SANIDAD

Un estreno con chapuzas en el hospital de La Línea

El nuevo edificio ha registrado cortes de suministro eléctrico y problemas de climatización, que el SAS asegura que ya están resueltos

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Era una asignatura pendiente en el Campo de Gibraltar, un nuevo hospital del SAS en La Línea de la Concepción (Cádiz) que terminase con las graves deficiencias del existente para atender a los habitantes de La Línea, San Roque, Castellar y Jimena, cuya población ronda los 100.000 habitantes. Tras años de espera y polémica, primero por la cesión de los terrenos y luego por el parón de las obras debido a la crisis, el SAS lo puso en funcionamiento en su totalidad el pasado 23 de junio tras una apertura gradual de los servicios. El pasado 26 de julio lo inauguraba oficialmente la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Lo hacía casi nueve años después de haber sido colocada la primera piedra. La inversión ha sido de 68 millones de euros.

Las nuevas instalaciones tienen 32.000 metros cuadrados. Todas sus habitaciones, 244, son individuales. El centro ha incrementado servicios, equipamiento y personal, con 41 profesionales más en una plantilla de cerca de 900, según destacó el SAS durante su inauguración.

Se trata, sin duda, de un moderno edificio con magníficas instalaciones que, sin embargo, ciertos sectores sostienen que se ha abierto con demasiada precipitación, sin dotarlo de personal suficiente al ser mucho más grande que el anterior, y sin todos los medios necesarios.

El sindicato CSIF ha elaborado un completo informe de prevención de riesgos laborales tras recibir las quejas de profesionales y usuarios sobre las numerosas deficiencias detectadas, algunas de las cuales sostiene han podido repercutir en la seguridad de los pacientes y los trabajadores.

Suelo peligroso

CSIF denuncia que a las deficiencias «conocidas y más evidentes», como son los problemas de climatización, que asegura en algunas zonas ha obligado al reparto de mantas entre los pacientes en pleno mes de julio y que ha podido condicionar y «perjudicar seriamente la salud de pacientes frágiles», unos problemas que el SAS sostiene ya han sido resueltos, y a los que se une, según dicho sindicato, lo resbaladizo del suelo en la inmensa mayoría de dependencias. De hecho, asegura que ya ha provocado caídas de trabajadores y usuarios.

En el apartado de instalación eléctrica, el informe de CSIF destaca que se han producido continuas interrupciones del suministro eléctrico «que han puesto en riesgo tareas sanitarias y a los mismos profesionales, que carecen de instalación auxiliar a servicios de emergencias, quirúrgicos o de hostelería para la cadena de frío de alimentos». El sindicato advierte que ha podido conllevar fallos en los bloques de iluminación de emergencias, «lo cual sería de consecuencias muy graves para la seguridad en la evacuación del centro sanitario», por lo que ha solicita un estudio de la potencia de diseño.

Problemas en Neonatología

En Neonatología, CSIF asegura que ha encontrado protecciones contra contactos directos «no homologados y registros sin tapaderas», además de un cuadro eléctrico cercano a zona de incubadoras pediátricas, con emisión de calor, que puede alterar las condiciones óptimas de confortabilidad de los neonatos y de sonido, que en algunos momentos puede provocar contaminación acústica.

Respecto al vestíbulo principal, el sindicato alerta de que la rampa mecánica carece de parada de seguridad normalizada en ambos extremos para evitar atrapamientos. «El único botón de parada es apenas perceptible y se encuentra en una zona poco accesible», apunta. En la cocina destaca que las medidas contraincendios no son conocidas por el personal.

En cuanto a las Urgencias, CSIF asegura que el diseño no guarda las condiciones previstas en el Plan de Agresiones porque las consultas deben tener dos salidas, «con lo que el riesgo de agresión sin escapatoria posible a los profesionales es notorio».

Además, alerta de que durante la visita, la alarma de pánico aún no estaba instalada en este servicio. Se trata sin duda de un aspecto muy a tener en cuenta dadas las agresiones que suele sufrir el personal sanitario y al episodio vivido en el antiguo hospital, cuando unos veinte encapuchados entraron armados para llevarse a un narco que había sido detenido por la Policía.

CSIF también alerta de que, pese al tiempo transcurrido desde su apertura, los profesionales del hospital de La Línea siguen sin ser conocedores «por no haber recibido la formación ni la información necesarias» de las medidas de emergencias, lo cual, alerta, está tipificado «como infracción grave en prevención de riesgos laborales».

«Este plan no ha sido remitido a las centrales sindicales para su consulta. Los profesionales no están formados para el nuevo edificio y no conocen las vías de evacuación en caso de emergencia. Las vías de evacuación tampoco están señalizadas correctamente o simplemente no existen», indicó Alfonso Campos, responsable de Prevención de Riesgos Laborales de este sindicato en Cádiz.

Asimismo, define como una «ratonera el área de hospitalización y la vía de evacuación “con grave riesgo para la vida».

Por todo ello, CSIF ha reclamado que se tomen las medidas necesarias para subsanar todas las incidencias detectadas. «La puesta en marcha de un edificio como éste conlleva múltiples incidencias de nuevo cuño y algunas de ellas, con seguridad, no habrán sido perceptibles hasta su uso. Sin embargo, hay incidencias que sí son graves y subsanables, y que no son de recibo en un hospital recién estrenado», añade en su informe.

Versión del SAS

Fuentes de la delegación provincial de Salud aseguraron que un centro de tal envergadura y con la alta tecnología de este hospital requiere de un período de adaptación. «Se han producido interrupciones eléctricas, que han sido corregidas, y han sido necesarios ajustes en la climatización. Todas ellas están solventadas y pedimos disculpas, tanto a los profesionales como a los pacientes, por las molestias que se hayan podido producir en esos primeros días. Es importante aclarar que no han supuesto ni suspensión de actividad ni un problema para la calidad y seguridad en la atención prestada», se aseguró.

La falta de personal en el hospital de La Línea ha sido una de las demandas más repetidas en los últimos, algo que ha cobrado más sentido aún si cabe tras la inauguración del nuevo edificio, mucho más amplio.

La plantilla cifrada en unos 900 trabajadores, no ha sido incrementada de manera suficiente pese al traslado, algo que desde los sindicatos se asegura afecta a todas las categorías profesionales. «El apartado de personal es completamente deficitario en el nuevo edificio dada su amplitud y al aumento de demanda previsto. Sería necesario un incremento del 25% de la plantilla», aseguró Alfonso Campos. Eso sí, reconoce que lo más urgente es la contratación de ocho médicos y 20 celadores más.

El PP, por su parte, se congratula de que el hospital ya esté operativo, pero critica que no está en completo funcionamiento, que faltan profesionales y que hay carencias importantes en recursos materiales.