La recuperación de un símbolo

Los restauradores Pilar Morillo y Álvaro Domínguez devolverán su esplendor a la fuente de los niños del paraguas del parque Genovés

CÁDIZActualizado:

La empresa Aguas de Cádiz anunciaba esta semana que se va a restaurar la conocida fuente de los niños del paraguas del parque Genovés. Dos restauradores de primer nivel. Pilar Morillo y Álvaro Domínguez se van a encargar de esta labor con la que se va a recuperar todo un símbolo de este espléndido espacio y de la ciudad.

Aún no se ha decidido la fecha de inicio de esta intervención puesto que se está a la espera de que la delegación de Cultura de la Junta y el área de Patrimonio del Ayuntamiento den los permisos oportunos. No obstante, Morillo y Domínguez ya han realizado el exhaustivo estudio previo y en base a este documento han fijado los pasos que hay que seguir. Hace unos días los restauradores efectuaban un par de catas de la escultura. Existía el rumor entre los propios guardas del parque Genovés de que no se trataba de la auténtica fuente sino que era una reproducción. Sin embargo esta primera prueba lo ha desmentido y se va a terminar de corroborar cuando finalicen los trabajos de recuperación. «Al hacer las catas vemos que las intervenciones que tiene la obra se le han hecho a partir de los años setenta. Es de autor anónimo y se trata de una escultura de finales del XIX de estilo romántico. Los materiales con que está hecha es un barro cocido y tiene un paraguas metálico. El agua sale por fuera como consiguiendo el efecto de la lluvia», explica Pilar Morillo.

Conservación de la imagen

Junto a Álvaro Domínguez la restauradora vejeriega ha comprobado el estado de conservación en el que se encuentra. «Con las dos catas realizadas hemos analizado que hay varias capas de pintura. La última es más llamativa por el tono rojizo y brillante que es lo contrario a lo que sería originalmente ya que se trata de barro cocido». Además de esto, los profesionales observan que las manos están reconstruidas no con demasiada delicadeza y la empuñadura del paraguas también está desaparecida. «Las reparaciones que tiene no son demasiado precisas y las pinturas que se le han aplicado son impermeabilizantes industriales que no permiten transpirar al barro cocido y eso es perjudicial». La restauradora explica que «al ser una pintura tan pastosa se ha ido incrustando en los rincones del conjunto escultórico y por eso ha perdido preciosismo en el modelado original». A esta circunstancia se une que sufre también algo de filtraciones del paraguas que caen sobre los brazos y eso deteriora la obra.

En cuanto se tengan los permisos se va a intervenir la fuente. En principio esos son los aspectos que hay que corregir para recuperar esta imagen y devolverla a su estado original porque «la intención es dejar el conjunto bien terminado», indica Morillo. A su vez comenta que aún no saben si tendrán que trabajar en el propio parque Genovés o podrán retirar la fuente para trasladarla a su taller. «Si se desmonta nos interesaría hacerle radiografías que nos van a dejar obtener datos de los añadidos posteriores que se le han hecho y también veremos el interior de la imagen, la tuberías internas que estén bien conservadas. Pero no sabemos ahora si se puede desmontar, tenemos que verlo con los técnicos de Aguas de Cádiz».

Una vez se determine el lugar de trabajo la primera labor será eliminar todas las capas de pintura tanto de los niños como de la peana que también está modelada por el mismo autor. Los restauradores desmontarán las piezas mal ejecutadas y perjudicadas y aplicarán limpieza química si es necesario para eliminar las sales. Después habrá que revisar las intervenciones anteriores y retirar lo que esté disgregado o dañado. Hecho esto habrá que recolocar las piezas a base de varillas de fibra de vidrio reconstuir las zonas perdidas, por ejemplo la mano. Después una consolidación generalizada de la obra hay que realizar una aplicación de biocida para que no le afecten los musgos y otros elementos y se aplicará un hidrofugante para repeler el agua. En cuanto al paraguas el plan de intervención contempla una limpieza superficial con el enderezamiento de las varillas y el sellado de los orificios por donde se filtra el agua. El tiempo estimado para culminar la restauración es de unos dos meses.

Tras haber trabajado con los títeres de la Tía Norica, la maqueta de Cádiz, algunas obras de la Roldana, otras de escultores genoveses o el Oratorio de San Felipe Neri, Pilar Morillo y Álvaro Domínguez afrontan este encargo con una gran alegría. «Resulta precioso porque es todo muy Cádiz, muy bonito y muy entrañable. Es Cádiz y la verdad es que ha sido un regalo. Es muy trabajoso pero muy gratificante».

La puesta en valor de una escultura entrañable

Son muchos los gaditanos y visitantes que tienen una fotografía junto a la coqueta y distinguida fuente de los niños del paraguas, uno de los emblemas del parque Genovés. Pese a ello, la obra se encuentra un poco olvidada. Es por eso que su recuperación va a ir acompañada de un estudio artístico e histórico que va a realizar el doctor en Historia del Arte Lorenzo Alonso de la Sierra. Esta investigación forma parte de la puesta en valor de la fuente que los restauradores han propuesto a Aguas de Cádiz. Tanto el presidente como el gerente de esta empresa municipal, Álvaro de la Fuente y Jesús Oliden están también muy implicados en volver a darle esplendor a este icono. Morillo comenta que se trata darle la importancia que tiene. «Sería colocar un cartel con una leyenda con la historia y también el aumento de la iluminación para que se observe desde fuera. Hemos aconsejado una elevación del conjunto para que vean bien las caritas de los niños». Incluso la intención es que esta fuente sea la imagen del carismático parque.

Una trágica historia de amor

Los niños bajo el paraguas representan el amor eterno, la historia de puro amor de Virginia y Pablo inspirados en la novela escrita por Jacques-Henri Bernardin de Saint-Pierre. Los protagonistas son dos amigos de la infancia que se enamoran inocentemente pero terminan muriendo de forma trágica cuando naufragó el barco ‘Le Saint-Geran’ en el que viajaban. Está basado en un hecho real que sucedió en el año 1744. La fuente la compra la familia Aramburu en París y la traen a la casa palacio de la Plaza de San Antonio donde la colocan en el patio. Posteriormente la familia hace una reforma en la casa a principios del siglo XX y la retiran del patio. La donan al ayuntamiento de Cádiz que la coloca primero a la entrada del paseo de Santa Bárbara y a partir de las década de los 60 en la ubicación actual.