Patrullera de Salvamento, abarrotada de inmigrantes en Algeciras.
Patrullera de Salvamento, abarrotada de inmigrantes en Algeciras. - SERGIO RODRÍGUEZ
REPORTAJE

La cara más sombría de la inmigración

Polideportivos e instalaciones sin apenas seguridad, peleas, escasos y cuestionados rescates de Marruecos, falta de medios policiales... la crisis migratoria en el Estrecho, desde otro lado

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Es comprometido referirse a según qué asuntos. Temas que ya de por sí son especialmente sensibles cuando lo que se está hablando es de gente que huye de su país dejando todo atrás y es capaz de jugarse la vida cruzando las complicadas aguas del Estrecho en una balsa hinchable, una rueda, lo que sea... «Luego llegan y ¿qué?, ¿qué hacemos con ellos? No tenemos cómo darles salida. Cómo ayudarles. Este sistema ya no se sostiene así, ya tiene que haber otro». Lo dice alguien que lleva un mes casi sin dormir. No ha cogido vacaciones, ni siquiera se las plantea. Sus ojos ven a diario la realidad. No lo que se cuenta o las imágenes que capturan ahora decenas de cámaras sino la más pura realidad. Y lo que cree es que andar por la superficie es muy peligroso, inútil, si lo que realmente se quiere es encontrar soluciones de verdad.

La masiva llegada de pateras a las costas de Cádiz deja a la vista, la de esta orilla, una realidad muy dura. Tiene sus causas pero también sus consecuencias. Es un fenómeno que no se explica por un solo motivo y que tiene tantas razones como personas que llegan.

Lo primero es simplemente, algo tan sencillo, como ponerle nombre y al parecer tampoco resulta fácil. El pasado sábado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska visitaba de imprevisto el dispositivo de coordinación de Algeciras y prefería no emplear la palabra «colapso» al referirse a esta problemática. Hablaba de «situación excepcional controlada y controlable». Apenas una hora después de estas palabras se trasladaban a Algeciras a 642 personas, a Tarifa 84 y a Barbarte 182, según datos de la Subdelegación. A ellos había que sumarles lo que ya estaban durmiendo al raso en barcos utilizados forzosamente como centros de acogida, los que ocupaban las naves privadas cedidas ante tales números, los de comisarías donde los detenidos se hacinan, o los que se acumulan en polideportivos municipales de donde no dejan de entrar y salir más rescatados. Más de 1.800 inmigrantes en los diferentes pabellones entre Algeciras, Los Barrios, Barbate, Cádiz, Jerez y San Roque.

Pues en esta «situación excepcional controlada y controlable» se puede hablar por ejemplo de estos improvisados lugares de recepción. «Ni los polideportivos ni las naves ni por supuesto las cubiertas de los barcos son lugares seguros. No se pueden meter aquí a cientos de personas y dejar a la Policía y a la Guardia Civil vendida». Según denuncian agentes que están trabajando esta llegada «masiva», las instalaciones que se están habilitando son «un parche, van improvisando cuando hacía tiempo que habíamos avisado de lo que venía». De ahí que se hayan producido ya varias fugas e incidentes.

Peleas, fugas y mentiras

Ha sido el caso de Barbate. Allí en la nave que ha cedido una empresa almadrabera para acoger a todos los inmigrantes que se estaban quedando 'tirados' en los módulos del muelle, se han producido ya varias peleas entre los subsaharianos y los marroquíes cuando ha llegado el momento del reparto de comida u otras cuestiones. La Guardia Civil los tiene separados para evitar incidentes pero el roce, en estas condiciones, es casi inevitable en un espacio que en definitiva es común. Además, también se están dando fugas. No hay que olvidar que estas personas están detenidos hasta que la Policía Nacional les reseña, registra su llegada y tramita la orden de expulsión al haber intentado entrar en España de manera ilegal. En el caso de los marroquíes y argelinos, al haber acuerdo con sus países, el arresto conlleva además la devolución. «Saben que se la juegan más y están más nerviosos...», cuentan.

Pues bien, el pasado sábado cuarenta de estos marroquíes, que por el hecho de poder ser deportados son los que habitualmente intentan huir, se escapaban rompiendo una de las puertas de la nave. Ya por la mañana se había ido otra treintena. Todos ellos habían llegado en una salvamar que se había atracado en el puerto con 130 rescatados y permanecían sin desembarcar. Mientras esperaban a ser trasladados, su actitud fue «bastante violenta» con los agentes que los custodiaban a los que amenazaban y tiraban sus zapatillas, además de intentar escalar al muelle para fugarse tirándose al agua y saltando. Alguno lo logró. Otros fueron interceptados.

Un grupo de marroquíes se puso «muy violento» en el puerto de Barbate para intentar escapar. Unos 30 lo consiguieron

Y así, en un ambiente a menudo bastante tenso, pueden pasar horas hasta que se completan los expedientes de cada uno de ellos, cientos, un engorroso trámite que satura los servicios de Extranjería y en el que el detenido por entrada ilegal a menudo miente sobre su nombre, su edad, su lugar de procedencia, etc, con la idea de conseguir el asilo por ejemplo si son refugiados de un país en guerra, lo que complica todavía más el seguir dando pasos.

Esta «situación excepcional controlada y controlable» lleva además tanto tiempo que, según apuntan algunas fuentes, se ha dado ya el caso de varias personas que han superado las 72 horas legales de detención. Y es que los agentes no tienen tiempo material para cumplir con toda la documentación, se solapan unos con otros, hay problemas de falta de intérpretes, y abogados de oficio que también están «desbordados»ante tal situación.

Pero todo esto ocurre con los que son rescatados, otros no son interceptados. Como los que este fin de semana desembarcaban en las playas del Cañuelo o Zahora ante la mirada atónita de los bañistas que los veían llegar de alta mar desesperados por tocar tierra de la Península y salir corriendo. O el grupo de unos cincuenta inmigrantes que llegó también la noche de este pasado viernes hasta la playa de Torregorda. Al parecer eran menores que pudieron escapar en su mayoría. Algunos testigos aseguran que los vieron correr por la autovía, un riesgo enorme tanto para ellos como para todos los que circulaban a esa hora por esta transitada carretera. Las patrullas que acudieron al aviso pudieron detener a un adulto que, según se apunta, podría ser el 'patero', la persona que pilotaba la barca de madera en la que llegaron a costa.

El viernes llegó una patera a Torregorda, la Policía cogió al supuesto patero, miembro de este tipo de mafias

Menores marroquíes, deambulando por La Línea.
Menores marroquíes, deambulando por La Línea. - LA VOZ

Mafias y colaboración marroquí

Y es justo esta figura, la del 'patero' o 'paterista' otra de las claves del negocio de la inmigración, del goloso dinero que hay detrás de esta desesperación. En este sentido los investigadores que se dedican a intentar desmantelar estas redes también creen que es fundamental dotarles de más recursos. Y que haya una mayor colaboración por parte de Marruecos. «Los jefes de estas mafias jamás se mojan las manos... para ir a por ellos necesitamos poder mirar cuentas, intervenir teléfonos, hacer investigaciones de verdad...», afirman, «si no caerán el patero y cuatro más pero ya está».

En cuanto a la colaboración de Marruecos acerca de la presión migratoria, las dudas y recelos también son habituales desde este lado. En lo que va de año en las costas andaluzas se han rescatado a 22.091 personas, más que en todo 2017 que se auxiliaron a 16.678. Sin embargo no ha habido ninguna explicación o declaración oficial desde Marruecos de por qué no son capaces de contener desde sus costas el flujo de migrantes sin papeles. No tanto el paso ilegal de sus conciudadanos que desde que entró en vigor en 2012 el acuerdo de readmisión bilateral están ‘condenados’ a volver si son interceptados. Si no, más bien, el hecho de que las playas de Tánger estén siendo punto de embarque diario para toda África de decenas de subsaharianos con rumbo a España. Los datos son los que son. De esas más de veinte mil personas, Marruecos ha rescatado del agua a 3.825 personas, tan solo el 16,6% del total.

Marruecos solo ha rescatado un 16% de inmigrantes en el Estrecho de las más de 22.000 personas que se han auxiliado en lo que va de año

El Gobierno, éste y el anterior, insiste una y otra vez que las relaciones son buenas y que el país alauita no utiliza la inmigración irregular como medida de presión cada vez que tiene con Europa algún acuerdo pendiente de firmar sobre la mesa, pero el aumento de cifras aviva también las dudas.

En cuanto a los rescates, las fuerzas policiales piden desde hace tiempo que, como ocurre en otros puntos costeros de Andalucía, se centre todo en un único punto de desembarco y no vayan llegando a uno u otro puerto:Barbate, Algeciras, Tarifa. Eso es lo que se supone que se pretende hacer con el centro de recepción de Campamento, por lo que la colaboración de todas las partes implicadas en este sentido será fundamental. En este sentido también otro asunto espinoso es en qué punto exacto se están produciendo esos auxilios. «No entendemos que estén acudiendo a llamadas de rescate a pocas millas de Marruecos y se traigan para España, donde ya no hay sitio, en vez de llevarlos a primer puerto seguro, como dice la normativa, que por distancia sería Tánger», comenta un agente.

También sobre estos rescates se ha cuestionado el papel que juegan algunas ong, ya que en la mayoría de las ocasiones son ellas las que alertan de la salida de una patera de la costa marroquí, por si estuvieran de algún modo «favoreciendo la inmigración irregular».

Un furgón con inmigrantes a punto de ser devueltos en Ceuta.
Un furgón con inmigrantes a punto de ser devueltos en Ceuta. - EFE

Fuerzas policiales, 'hipotecadas'

Y mientras todo esto sucede y se buscan soluciones, las fuerzas policiales que se encargan de intentar controlar la situación están «saturadas, hipotecadas». Los sindicatos han advertido ya en varias ocasiones de esta circunstancia. «Los medios que hay se están volcando en todo esto y otras tareas de seguridad ciudadana están quedando desasistidas». Es el caso por ejemplo de la Janda donde, en los últimas semanas, se han centrado todas las patrullas a la custodia de inmigrantes siendo además verano con sus playas y lugares turísticos a rebosar.

Circunstancia similar ocurre con los diferentes equipos de la Policía Nacional, entregados a los traslados y las custodias. Como las UPR de diferentes localidades de la provincia, que casi a diario tienen que viajar hasta Ceuta para llevar a inmigrantes. Acaban de estrenar un autobús con más plazas. Eso sí, no podrán llevar a más de 25. Marruecos sólo admite esa cifra de sus compatriotas por día.