César Bona en su conferencia en El Centro Inglés de El Puerto. - A. VÁZQUEZ
EDUCACIÓN

César Bona: «Un maestro lo primero que debe tener es buen corazón»

El prestigioso docente abre en El Centro Inglés las puertas de la escuela: «Los niños no son adultos del futuro, sino habitantes del presente»

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"Las puertas de la escuela han de estar abiertas no sólo para que entren los niños y las niñas sino también para que sus ideas salgan y transformen el mundo". Esta frase es preludio de la aparición de su emisor, César Bona, que hechizaba con su discurso en El Centro Inglés de El Puerto de Santa María. Una extensa carta de presentación acompaña al considerado 'el mejor maestro de España'. Vaya etiqueta para quien se aferra a las palabras de aquel superhéroe: 'todo poder conlleva una gran responsabilidad'.

Porque en definitiva ¿qué es ser maestro? Bona esquiva las tediosas reflexiones sobre los planes y programas, se frena en la MICROEDUCACIÓN con mayúscula, por paradójico que resulte. En ese momento en el que el niño llega al colegio e interactúa con su referente.

Por eso "un maestro lo primero que debe tener es buen corazón. Y por supuesto, Ilusión. Si la pierde, que la encuentre y vuelva otra vez. Y debe disfrutar, para que eso se contagie a los niños. Porque nosotros marcamos vidas. Siempre esperamos que el cambio venga de fuera, pero el verdadero cambio ha de empezar en cada uno dentro de nosotros". El docente es como el espejo donde el pequeño se ha de mirar para encontrar su propio reflejo. Otra paradoja.

"Hagamos de la escuela un lugar adonde a los niños les guste ir"

Porque precisamente la educación rebosa de paradojas. "Sabemos todo del perro, que es un mamífero vertebrado omnívoro... y en España se abandonan 200.000 animales cada año. Conocemos los huesos de nuestro esqueleto, la pirámide alimenticia, y tenemos serios problemas de sobrepeso y obesidad infantil. El ser humano es el gran desconocedor del ser humano".

El sonido de la sirena iniciaba metafóricamente la conferencia. Un canto para regresar a la infancia, y entender este mensaje. "Hagamos de la escuela un lugar adonde a los niños les guste ir. Y todos tenemos la ventaja de que hemos sido niños. En cambio, miramos al mundo con ojos de adulto".

Bona se apoya en uno de los pilares de la 'nueva educación', mala definición para encajonar un concepto en continua evolución. "Cada uno tiene algo. Y uno de los mejores talentos del docente es descubrir que tiene cada uno". Por eso insiste en ese poder que únicamente posee el profesor. "Porque sólo podemos exigirle aquellos que podamos dar. Por eso debemos ser tantas cosas. Nuestra profesión, aparte de un gran privilegio, es una gran responsabilidad".

Los gestos de Cristiano y Messi

César Bona traza sus propios retos, aplicables a cada uno por su sencillez pese a su dificultad. Y dale. Enumera conceptos, ambiciones, que por repetición no han terminado de calar. "Debemos educar en la resiliencia, en la gestión del error y del miedo, en la autoexigencia, la escucha, la reflexión y el autoconocimiento. En la responsabilidad social. Porque un mal gesto de Cristiano o Messi en un partido de fútbol son miles de malos gestos el lunes en los colegios".

Al igual que asume que "el centro no es el maestro, ni el currículum, sino el niño y la niña", es consciente de que los límites existen, pero no pueden percibirse como fronteras, como barreras impenetrables. "La familia es el primer órgano educativo, no la escuela. 'En casa se educa y en la escuela se enseña'... Esta frase ha hecho mucho daño porque ha levantado muros altísimos que hay que derribar. La única manera de educar a los niños es de manera íntegra, todos juntos. La escuela es el mejor lugar para enseñar a la familia a educar a estos niños". En definitiva, padres y madres del mundo: "Los docentes no somos vuestros enemigos".

Su filosofía es un salto hacia adelante en la educación. Pero el tono de César Bona, su didáctica, su expresión comunicativa supone un retroceso en el tiempo. Un regreso a las aulas. En El Centro Inglés ingresaban adolescentes, padres, madres, treintañeros y cuarentones, menores, mayores, 'puretas', pensionistas... y todos se convertían en niños por unas horas. Empatía. "Los niños no son adultos del futuro, sino habitantes del presente, y es ahora cuando podemos escucharlos. No podemos dirigirnos a nosotros como ancianos del futuro. Las herramientas se necesitan para ahora".

Todos escuchamos y fuimos escuchados. Todos quisimos y nos sentimos queridos. Todos nos sentimos útiles. "El fin de la educación es hacernos mejores colectivamente porque somos seres sociales. Y la escuela no es una burbuja. No se enseña para la escuela, sino para la sociedad. Si no, todo esto es un absurdo".