Vicente Rodríguez ofreció un pregón lleno de sentimiento y emoción.
Vicente Rodríguez ofreció un pregón lleno de sentimiento y emoción. - Antonio Vázquez
PREGÓN SEMANA SANTA DE CÁDIZ

Vicente Rodríguez cumple su sueño en un pregón lleno de sentimiento y emoción

El pregonero hace partícipe a todos los cofrades y gaditanos de sus recuerdos, anhelos y pasión por Cádiz y su Semana Santa

CádizActualizado:

El Falla ha vuelto a ser escenario un nuevo Domingo de pasión del pregón de la Semana Santa, protagonizado en esta ocasión por el cofrade gaditano Vicente Rodríguez, que ha inundado de sentimiento y corazón -tal y como anunció él mismo- este gran teatro.

Un teatro en el que estaban presentes el obispo de la diócesis de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza; el presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, Juan Carlos Curado; el pregonero del pasado año 2018, Juan Carlos Torrejón Belza; hermanos mayores y miembros de las juntas de gobierno de las distintas hermandades de la ciudad, además de representantes de la permanente del consejo.

Asimismo, el alcalde de la ciudad, José María González Santos; el delegado del Gobierno en la provincia de Cádiz, José Pacheco; así como otros representantes políticos de la Corporación municipal como la edil de Podemos, Ana Fernández, el portavoz socialista y candidato del PSOE, Fran González; el candidato del PP, Juancho Ortiz; además de otras autoridades religiosas, civiles y militares.

El acto dio comienzo a las doce en punto del mediodía con el rezo del Ángelus por parte del obispo, Rafael Zornoza, para continuar con el concierto ofrecido por la Asociación Filarmónica de Conil, dirigida por Francisco Javier del Valle, que interpretó las marchas Cristo de la Expiración de Beigbeder y Amarguras de Font de Anta.

Posteriormente, Juan Carlos Torrejón Belza, el predecesor de Vicente Rodríguez en 2018, se encargó de hacer la presentación del pregonero de este 2019 ofreciendo retazos de su infancia, adolescencia, madurez, vida profesional y de su vinculación con la Semana Santa asegurando que «desde pequeño aprendió a vivir la vida en clave cofrade».

Dibujó su figura como la de «un cristiano y un cofrade sólido y convencido» en el que muy pronto «comenzó a florecer su faceta literaria como orador poético y pregonero».

A las 12.30 horas llegaba el gran momento de Vicente Rodríguez, que comenzaba su pregón con una introducción en la que hacía un guiño a su cofradía, la Expiración; a la Patrona de la ciudad, la Virgen del Rosario; a sus padres, a su familia, a su mujer, al pueblo gaditano, a la Iglesia, a sus recuerdos de la infancia como monaguillo y a los cofrades gaditanos, a los que invitó a disfrutar juntos de su sueño que es «Cádiz y su Semana Santa».

Emoción, pasión y agradecimiento

El pregonero fue combinando desde un primer momento la prosa con el verso en este pregón «que da paso a un Domingo de pasión de ilusiones desbordado».

Ya desde el inicio Vicente Rodríguez hizo partícipe a todos los gaditanos de su pregón, culminando su primera parte relatando con pasión «que este pregón ya comienza, ¡hazlo tuyo, gaditano!».

El pregonero hizo referencia y citó a cada una de las hermandades de la ciudad durante su intervención, llena de sentimiento, emoción y de agradecimiento a los que han hecho posible cumplir su sueño de pregonar la Semana Santa de esta ciudad.

Hubo una especial mención al presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías al que dedicó unas cariñosas palabras: «Querido Juan Carlos: Estoy en deuda contigo por tanto».

Así, aseguró que «hoy se hace realidad una ilusión que desborda de felicidad a quién les está hablando. Uno de mis sueños en esta vida se está cumpliendo. Cada pensamiento, cada sentimiento, cada ápice de mi ser se van grabando en cada palabra de este pregón. Es por eso que hoy vengo a entregar a mi ciudad, a su gente y a su Semana Santa, una de las mejores partes de mi alma».

Mención a la juventud cofrade

Vicente Rodríguez no se olvidó tampoco de la juventud cofrade, de los «futuros ocupantes de este atril que vienen empujando fuerte» asegurando que «el orgullo del pregonero es el vuestro porque siempre he creído en vosotros y siempre, siempre estaré convencido de que sois fundamentales. Sois el patrimonio más valioso de vuestra hermandad...».

El pregonero tuvo palabras también para los «buenos cofrades que este año se nos fueron» y nombró a Juan Fernández, Rafael Corbacho, José Luis Ruiz-Nieto Guerrero, Antonio Santana, Rafael Ruso, el padre Sebastián Llanes, Chano, Manolo Ruiz y Chari Valero.

La «otra» Semana Santa

Reivindicó el carácter comprometido de los cofrades como cristianos señalando que «precisamente no se va a encontrar un ejemplo más desinteresado de ayuda al necesitado que el que dan las hermandades. Callado, sin que una mano sepa lo que hace la otra, pero el pregonero lo dice, lo que quiere decir, lo necesita decir, lo proclama, porque ésa es la otra Semana Santa y porque hay momentos en los que debe decirse y ha de decirse alto y claro».

Uno de los momentos más aplaudidos del pregón fue cuando Vicente Rodríguez dedicó unas palabras a ensalzar a la cruz, «el símbolo más universal que ha habido, hay y habrá en la historia de la humanidad», además de ser para este pregonero «el mayor instrumento de amor de cuantos han podido existir» ya que «lo que era un símbolo de la humillación pasó a ser el símbolo del amor incondicional y la verdadera victoria».

Coherencia ante la cruz

Pidió coherencia sentenciando que «si es la cruz de guía que abre el camino del cortejo penitencial, se admira pero si esa misma cruz está en un aula puede ofender a los que no creen en esa religión, a los mismos a los que no les ofende verla en un cortejo...». También hizo referencia a la cruz que se encuentra en un sitio público como es un cementerio asegurando que por qué no molesta «de momento» pero sí lo hace en una habitación de un hospital «y hasta se llega a quitar la capilla del mismo».

A su juicio, «estamos llegando al absurdo y ante esto, por lo que más quieran ¡coherencia!». Añadió que «este humilde pregonero pide coherencia, exige coherencia y respeto porque siempre se trata de la misma cruz y jamás puede ofender. Coherencia por Dios, por lo que más quieran y especialmente a todas las autoridades responsables que pueda haber a estos efectos: ¡Coherencia!».

Aunque Vicente Rodríguez hizo un recorrido por cada una de las hermandades que procesionan en la capital, su sueño culminaba con un especial homenaje a su hermandad, la de la Expiración, que cumple setenta y cinco años: «antes de que llegue el fin, antes de que mi voz calle, cuatro palabras brotadas de un corazón palpitante...¡Señor de la Expiración: Qué fácil, qué fácil...qué fácil resulta amarte!».

Como colofón, Vicente Rodríguez ensalzó a su ciudad visiblemente emocionado, a su Cádiz, «Cádiz de mi alma...Cádiz de sol y de sal...» Cádiz, «mi bendita ciudad de ensueño».