Uno de los manifestantes ha agredido a un periodista por tomar imágenes de la marcha - ABC
MANIFESTACIÓN «ANTIFASCISTA»

Revolución de una tarde de invierno en Granada: una manifestación «antifascista» con agresión incluida

Uno de los cabecillas amenaza y golpea a un periodista de ABC durante la marcha sin permiso que ha cortado el tráfico

GranadaActualizado:

Pasados los minutos de cortesía de las 7 de la tarde, la decepción en una imagen que difiere de las de las últimas manifestaciones antifascistas celebradas tras el resultado de las elecciones en Andalucía. Frente a los miles de participantes de anteriores convocatorias, apenas una treintena de personas se congregaban este jueves en la plaza del Ayuntamiento de Granada para protestar «contra el acuerdo de gobierno andaluz», en general. Sin matices, sin permiso para concentrarse, pero con momentos de tensión y alguna agresión.

La convocatoria, anónima y aparentemente improvisada tras el pacto que hará posible el cambio de gobierno en Andalucía, puso rumbo –sin dirección y tampoco organización– por las calles de Granada después de que unos treinta jóvenes votaran a mano alzada en asamblea si marcharían por la acera o por la calzada. Los manifestantes se decantaron por el asfalto al grito de «aquí están los antifascistas», y prosiguieron por la calle Reyes Católicos de camino a Gran Vía, colapsando el tráfico de esta arteria principal en hora punta ante la mirada confusa de viandantes y algún corredor que aprisa grababa con su móvil la escena.

Los manifestantes han cortado el tráfico sin previo aviso tras votarlo democráticamente
Los manifestantes han cortado el tráfico sin previo aviso tras votarlo democráticamente - L.R.

«He estado en millones de cargas policiales y la Policía no va a cargar contra nosotros», comentaba con decisión y voz cantante, ataviado con simbología anarquista y acompañado de su perro uno de los participantes, conocido como Jesús, autor de la agresión a un periodista de ABC entre insultos y amenazas por el hecho de tomar fotografías, en el ejercicio de su derecho a informar, para después recurrir a uno de los muchos policías desplegados: «Agente, o echa a este hombre de aquí o directamente le pego un tortazo».

«Agente, o echa a este hombre de aquí o directamente le pego un tortazo», ha comentado tras agredir al periodista

Pese a que el policía le ha recordado que cualquiera puede tomar imágenes en la vía pública, el manifestante ha insistido en su argumentación. «Pero es que es un facha», ha enfatizado el agresor, que desconocía por completo la identidad del periodista y ha seguido profiriendo amenazas. Mientras tanto, el resto de manifestantes han continuado sin inmutarse al son el himno de Andalucía, alzando una bandera blanca, verde y estrellada en rojo.

La misma que portaban los asistentes a otra concentración del partido político Nación Andaluza que a su paso encontraron frente a la Subdelegación del Gobierno en Granada. Por su parte y sin cortar el tráfico, para protestar por la retirada de banderas nacionalistas andaluzas el pasado 2 de enero durante la conmemoración de la Toma de Granada. Aunque no esperaban encontrarse, los unos se sumaron sin permiso a los otros y juntos cantaron el himno –andaluz– para, a continuación, dar por concluido el acto nacionalista con arengas: «¡Granada será la tumba del fascismo!».

Luchar hasta el Triunfo

Los «antifacistas» continuaron por su lado, que en ese momento era la acera. A los pocos metros se detuvieron nuevamente para votar otra vez de forma asamblearia sobre la pertinencia de proseguir. Y si, como al comienzo, una vez acordada democráticamente la decisión, lo harían por la acera o por la calzada. Tras varios minutos de debate sobre qué hacer, retomaron la marcha sin saber con certeza si la manifestación había concluido.

«No podemos rendirnos, por Dios, ¿no estáis viendo la importancia que tiene esto?», exclamaba con frustración uno de los participantes, comparando la lucha con la de la Guerra Civil y sin descartar la opción de acabar en los bares. «¿Pero la manifestación ha terminado o no?», preguntaba tímido y regazado un muchacho solitario, llegado expresamente y no sin dificultades desde el municipio de Dúrcal, con su banderola negra de la Coordinadora Antifascista y el rostro cubierto. Quizás para combatir el frío de la revolución de una tarde de invierno en Granada que le valió al menos el calor del abrazo de una compañera impresionada.

Pasando inadvertidos frente a La Normal, la sede que tras cuatro décadas de socialismo pasará a ocupar en pocos días el futuro gobierno autonómico contra el que decían manifestarse, dispersos y desconcertados, los «antifascistas» comprendieron que la manifestación había terminado justo al llegar a los Jardines del Triunfo, donde se concentraba el fuerte dispositivo de seguridad desplegado para evitar incidentes, especial y celosamente alrededor de la bandera española. Había más agentes, furgones y coches que manifestantes para garantizar los derechos incluso de quienes vulneran los de los otros: esos que no somos nosotros: los demás. O los de más.