trabajo», rememora. Entonces, recibió un correo del INEM con una oferta de empleo para Alemania y «como no tenía nada, decidí aferrarme a esta posibilidad aunque no estaba muy convencido».

José Luis Infante está actualmente en la localidad alemana de Stuttgart
José Luis Infante está actualmente en la localidad alemana de Stuttgart

Rellenó aquel impreso que solicitaba Educadores Infantiles. «Fue todo muy inesperado porque me contestaron y, aunque es lo normal, resulta extraño cuando ya te has acostumbrado a echar solicitudes y currículum sin obtener respuestas». Hizo la entrevista en una academia de Málaga que tiene varios convenios con empresas privadas y también con entidades públicas de Alemania y, después de un curso intensivo de alemán de cinco meses, aterrizó en Stuttgart donde lleva ya ocho meses. «No sabía ni decir ni hola en alemán. En mi caso, estoy muy contento porque atravesaba una época crítica y necesitaba trabajar y valerme por mí mismo. No ha sido un camino de rosas porque cuesta adaptarte pero ha valido la pena, aunque reconozco que vine empujado por la situación».

Los datos del Padrón de españoles residentes en el extranjero que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que hay 33.359 gaditanos en el extranjero. La juventud sobrecualificada no encuentra un puesto de trabajo acorde con su formación y la emigración ha ido dibujando una curva ascendente en la serie histórica desde 2009 cuando «solo» partían al extranjero 21.637 gaditanos. En menos de diez años, la cifra ha aumentado en más de 11.700 personas. Hagan cuentas del talento que se escapa por nuestras fronteras.

Empujados a emigrar

Inglaterra ha marcado la vida de Laura Muñoz porque este país ha sido escenario de algunos momentos clave en su vida. Licenciada en Magisterio, en 2009 viajó a Inglaterra para mejorar su inglés y en aquel viaje conoció al que hoy es su marido. Tres años después y tras prepararse unas oposiciones que finalmente no salieron, decidió regresar a Londres para perfeccionar el idioma y trabajar. Pese a tener una titulación universitaria empezó de camarera en el sector de la hostelería. «No tuve problemas en poner cafés. Así tomé el verdadero pulso a la ciudad y al idioma», reconoce. Posteriormente trabajó de teleoperadora en una empresa de la ciudad y peldaño a peldaño ha ido mejorando situación laboral demostrando su valía e implicación en los proyectos que le encomiendan. Actualmente está en la sección de Recursos Humanos y la empresa apuesta por su proyección profesional y su formación. «Una diferencia significativa con España es que aquí te permiten ejercer en un trabajo aunque no tengas la titulación especifica», asegura.

Laura Muñoz trabaja en el departamento de Recursos Humanos.
Laura Muñoz trabaja en el departamento de Recursos Humanos.

Elena Vélez lleva desde julio trabajando en Dublín para Microsoft, demostrando que es posible ser una pequeña ciudad del sur de Europa y conseguir un puesto en el gigante tecnológico americano. Envió su CV, pasó la primera selección y la localizaron para concertar una entrevista telefónica. Superó una intensa ronda de preguntas sobre recursos humanos, programas técnicos y aptitudes y le propusieron desplazarse a Dublín para una última criba que se realizaría mediante una entrevista personal cara a cara. «Los otros candidatos estaban muy preparados y yo estaba nerviosa porque mi nivel de inglés era bueno pero no había perfeccionado fuera de España», reconoce. Pese a todo, no lo debió hacer nada mal porque fue la elegida y ahora trabaja en un campus de cerca de 2.000 personas, con gimnasio, cafetería, zona de ocio, biblioteca y actividades. Además, Microsoft incentiva a sus empleado y ofrece un amplio programa de formación con cursos gratuitos. Aunque añora a su familia y paga una cantidad importante por el alquiler, Elena no se plantea regresar. «El precio de los pisos es uno de los problemas de Dublín. La empresa paga seis semanas de hotel para facilitar la búsqueda porque es bastante complicado. Aún así, merece la pena porque el sueldo alcanza para pagar la vivienda y oportunidad de trabajar en esta compañía es formidable».

«El mejor país del mundo»

Cuando María Barquín recibió una oferta de trabajo para Alemania no tuvo dudas. Mujer enérgica y resuelta optó por atravesar las fronteras de Cádiz y de España para aterrizar en Stuttgart. María trabaja en un Kindergarten como educadora infantil y lamenta que no se la reconozca como maestra. «Esta profesión está muy poco valorada porque aquí no tiene el estatuto de carrera universitaria y los alemanes prefieren otro tipo de trabajo», indica.

María Barquín valora la experiencia pero se plantea regresar a España
María Barquín valora la experiencia pero se plantea regresar a España

La gaditana reflexiona sobre su trabajo y explica que los germanos consideran muy importante las primeras etapas de la educación de los niños. Sin embargo, se da la paradoja de que contratan mano de obra barata: «educadores que no dominan el idioma, que es la herramienta fundamental para el desarrollo y para la educación». Laura valora su estancia en el extranjero como una oportunidad para sumar experiencia laboral, aprender un idioma y tener un bagaje vital más amplio pero reconoce que es un empleo que no le permite crecer profesionalmente: «No es un trabajo de calidad». La remuneración que perciben los ‘erzieherin’ (educadores) es buena si se compara con España, pero es menos de la mitad de lo que admitiría un trabajador alemán. «Es una experiencia muy potente para crear vínculos y entablar relaciones sociales pero yo quiero volver a Andalucía. Lo tengo clarísimo. Me gustaría trabajar en mi país y sentirme realizada pudiendo demostrar todo lo que puedo aportar», sentencia.

La experiencia laboral fuera de España varía tanto como los emigrados pero permanecen inmutables obstáculos como el idioma, el alojamiento y la burocracia. A estos retos hay que sumar el desencanto que suele provocar la falta de sol y la ausencia de la familia y los amigos. La parte positiva es tener un puesto de trabajo y un salario más alto que en España aunque hay que tener en cuenta que el coste de la vida suele ser más alto porque la comida es más cara, el alquiler es más elevado y se pagan más impuestos. Además, los países que contratan a graduados españoles se benefician de la inversión que ha hecho el estado español en la formación de estos jóvenes. Trabajadores que cuando alcanzan la madurez para revertir ese gasto e impulsar la economía y la sociedad española, cotizan y pagan impuestos fuera. Por ello, es importante frenar salida de talentos y fomentar la colaboración entre las organizaciones empresariales y los agentes sociales para tejer una red de profesionales que tenga oportunidades laborales sin necesidad de hacer las maletas.

Algunos emigrados empiezan a poner fin a su travesía en el extranjero porque perciben que ya no es tan difícil encontrar trabajo, pero queda aún mucho camino por recorrer. Las empresas española deben de aprovechar el bagaje de personas que manejan idiomas, han formado parte de empresas internacionales y tienen una visión del mundo mucho más amplia. Ya es hora de que la recuperación económica permita regresar el talento huidos.