Los agentes tuvieron que buscar en la finca una de las armas utilizadas.
Los agentes tuvieron que buscar en la finca una de las armas utilizadas.
TRIBUNALES

«Se me disparó la pistola en un puñetazo. No fui allí a matar a nadie»

La Audiencia de Cádiz acoge el juicio contra tres acusados de intentar asesinar a dos hermanos en Chipiona por un supuesto ajuste de cuentas por robo de droga

Actualizado:

La Audiencia Provincial de Cádiz acogía este lunes el juicio contra tres acusados de haber agredido a tres hermanos y disparado a uno de ellos por un supuesto ajuste de cuentas tras un robo de droga en 2017 en Chipiona. La Fiscalía solicitaba para todos los procesados en sus conclusiones provisionales 20 años de cárcel aunque tras la vista oral rebajó su calificación de asesinato a lesiones. Una de las víctimas recibió un tiro por la espalda y todos ellos golpes con la culata de las pistolas, puñetazos y patadas por parte de los agresores.

Ante el tribunal de la Sección Cuarta los dos principales acusados, Miguel H. C. y Jesús M. H. C. (ambos actualmente en prisión provisional) reconocieron los hechos que se les imputan, sin embargo, los dos coincidieron en su relato al asegurar que el tiro se produjo de manera no intencionada, afirmando que la pistola se le disparó sin querer durante el forcejeo que Miguel mantuvo con uno de los hermanos ‘Leones’ a los que fueron «a buscar». Además, el tercer procesado, primo de ellos y quien supuestamente conducía el coche que les llevó hasta la casa de las víctimas, negó haber estado presente aquel día.

A preguntas del Ministerio Fiscal, el acusado de haber disparado el arma contó como aquella mañana decidió «ir a buscar» a los ‘Leones’ «harto» de que le robaran en su finca ubicada en el Pago Abulagar de la citada localidad. Admitió que su intención era la de «ajustar cuentas» con ellos. Su hermano Jesús, quien entonces cumplía tercer grado en el CIS le recogió en su coche. Su intención, según dijo, era la de «amenazarles... amedrentarlos». Entonces fueron a una finca familiar a recoger dos pistolas aunque reiteró que su propósito «no era matar a nadie. Lo que yo quería era que no me robaran más a mi».

Según continuó su relato, al llegar comenzaron a pegar uno de los hermanos «culatazos». Luego salió de la casa otro hermano León. «Nos fuimos al suelo y en uno de los puñetazos que le pegué se me disparó la pistola. Ese disparo podía haber sido para mí», reflexionó... «no sabía ni que estaba cargada». Sin embargo, a preguntas del fiscal, sí admitió que esas armas las usaba habitualmente para «jugar y disparar a latas», dijo. El tiro entró y salió por la espalda de la víctima. «Me quedé bloqueado y mi hermano lo cogió y lo llevó donde estaban los otros dos».

Tras ese primer disparo, hubo otro más cuando el tercer miembro de la familia que fue agredido salió de la vivienda. «Disparé al aire para que me dejaran ya en paz». Tras lo ocurrido, asegura que se fueron rápidamente y ya en Jerez, en las inmediaciones del zoo, fueron detenidos por la Policía. «Estoy completamente arrepentido», dijo el principal acusado.

El otro implicado, Jesús, corroboró la versión dada por su hermano aunque aseguró que no sabía que llevaba un revolver encima. Negó que fueran a robar joyas o drogas. «No lo necesito». O que los maniataran. «Mientras que estaba pegando a uno de ellos, escuché el disparo», contó y, aunque no vio el momento del tiro, sí confirmó que Miguel tenía el arma en la mano. Ambos negaron la participación de su primo, Joaquín, en los hechos. «Conducía yo». Circunstancia a la que también se agarró este investigado en su declaración.

Las versiones de las víctimas sí tuvieron más contradicciones aunque sí reconocieron plenamente en sala a los dos principales acusados como autores de la agresión. El primero de ellos contó que estando en su casa llegaron y sin mediar palabra le pegaron y encañonaron. Sin embargo aseguró que creía que se habían «equivocado» de persona. Sobre el disparo afirmó no haberlo visto pero que, según su «deducción», pudo ser no intencionado. «No querían hacer eso y se querían ir».

Mucho más directo fue el agredido que recibió el tiro en la espalda. Reconoció a los tres, aunque al supuesto conductor, el primo, dijo que lo identificó más tarde, cuando lo vio «por Facebook». «Salí de la casa y vi que estaban pegando a mi hermano. Me tiraron al suelo y me dijeron que me iban a pegar un tiro». Según su relato, sí los maniataron y sí les dijeron que les dieran «todo lo que tuviéramos». «Me dieron muchos golpes, con la culata, a patadas y con un tubo de hierro...», contó. En cuanto al disparo, aseguró que «sí fue intencionado».

Según los forenses, según la herida de bala que presentaba la víctima «no se puede deducir la intencionalidad del disparo»

En cuanto a este misma circunstancia que agravaría los hechos a intento de asesinato, los dos médicos forenses que declararon durante la vista afirmaron que la herida de bala que presentaba la víctima era superficial. Una herida sedal, es decir, que entra y sale por la misma superficie de la piel. La bala llegó a la escápula y salió a pocos centímetros. De ahí que manejen dos teorías. Que el disparo se produjera a muy corta distancia apretando el cañón sobre la piel y causando así un pliegue, o que, esta herida se produjera con la escápula girada lo que, como aseguraron, puede ser compatible con que el disparo se hubiera producido durante el transcurso de la misma pelea. «No se puede deducir la intencionalidad del disparo. No hubo compromiso vital en esa posición», concluyeron los expertos.

A preguntas de sus defensas los acusados insistieron en que, tras lo sucedido, colaboraron en todo momento con la Guardia Civil. Como ocurrió durante los registros. El inspector de la inspección ocular así lo constató aunque aseguró que no confesaron que existía un segundo arma hasta que supieron que los agentes la estaban buscando.

En sus conclusiones provisionales la Fiscalía les acusaba de los delitos de asesinato en grado de tentativa, intento de robo con violencia en casa habitada, lesiones, tenencia ilícita de armas y amenazas. Sin embargo tras escuchar sus testimonios y las pruebas aportadas durante el juicio la acusación pública rebajó su calificación de asesinato en tentativa a lesiones con arma peligrosa lo que ha reducido significamente la condena de prisión solicitada a casi la mitad.