Uno de los robos se cometió en una tienda de la avenida Ana de Viya.
Uno de los robos se cometió en una tienda de la avenida Ana de Viya.
SUCESOS | CÁDIZ

«¡Te voy a quemar la tienda... os voy a reventar!»

La Policía Nacional detiene a dos atracadores muy violentos y reincidentes que han asaltado numerosos comercios en Cádiz en las últimas semanas. Ambos han sido enviados ya a prisión

Uno de los arrestados cometió los robos estando de permiso penitenciario

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Delincuentes comunes, con un largo historial de antecedentes y muy violentos. Así son los dos últimos atracadores que han caído en manos de la Policía Nacional por estar detrás supuestamente de un buen número de robos cometidos en diferentes comercios de la capital gaditana. Uno de ellos perpetró uno de estos 'palos' aprovechando que tenía unos días de permiso penitenciario. El otro, experto en amenazar e intimidar a sus víctimas, es el presunto autor de nada menos que una decena de estos robos. Tras la investigación realizada por el Grupo de Delincuencia Urbana I de la Comisaría de Cádiz, los dos han sido enviados ya a prisión.

Uno de estos casos resueltos se refiere a Roberto G. V., 40 años. Las pesquisas realizadas lo han señalado como el supuesto ladrón que el pasado mes de agosto asaltó una tienda de ropa de la avenida Ana de Viya. Los hechos sucedían sobre las cinco y media de la tarde. La dependienta se encontraba trabajando sola en el establecimiento cuando de repente vio entrar a un individuo que había tapado su rostro encapuchándose con una camiseta. «¡Dame todo el dinero de la caja!», le gritaba, a la vez que se dirigía hacia ella empujando unos mostradores. Sin tiempo apenas de reacción, el ladrón sacó un objeto punzante y continuó con las amenazas, arrinconándola. La empleada, aterrada y en shock, le dio lo que había en ese momento en la caja, unos 500 euros.

Un policía fuera de servicio que se encontraba por la zona vio algo sospechoso y comenzó a seguir al atracador a la carrera cuando este salió de la tienda dándose a la fuga. Durante la persecución, el investigado se revolvió en varias ocasiones queriéndole pinchar con el arma que portaba. Finalmente, el ladrón se pudo esconder en un bloque de Marinero en Tierra. Sin embargo, el testimonio de este agente, además del resto de pruebas logradas durante la investigación, llevaron a determinar que ese encapuchado podía ser Roberto G. V., un interno del CIS de Jerez, español pero con acento marroquí (un detalle que dio pistas), que había acudido incluso a Comisaría esos días a firmar su entrada y salida del centro. Tras demostrar los indicios que se tenían y ser plenamente identificado, fue detenido y puesto a disposición judicial.

Suso y su historial

Por otro lado, recientemente, era también enviado a prisión otro delincuente muy activo, experto en robar en tiendas de alimentación. Según los investigadores, utilizaba una gran agresividad en sus asaltos. Sobre esta persona, Jesús C. L., conocido como 'Suso', pesan innumerables antecedentes por robo con fuerza, lesiones, malos tratos, etc... A él se le imputan una decena de asaltos cometidos entre mayo y junio de este año, la mayoría de ellos en establecimientos de comida de donde los toxicómanos se suelen llevar productos como quesos, jamones, aceites... para venderlos en la calle como pueden y conseguir así el dinero para sus dosis de droga.

Dos de los atracos que se le atribuyen a Suso se cometieron los pasados días 2 y 3 de septiembre. El primero de ellos se produjo en un supermercado de la Avenida de San Severiano. A las once y media de la noche el dependiente vio entrar a alguien en actitud sospechosa y a los minutos se percató de que se marchaba con una mochila cargada. Al comprobar que le había robado una garrafa de aceite, fue tras él. Sin embargo, desistió ya que el ladrón comenzó a proferirle amenazas. «¡Te voy a quemar la tienda, os voy a reventar!».

Mismo 'modus operandi' empleó el día siguiente. Esta vez en otra tienda del casco histórico de Cádiz. Allí entró y cogió varios sobres de embutidos ante la mirada de la dependienta a la que también lanzó duras amenazas para que no le impidiera llevarse lo que había sutraido. Tras una laboriosa investigación y recogidas todas las pruebas necesarias, la Policía procedió a su detención. Cuando se le interceptó, llevaba en su mochila dos quesos, una navaja, unas tijeras y unos alicates.

Sobre este individuo pesan un gran número de antecedentes policiales. Los investigadores destacan su especial reincidencia. Solo entre mayo y junio de este año se le imputan hasta diez asaltos, por lo que, de nuevo, otra vez, ha ido a prisión.