Encuentros en la Casa Pemán

Poesía para cerrar las tres heridas

La Fundación Cajasol acoge un acto poético en el que Inocencio Arias lee a los clásicos y Victoria Ash, sus versos

CádizActualizado:

«Si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra». Con este verso de Blas de Otero, Yolanda Vallejo ha presentado este miércoles el encuentro ‘Poesía en el tiempo’, en la Casa Pemán, en el que Inocencio Arias («que no necesita presentación») y Victoria Ash («que forma parte de una nueva generación de poetas que no le debe nada a nadie y que vienen con un nuevo estilo, como Marwan, Defred o Redry») se batieron a golpe de verso en un recital poético patrocinado por la Fundación Cajasol y organizado por LAVOZ dentro del ciclo de ‘Los encuentros en la Casa Pemán’. El objetivo era abrir, o cerrar, las tres heridas clásicas de la poesía: el amor, la muerte y la vida, como recordaron los dos protagonistas durante todo el recital.

Con la dimisión del ministro de Cultura reciente (había ocurrido una hora antes), la presentadora recordó el «malos tiempos para la lírica» de Brecht, aunque contrapuso los de Celaya en los que saludaba a la poesía como «un arma cargada de futuro». Arias y Ash escuchaban con ganas de iniciar el intercambio de poemas y cambiar sus palabras por las que dejaron otros escritas o por las que ha publicado la propia poeta en ‘La culpa es de las musas’ o en ‘Besos de nadie’.

Uno de los momentos más emotivos se vivió cuando Ash recordó a su abuela en ‘Muerte para piano’

El encargado de abrir el fuego poético fue Inocencio Arias «por ser más viejo» (según sus palabras) que eligió al poeta Luis Alberto de Cuenca para dar por iniciada la lírica batalla. Apenas terminó de recitarlo él y Vallejo recordaron la figura del antiguo director de la Biblioteca Nacional, del que destacaron que escribió un himno de España «que no prosperó». Curiosamente, la referencia se hizo en una sede que debe su nombre al gaditano que puso letra al himno, José María Pemán. Atacó Arias después con el poema ‘Arbolé arbolé’, de García Lorca, al que siguió otro de Gastón Vaquero, que llevaba el evocador nombre de ‘El poema’. La presentación de los poetas a los que leyó se hizo innecesaria cuando recitó a Juan Ramón Jiménez y su ‘Amor de primavera’. Se acordó de un poeta de su tierra, Villaespesa, «como yo, almeriense». Le siguieron, en la primera tanda de versos, León Felipe (’Qué pena’), Cardenal (’Desencanto’), Cernuda (’Volver’) y, en un guiño a Cádiz, cerró con unos versos de Rafael Alberti, (’Joselito en su gloria’).

Los tres grandes temas de la poesía fueron los encargados para presentar «la poesía del mañana», la de Victoria Ash, que se autodefinió como una «poeta positiva, aunque empiece con un poema dedicado a la muerte, ‘Haberte conocido’». Al igual que ocurría con Arias, la cadencia de su voz consiguió hipnotizar al público que se acercó hasta la Casa Pemán en la tarde del miércoles. A la muerte le siguió un poema sobre la autoestima, ‘Ella’. Con humor, la granadina, cuando acabó este poema (al que siguió ‘Mis sueños’) respondió a los aplausos diciendo que «digo gracias para que sepan que he terminado, pero me pueden decir lo que quieran, como que no les ha gustado».

Compartió Ash una de sus vivencias más personales con ‘En el alma’, un poema en el que evocó la muerte de su padre -sucedida cuando ella contaba con dos años- y de cómo determinó la vida de su madre. Su primera ronda acabó con ‘Por todas las mujeres’, que versó sobre la violencia de género. Le devolvió la palabra a «Chencho, a quien estoy a sus pies, y más después de saber que es actor». Y es que Arias, cuando se recordó su currículo, destacó que «he hecho unas doce películas».

Pemán, en la Casa Pemán

Arrancó su segunda tanda Arias leyendo «a un poeta que conocerán ustedes, José María Pemán, porque sería de mala educación estar en su casa y no acordarnos de él». El poema elegido fue ‘Soledad’. Siguieron al poeta gaditano Jaime Salines, Bécquer («inevitable en Andalucía»), Sor Juana Inés de la Cruz («porque no puede ser que no haya ningún clásico femenino», dijo reivindicando su papel como adelantada al feminismo»), Carvajal («en palabras de Amorós, de los mejores poetas en castellano»), Ben Hasam y «uno de mis favoritos, Miguel Hernández». Completó su turno con José Ángel Valente, Pedro Salinas, Luis García Montero, Lope de Vega y Benedetti (que sonó en su voz veterana con una honestidad que arrancó los aplausos del público). Leyó a Gerardo Diego, ante la insistencia de Vallejo «aunque no quiero hacerme largo, prefiero que lea Victoria».

Arias reivindicó a Pemán, «ya que sería una falta de educación no acordarnos de él en su propia casa»

Y Ash le siguió, que sorprendió al público con un «¿Qué harían ustedes por el amor de su vida»? que sirvió de prólogo para el poema con el que abrió su segunda tanda de versos propios, ‘Lo imposible’, encargado de inaugurar una tanda de creaciones sobre el amor. Los versos sonaban, de puro sentidos, como confesión más que como lectura. ‘Carta a mar abierto’ quiso llenar de optimismo el mensaje de tristeza inherente al amor de poeta. ‘Muerte para piano’, una emotiva composición sobre la muerte de su abuela, conmovió a los oyentes cuando se enfilaba la recta final del recital, que cerró con ‘Besos de nadie’.

Recuperó Arias unos versos de ‘Ante el Cristo de la Buena Muerte’ de Pemán, «que conocerán los de mi edad; los más jóvenes igual no porque, aunque dicen que son la generación más preparada de la historia, yo no lo creo, porque ahora se lee menos».

Alberti, Lope de Vega, Benedetti, Miguel Hernández, Bécquer o Sor Juana Inés, entre los clásicos recordados

Reivindicó, para concluir, la importancia de la palabra Yolanda Vallejo, que resumió el recital de este miércoles como un encuentro «de la poesía de ayer, de hoy y de mañana». «La palabra se hizo carne y habitó entre nosotros», afirmó la también colaboradora de LAVOZ ante un auditorio que se despidió entre aplausos.

El de este miércoles fue el tercer recital de este tipo que han ofrecido Arias y Ash. Con anterioridad, estuvieron en Sevilla (donde también estuvieron en la Fundación Cajasol) y Valladolid.