La Virgen del Rosario por las calles de Cádiz - A. VÁZQUEZ

Rendidos a la Alcaldesa Perpetua de Cádiz

Por tercer año consecutivo, el alcalde de Cádiz vuelve a ausentarse en la celebración de la festividad de la Virgen del Rosario, Patrona de la ciudad

CádizActualizado:

La Virgen del Rosario estaba este domingo más que nunca en los corazones de los gaditanos. La Patrona forma parte de la esencia de la ciudad y una vez más se demostró en una jornada festiva que acercó hasta Santo Domingo a cientos de fieles que quisieron estar junto a Ella.

Desde primera hora de la mañana, el convento abrió sus puertas de par a par para recibir a miles de gaditanos que quisieron compartir esta jornada al lado de la Virgen. Ni siquiera el sol y la excelente temperatura que reinó en la ciudad durante todo el día restó público en las calles, que volvieron a llenarse de gran ambiente. Uno de los momentos más solemnes de la festividad llegó precisamente en la Solemne Función del Voto oficiada por el Obispo de la Diócesis de Cádiz, Rafael Zornoza, que se desarrolló desde las once de la mañana con una iglesia completamente llena y con la asistencia de numerosas autoridades civiles, militares y eclesiásticas.

Una vez más llamó la atención la ausencia del alcalde, José María González ‘Kichi’, que no estuvo presente en los actos, al igual que el resto de los miembros del equipo de Gobierno, tanto de Podemos como de Ganar Cádiz, que una vez más se mantuvieron al margen de la celebración. Precisamente, esta ausencia se produce semanas después del enfrentamiento directo que mantuvieron a través de diferentes misivas la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, y el párroco de Santo Domingo, Pascual Saturio.

Los que sí quisieron participar de los actos fueron los portavoces del resto de las formaciones políticas del Ayuntamiento. Fran González (PSOE), Juan José Ortíz (PP) y Juan Manuel Pérez Dorao (Ciudadanos), así como la ex alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, y varios concejales, presidieron precisamente el tradicional acto de renovación del voto de la ciudad de Cádiz a la que es su Regidora Perpetua.

Ante la ausencia de ‘Kichi’ o un miembro del equipo de Gobierno por tercer año consecutivo, fue el deán de la Catedral de Cádiz, Ricardo Jiménez, quien renovó el voto. El padre Ricardo pidió a la Virgen «no dejar caer en el olvido las oraciones de sus hijos». Asimismo, presentó ante Nuestra Señora del Rosario los sufrimientos y esperanzas de todos los gaditanos, pidiendo en primer lugar el «don de la fe». «Necesitamos creer, cuando un hombre pierde la fe pierde el sentido de su vida», recitó el deán.

De otro lado, el deán de la Catedral se acordó de las familias y las crisis que sufren y pidió, especialmente, por los gobernantes políticos de Cádiz, «para que busquen nuevos caminos que recuperen nuestra grandeza. Los valores que hicieron grande esta ciudad siempre fueron la libertad, la justicia, el amor a la patria y la fe; que no queden como reliquias del pasado». Sin duda, toda una declaración de intenciones y que muestra el distanciamiento real entre las autoridades municipales de la ciudad y las eclesiásticas.

Por su parte, el obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza Boy, destacó la importancia de Nuestra Señora del Rosario durante le Año Jubilar Diocesano que acaba de ser clausurado. «La Virgen ha estado en el centro de este Año Santo. María ha visitado a su pueblo y ella se ha hecho portadora de la Gracia de Dios. Nuestra historia demuestra que su presencia ha sido siempre un auxilio eficaz y un recurso amoroso en todas nuestras dificultades», pregonó Zornoza, y añadió: «Debemos agradecer en esta fiesta todos los bienes recibidos con una gran conciencia de que Dios es bueno con nosotros y que entra a formar parte de nuestra vida».

El obispo de Cádiz y Ceuta expresó que «tenemos una madre que toca nuestras conciencias y renueva nuestra vida. El Señor espera de nosotros una respuesta de discípulos, de santos. Acojamos las armas de la fe y busquemos la protección y la ayuda de Dios».

Tras la ceremonia llegó el momento de la ofrenda floral de la ciudad de Cádiz, que una vez más reunió a cientos de personas en el interior del templo. La ofrenda de nardos a la Virgen volvió a marcar un récord e impregnó de un olor característico en la zona.

Fervor en las calles

Tras la Eucaristía, la Solemne Función del Voto y las ofrendas de la mañana, en el interior del santuario se preparaba la procesión prevista para las 18.00 horas. La banda de cornetas y tambores Rosario de Cádiz volvía este año a abrir el cortejo con sus magníficas marchas para convocar a los gaditanos en torno a su Virgen. La cruz parroquial en la entrada del santuario indicaba el inicio del desfile. Numeroso público se daba cita en las calles cercanas a la iglesia para seguir la salida. El nutrido cortejo se encaminaba hacia Plocia. Formaban parte del mismo hermanos y representantes de todas las cofradías gaditanas. Tras el Simpecado de la Virgen iban los devotos del Rosario y las representaciones civiles y militares junto con el padre César Sarmiento y Juan Enrique Sánchez, delegado episcopal de Hermandades y Cofradías de Cádiz. Además estaban el pregonero de esta última Semana Santa, Juan Carlos Torrejòn, y de 2019, Vicente Rodríguez, junto con José Manuel Romo. Como contrapartida, se echó en falta una mayor representación política en la procesión, que solo contó con el concejal del PP, Vicente Sánchez. Importante también la presencia del Consejo de Hermandades con su presidente, Juan Carlos Jurado y vicepresidentes Francisco Muriel e Ildefonso Herrera además de algunos consejeros como Mónica Montero, Carlos Iglesias, Juan Ramón Montes o Alicia Escart.

El cuerpo de acólitos de la Archicofradía del Rosario precedía a la Imagen de Gloria, obra del imaginero sevillano José Fernández e inspirada en la antigua que desapareció en los disturbios de 1931. El coqueto paso de la Patrona, inmerso en un proceso de restauración que comenzó el año pasado, estaba a punto de salir. La cuadrilla recibía las órdenes del veterano capataz Juan Pidre Alonso que vivía con intensa emoción su vigésimo séptimo año con el martillo de la Archicofradía. El paso superaba el dintel de la puerta de Santo Domingo. La expectación aumentaba.

La Virgen del Rosario se reencontraba entonces con los gaditanos. Lucía espléndida como siempre con su terno del Cincuentenario que estrenó en 1997 bordado en oro por las dominicas de Torredonjimeno y diseñado por Juan Antonio Verdía. Llevaba su corona de la Coronación Canónica de 1947 y la Medalla de Oro de la ciudad de Cádiz concedida en mayo de 2017. En el frontal del paso, como es habitual, el bastón de mando, que junto con el fajín capitular y la medalla, la acreditan como Alcaldesa Perpetua que es desde 1967. El espléndido exorno floral lo formaban los miles de nardos que pequeños y mayores han ofrecido estos días a su Patrona. Con los sones de la marcha Virgen del Rosario de Beigbeder comenzaba el caminar hacia la calle Plocia. A continuación la banda Maestro Dueñas interpretaba Soledad Jerezana y Pasan los Campanilleros. Tenía por delante algo más de dos horas de recorrido en los que se percibió de nuevo esa inmensa devoción por la Madre de todos los gaditanos.