El presidente de Navantia, Esteban García, firmando el preacuerdo el pasado abril en presencia del Príncipe heredero saudí y de Rajoy - LA VOZ
INDUSTRIA

Cuenta atrás para el corte de chapa

La industria auxiliar de la Bahía aguarda la subcontratación de las primeras secciones de las corbetas saudíes

Navantia aún no ha hecho oficial la firma definitiva del acuerdo, pero se mantiene final de año como fecha de inicio de la obra

CÁDIZActualizado:

El presidente de Navantia, Esteban García Vilasánchez, ya avanzó la pasada semana en Madrid a los representantes sindicales de la compañía que se esperaban buenas noticias para la industria española en los próximos días. El varapalo que había sufrido la empresa al quedar fuera del megacontrato de Australia para la construcción de nueve fragatas había quebrado las ilusiones y las expectativas de futuro, sin embargo, quedaba por confirmar el acuerdo con Arabia para construir en el astillero de San Fernando cinco corbetas.

El megacontrato saudí supera al de las fragatas noruegas del 2000 y al de los buques anfibios de Australia del año 2007

La firma definitiva del gobierno de Riad se ha echo esperar, pero el Rey Salmán bin Abdulaziz ya ha dado su bendición a este proyecto, que supone para la Bahía de Cádiz unos 6.000 empleos y para las cuentas de Navantia más de 2.000 millones de euros de inversión. Fue la embajada española en aquel país la encargada de confirmar el acuerdo. No obstante, Navantia aún no ha hecho oficial el anuncio de obra y se espera que sea el Gobierno de la nación el encargado de su confirmación. Toca ahora definir cómo se ejecutará la obra.

El astillero isleño está preparado para iniciar los trabajos, aunque todo apunta a que el corte de chapa de los primeros bloques se llevará a cabo a finales de año. Distintas fuentes consultadas por LA VOZ coinciden en señalar que se abre ahora un plazo de, al menos, tres o cuatro meses para arrancar los trabajos. La dirección de Navantia abordará con urgencia la subontratación de las distintas secciones de los barcos para su licitación. Igualmente, otro de os flecos que queda por ajustar es la formación y alojamiento del medio millar de efectivos saudíes que pasarán por la Bahía para formación y adiestramiento en el manejo de estos barcos. Algunos pabellones del astillero se han habilitado para albergar al equipo técnico saudí que estará al tanto de la construcción y también se ha podido saber que la futura dotación de estos buques pasará por Ferrol para un programa de enseñanza militar-naval.

Socio estratégico

Este contrato ha tenido un largo y complicado recorrido hasta que la luz se hizo a mediados del pasado abril cuando el Príncipe heredero, Mohammed bin Salman , hizo un tour internacional con escala en Madrid y firmó varios acuerdos de colaboración con España, entre ellos el preacuerdo de las corbetas. De esta forma España se convertía en un socio estratégico de Arabia en materia de defensa, cultura y infraestructuras.

Navantia firmó en abril durante la visita del Príncipe heredero un acuerdo con la empresa estatal saudí SAMI (Saudi Arabian Military Industries) por el que ambas se comprometían a crear una empresa conjunta (Joint Venture) en Arabia Saudí. Esta empresa mixta será la suministradora e integradora de los sistemas de combate para los futuros contratos de programas navales en Arabia Saudí, empezando por el contrato de las corbetas Avante 2200. La empresa ya está constituida y es la Unidad de Sistemas del astillero de San Fernando la que pilotará el desarrollo tecnológico de las corbetas. A partir de ahora se abre un nuevo tiempo para profundizar en el contrato y entrar en el detalle de plazos, pagos, entregas, y adquisición de materiales. El primero de los barcos deberá ser entregado en el plazo de 35 meses tras la firma del contrato. A partir de entonces, el resto de las unidades se deberán transferir al ritmo de una cada cuatro meses.

La tripulación de las corbetas recibirá formación específica en Ferrol y San Fernando

Navantia reconoció en su momento que la creación de esta empresa conjunta supone una oportunidad excepcional para posicionar los sistemas integrados y soluciones tecnológicamente avanzadas de la compañía en el mercado de Arabia y su área de influencia, y está alineada con la estrategia de internacionalización de la compañía.

La compañía estima que el impacto laboral de la obra es de 6.000 empleos entre directos y indirectos

La tercera arista del contrato es la participación de Navantia en el mantenimiento o ciclo de vida de los buques, algo que está asegurado, así como la colaboración de los ingenieros españoles en la adaptación de la base naval de Yedá para la concentración allí de esta nueva flota de barcos.

Primeros encargos

Navantia ha diseñado un ambicioso plan de trabajo para cumplir con los plazos situando a la factoría isleña como epicentro de este proyecto naval. La planta de San Fernando se encargará de construir, ensamblar y botar los cinco buques. No obstante, esta planificación puede variar en función de los tiempos y el desarrollo de la obra, como ha ocurrido con los cuatro petroleros que se construyen en Puerto Real, donde Navantia tuvo que modificar sobre la marcha sus previsiones por razones operativas y desviar carga de trabajo a Ferrol del segundo carguero.

La compañía española no ha perdido el tiempo y ha trabajado con cierta antelación desde que se confirmó la viabilidad del contrato saudí en 2015. Así, el primer paquete que salió a subcontratación fue el de ingeniería en 2016. En estos momentos se trabaja sobre plano en la logística eléctrica y en los equipamientos de los buques. La obra de las corbetas saudíes, diseñadas en exclusiva por Navantia y de similares características que los patrulleros POV construidos en Puerto Real para Venezuela, devuelve la plena actividad a la factoría de San Fernando.

Las corbetas que Navantia construirá para Arabia Saudí son realmente patrulleros oceánicos. De menor entidad que una fragata (las de la clase 'Santa María' españolas, que tienen su base en Rota, cuentan con 138 metros de eslora mientras que las corbetas no llegarían a los 100), podrán desplazar unas 2.000 toneladas, operar helicópteros de hasta 10 toneladas (lo que implicaría que también podrán operar sistemas aéreos no tripulados, UAVs, más conocidos como drones) y albergarán a una tripulación de unas 90 personas (las fragatas cuentan con dotaciones de más de 200 personas). Además, tendrán menor autonomía que una fragata, por lo que su distancia de desplazamiento también será menor, asemejándose a los Buques de Acción Marítima (BAM).

Los sistemas de combate con los que se les dotará a estos buques, además de los sistemas de mando y control, de navegación, de comunicación, de control de plataforma y dirección de tiro serán de tecnología española y, más concretamente, gaditana.

Las corbetas saudíes se podrán utilizar para misiones de vigilancia de la zona económica exclusiva, control de buques mercantes, defensa de elementos estratégicos, operaciones de búsqueda y rescate, asistencia a otros buques, control de polución y de inmigración y narcotráfico, centro de inteligencia, así como guerra antisubmarina y electrónica.