EXPLOSIÓN DE CÁDIZ

Vídeo: La Armada pone en valor el papel de la Infantería de Marina en la explosión de Cádiz

Miembros de este cuerpo realizaron labores de rescate de heridos y extinción de incendios aquel fatal 18 de agosto de 1947

CádizActualizado:

Quince minutos antes de las 22.00 horas del 18 de agosto de 1947 Cádiz se teñía de rojo. Unas 1.000 minas que se almacenaban en la Base de Defensas Submarinas de la Armada estallaron. La explosión, que arrasó el barrio de San Severiano, causó 150 muertos y más de 5.000 heridos.

Poco conocido es el papel de los infantes de Marina, que se movilizaron para auxiliar ante la catástrofe. Según explica el capitán Jesús Campelo Gaínza, investigador de la Historia del cuerpo de Infantería de Marina, «en los primeros momentos quien actuó heroicamente fue el capitán de corbeta Pery Junquera, que con un grupo de ocho marineros consiguió apagar los incendios que amenazaban al almacén número 2, evitando que este explotara y que la desgracia fuera aún mayor», ya que la explosión se produjo en el almacén número 1.

Pero esa trágica noche «también fue fundamental la acción del Tercio del Sur de Infantería de Marina de San Fernando». Y es que, cuando en La Isla se oyó la explosión y, al mirar hacia Cádiz, sus habitantes vieron que el cielo había tornado a rojo, «rápidamente todos los infantes de Marina de la localidad se pusieron su uniforme y se presentaron en el cuartel, donde el oficial de guardia comenzó a preparar a la fuerza por si fuera necesaria».

Tiendas de campaña para los damnificados

Tras recibirse la orden desde Capitanía General, los infantes de Marina, equipados con una motobomba, comenzaron a salir hacia Cádiz. Una vez allí, señala el capitán Campelo, se dividieron en varios grupos: uno fue a apagar los incendios que aún seguían activos; otro se encargó de socorrer a los heridos; otro de evitar los saqueos y un último de organizar un parque de vehículos «para poder evacuar lo más rápidamente posible a los heridos a los hospitales de la zona».

Así permanecieron los infantes de Marina los días siguientes, realizando turnos de 8 a 10 horas, llegando a instalar incluso tiendas de campaña para los damnificados. Una labor humanitaria que ha pasado desapercibida durante más de 70 años y que la Armada ha querido dar a conocer ahora.