Columna de Cádiz procesionó con San Pedro
Columna de Cádiz procesionó con San Pedro - F. JIMÉNEZ
AÑO JUBILAR

Un Vía Crucis para el recuerdo

La impuntualidad, el único punto negativo de la jornada

CÁDIZActualizado:

Cádiz vivió con éxito el esperado Vía Crucis diocesano. Las sensaciones desde el secretariado y el consejo de hermandades son muy positivas ya que como se intuía se vivió una espléndida jornada que ya ha entrado a formar parte de la historia de la diócesis. Fueron miles las personas que este sábado estuvieron por las calles del casco histórico y acompañaron y arroparon a las hermandades durante todas las horas de recorrido, hasta bien entrada la madrugada. Muchos habían llegado de otras localidades de la provincia pero también contó este acto con la presencia de visitantes de otras ciudades andaluzas y españolas. Entre ellos tampoco faltaron reconocidos cofrades sevillanos.

El fervor popular pudo más que el sentimiento religioso en este Vía Crucis pero el respeto primó en todo momento en una cita complicada de organizar pero que pese a todo se desarrolló de forma satisfactoria. El único inconveniente de la tarde-noche fue el retraso en el paso de las hermandades que se acumuló sobre todo a partir de la sexta estación con el Cristo de la Caña. No se cumplieron entonces los horarios previstos en cuanto a las lecturas de las estaciones en su paso por Catedral y tampoco en las recogidas. Prueba de ello fue que el Resucitado se encontraba ante el primer templo diocesano a la misma hora a la que debía estar ya de vuelta en San Francisco donde llegó a las 3.30 horas de la madrugada. El palio de Servitas, que fue el único paso que recorrió el camino oficial con su banda, llegó a su templo ante una gran expectación cerca de las cuatro de la madrugada. La última hermandad que regresó a la sede de la que había salido fue la Vera-Cruz de Puerto Real que entró en San Francisco pasadas las cuatro.

Pero al margen del retraso horario fueron numerosos los detalles positivos de esta celebración. Sería imposible no mencionar el fervor y la devoción que mostró el público ante imágenes como el Nazareno de Medina, el Medinaceli de Algeciras o el propio Cristo de la Caña de San Roque... A ello hay que unir también el esfuerzo y gran trabajo que realizaron todas y cada una de las corporaciones por estar en este Vía Crucis. Las de Cádiz deslumbraron en su afán por presentar novedades y distinguirse en este día: Prendimiento con su paso avanzado, Columna procesionó con San Pedro, Humildad espectacular, Buena Muerte con las velas de sus hachones en negro... y el único palio de la noche, el de Dolores, también fue una vez más una de las sensaciones más agradables de una jornada intensa y muy completa.

Destacar también todo el apartado musical, el que acompañó a las imágenes antes y después del recorrido oficial y por supuesto las tres corales (Ensemble Stella Maris, Grupo de Cámara de San Pablo y la Universitaria), que brillaron con luz propia. Igualmente interesante resultó el altar que preparó la hermandad de Humildad y Paciencia en Catedral, en la plataforma que se había instalado en una plaza a la que quizá le falto mayor iluminación pero que presentó un aspecto diferente al de Semana Santa en lo que se refiere a la disposición de las sillas. Los cargadores y costaleros se comportaron de forma ejemplar pese al calor y los parones y colaboraron de esta forma en hacer grande la cita.