La Janda y todas las zonas cercanas a la costa, las más afectadas por el fuerte viento de levante durante el mes de mayo.
La Janda y todas las zonas cercanas a la costa, las más afectadas por el fuerte viento de levante durante el mes de mayo. - Asaja
Cádiz

El campo agoniza en la provincia de Cádiz

Asaja pide que se apliquen medidas para paliar las consecuencias del tercer año más seco en lo que llevamos de siglo

CádizActualizado:

2019 es, de momento, el tercer año más seco de lo que llevamos de siglo. Así lo confirmaron los registros de precipitaciones al cierre de la primavera, que ya en junio advertían que España estaba en situación de sequía meteorológica. Las asociaciones y sindicatos agrícolas alertaron entonces de las pérdidas que sufriría el campo andaluz. En algunas zonas de la provincia de Cádiz apenas se acumularon 80 litros por metro cuadrado entre febrero y uno de los meses de mayo más secos que se recuerdan, lo cual agravó la situación a la entrada del verano. El viento de levante fuerte y constante y mínimas de hasta 17 grados hicieron el resto: todas las plantas aceleran su proceso y los indicios de sequía se fueron confirmando con el avance de las semanas.

Se trata del peor año para el campo desde el 2017, cuando tuvo lugar la conocida como sequía Ibérica. Entonces se habían acumulado tres años consecutivos de precipitaciones por debajo de la media en toda España, una tendencia rematada por un otoño sin lluvias.

A la espera de que en el otoño de 2019 vuelva a llover, los agricultores de toda España sufren un verano que ya se preveía duro. Y en Cádiz no iba a ser menos. A pesar de la bajada de temperaturas en la provincia durante el mes de julio, no ha habido novedad respecto a las precipitaciones. Ni una gota en lo que llevamos de periodo estival en la mayor parte del territorio gaditano. Así lo confirma la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica.

La cuenca hidrográfica gaditana está a la mitad de su capacidad, hasta 16 puntos por debajo de la media de la última década

Los cultivos se ven afectados. Los de cereales, los que más: trigo blando, trigo duro, cebada, centeno... Todo ello, después de un 2018 en el que a nivel provincial y nacional los resultados fueron positivos, en contraste con la merma de este cultivo en el resto de Europa, siendo especialmente aguda en los países escandinavos y bálticos.

Sólo en los cereales de invierno la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) estima pérdidas entre el 30 y el 40 por ciento en la provincia de Cádiz. Conil, Chiclana, Puerto Real, Paterna, Medina o Tarifa son algunos de los municipios más afectados. La recolección del girasol, por ejemplo, evidencia los rendimientos bajos: en la comparativa con la media del anterior lustro, la producción cayó casi un 30 por ciento.

Las consecuencias también llegan para los agricultores de la provincia de Cádiz que trabajan con el maíz, cereal de verano. La mayoría de estos cultivos están en regadío, por lo que ante la falta de precipitaciones los agricultores se ven obligados a incrementar los costes asumidos durante la campaña.

Las plantaciones de viñedos se han visto también afectadas. De hecho, la vendimia se adelantará a la tercera semana de agosto en una campaña en la que la falta humedad ha causado estragos:se espera que la producción caiga en torno a un 25 por ciento.

La cuenca hidrográfica del ámbito Guadalete-Barbate, donde se encuentran los principales embalses de la provincia, está al 52,7 por ciento de su capacidad, más de 16 puntos por debajo de la media de la última década. Una falta de lluvias que afecta a todo el sector.

A la falta de rendimiento se suma el incremento del coste de producción, especialmente en cultivos sensibles que en los últimos años han estado en auge en la provincia. Esa inversión extraordinaria afecta, sobretodo, a las plantaciones hortícolas como cítricos y aguacates. Por otra parte, las asociaciones agrícolas prevén que la producción de olivar y almendro también se vea afectada en unos meses. Esto se pondrá de manifiesto en la campaña de recolección de otoño, aunque si no hay un cambio brusco de tendencia las consecuencias serán similares.

Más allá de la agricultura, la crianza de animales también se ve afectada de forma directa. La falta de pastos como consecuencia de la sequía afecta directamente a las ganaderías extensivas de la provincia, donde abunda el vacuno.

Por zonas, la parte de la costa y la Janda son las más afectadas. En Paterna, Medina o Puerto Real la producción agrícola ha sufrido el azote del levante, que unido a la ausencia de precipitaciones ha afectado especialmente a las plantaciones de cereales. Desde Conil hasta El Puerto de Santa María contando el interior de la Janda. Precisamente esta zona, que también suele contar con gran cantidad de pastos, ha sido una de las más afectadas para la producción ganadera. Nadie en el campo gaditano se libra de la ausencia de precipitaciones.

Los agricultores, obligados a adaptarse a otros cultivos

Es una de las reclamaciones más repetidas desde el sector agrario en los últimos años: la inmovilidad de los precios a pesar del paso de las décadas. El trigo y el cereal, que copan las principales plantaciones de la provincia de Cádiz, son vendidos por cifras muy similares a las de hace finales del siglo XX.

La relación establecida por la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja) en Cádiz a partir de la evolución del Índice de precios al Consumidor (IPC) es demoledora: si se actualizaran los precios de hace 25 años el trigo a día de hoy tendría que valer un 110 por ciento más de lo que vale.

La falta de rentabilidad en este tipo de plantaciones es palpable y los inversores han decidido cambiar el rumbo. En los últimos años, según explica el presidente de Asaja Cádiz, Pedro Gallardo, la apuesta es decidida y los agricultores de la provincia están apostando por otros cultivos.

Aún no exiten datos oficiales sobre el incremento de este tipo de plantaciones, aunque según Asaja se trata de una tendencia generalizada en toda la provincia desde hace tres años. La apuesta más destacada es el olivar, plantado de forma superintensiva. Aunque no es la única novedad. También destacan los almendros y, en menor medida, también el pistacho.

La actualización es obligada una vez que los precios no acompañan. Todo ello a pesar de que se trata de un riesgo a largo plazo, teniendo en cuenta que hay que esperar unos cuatro años para empezar a sacar rendimiento. Sin embargo, atendiendo a la situación del mercado, muchos están optando por estos cultivos permanentes.