Medinaceli de Algeciras a su paso por San Juan de Dios
Medinaceli de Algeciras a su paso por San Juan de Dios
AÑO JUBILAR

Cádiz se rinde con fe al camino de la cruz

La ciudad vive una jornada para la historia con un Vía Crucis diocesano que han protagonizado hasta dieciséis imágenes de la provincia

CÁDIZActualizado:

Catorce estaciones y dos momentos de reflexión han conformado el Vía Crucis diocesano que se ha celebrado en Cádiz este sábado. Un acto que ha estado lleno del fervor que han transmitido las hermandades participantes y las miles de personas que no han faltado a una cita que ya ha pasado a la historia del Obispado de Cádiz y Ceuta. Esta celebración pública de la fe ha sido uno de los momentos más importantes de la conmemoración del 750 aniversario del traslado de la diócesis de Medina a la capital. Desde que se anunciara la programación de este Año Jubilar concedido por el Papa Francisco, Cádiz se ha esforzado por destacar una historia que pervive en la actualidad gracias en gran parte a la reconquista de Alfonso X El Sabio. Este sábado la atención la tenían la dieciséis imágenes de la diócesis con las que se acercaba plásticamente a los fieles la práctica de la oración del Vía Crucis.

Desde primera hora de la mañana ya se percibía que se iba a vivir un acontecimiento muy especial. Los primeros visitantes paseaban por las calles del centro y se detenían para entrar en las iglesias. Los templos que albergaban los pasos que iban a procesionar abrían sus puertas para que los devotos pudieran contemplar la belleza de las imágenes con detalle.

Hacia el mediodía ya se palpaba mayor actividad en el interior de esos templos que cerraban sus puertas a las dos de la tarde. La primera imagen en salir a las calles de Cádiz en esta jornada histórica fue una de la capital. Jesús en su Prendimiento (2ª Estación) abría temprano una jornada intensa desde la preciosa iglesia del Carmen. De nuevo el Señor del Prendimiento en las calles, por tercera vez en este año tan importante para la cofradía carmelitana que protagonizó el pasado mes de febrero el Vía Crucis oficial de las hermandades. También desde la iglesia del Carmen salía la segunda hermandad, la de Nuestro Padre Jesús del Amor de Chiclana cuando faltaban quince minutos para las siete de la tarde. En torno a la Alameda se concentraban los fieles en esos primeros instantes aunque poco después Santa Cruz, Santiago, San Antonio, Santo Domingo, San Agustín y San Francisco abrían sus puertas para que comenzaran las salidas procesionales en una tarde noche agradable y en la que la expectación iba en aumento.

Al igual que en la última Semana Santa el recorrido oficial comenzaba en la calle Nueva. Allí se habían dispuesto las primeras sillas que ocupaban cientos de personas. Abría el acto oficialmente la hermandad del Huerto de San Fernando que llegaba al inicio del camino con su cruz de guía recién restaurada y escoltada excepcionalmente por dos bocinas con el escudo bordado de la ciudad hermana de San Fernando. El Señor del Huerto de la Isla iba en su paso sobre un llamativo monte de rosas rojas. Hasta ese momento le había acompañado los sones de la Agrupación Musical Fuensanta de Morón. Ya en Nueva se encontraba la Coral Ensemble Stella Maris. Musicalmente seguía el grupo de Cámara de San Pablo en Pelota y en Catedral la Coral Universitaria.

Justo allí se encontraba el altar que se había preparado para la ocasión y que estuvo presidido por el Lignum Crucis de la Catedral y el obispo de la diócesis, Rafael Zornoza Boy, acompañado del Vicario General, P. Fernando Campos; el deán de la Catedral de Cádiz, P. Ricardo Jiménez; el delegado episcopal de Hermandades y Cofradías, P. Juan Enrique Sánchez; y el director de la Comisión Diocesana del Año Jubilar, P. David Gutiérrez. Precisamente fue el obispo Rafael Zornoza quien inició el Vía Crucis y además rezó la oración de todas las estaciones que leyeron los directores espirituales de las corporaciones.

Tras el Huerto la segunda estación la protagonizaba el Prendimiento de Cádiz, hermandad que presentaba también novedades con el canasto de paso ya tallado al completo y detalles como el relicario del Beato Fray Diego José de Cádiz que lucía en su cíngulo la imagen para recordar la conmemoración del 275 aniversario de su nacimiento.

Buen ambiente

Avanzaba la noche y cada vez más fieles se concentraban para seguir la evolución del Vía Crucis. Nuestro Padre Jesús Cautivo de Algeciras. El Medinaceli cuenta con una enorme devoción en la localidad del Campo de Gibraltar. Había salido a las siete y media de la tarde desde Santiago. La hermandad, inmersa en la celebración de su 75 aniversario, había preparado especialmente esta cita. Portaba el antiguo Relicario de San Isidro que por primera vez procesionaba en su paso y acompañado de un rosario de su Madre María Santísima de la Esperanza. Además lucía exornado con rosas rojas regaladas por la cofradía del Nazareno Algeciras.

Tras esta imagen llegaba el turno de otra de las clásicas y de la capital. Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna y Azotes del genial artista Jacinto Pimentel. La hermandad de San Antonio también afrontaba este acontecimiento con enorme entrega y entusiasmo. El paso llegaba hacia la calle Nueva acompañado por la banda de cornetas y tambores Rosario. Se repetía el binomio del Martes Santo. La formación musical daba fuerza al caminar del ‘aguador’. Resaltó especialmente el avance del paso en cuanto al dorado ya que lució el respiradero frontal, una labor que ejecuta la sanluqueña Felisa García.

El contraste a la archicofradía de San Antonio lo ponía a continuación la joven corporación de Nuestro Padre Jesús del Amor de Chiclana, titular de una cofradía de reciente creación. De hecho el Obispado aprobó su constitución como hermandad en septiembre de 2015. Previamente había estado más de una década como grupo parroquial. Su estreno como hermandad sacramental de penitencia fue el Martes Santo de 2016. En la tarde noche de este pasado sábado el Amor de Chiclana protagonizaba con entusiasmo la quinta estación.

Otra de las imágenes que más devoción genera en la diócesis es la del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia de San Roque, conocida como el Cristo de la Caña. Recorría las calles de Cádiz ante la expectación de numeroso público. Este Jesús sedente sobre una roca tiene su brazo derecho apoyado sobre una columna y en la izquierda sostiene una caña. Su historia es curiosa ya que procede de Gibraltar y su autor es desconocido aunque se sabe que es del siglo XVII. Se trata sin duda de una de las joyas de la Semana Santa del Campo de Gibraltar. La banda de cornetas y tambores de la Vera-Cruz de Villafranca y Los Palacios acompañó su caminar desde Santo Domingo hasta la debida incorporación antes de llegar a Nueva.

Avanzaba la jornada con respeto en el momento de la llegada del Señor de Medina, el Nazareno. Una imagen que genera igualmente una devoción enorme y que estos días previos había aguardado este momento en el santuario de la Patrona, la Virgen del Rosario. Tras él llegaba otra imagen muy venerada, la del Gran Poder de La Línea que iba en su bonito paso de madera sobre un monte de flores en tonos malvas.

Tras este paso llegaba otro de estilo completamente diferente, espléndido en su dorado. El de los Afligidos de San Fernando y María Santísima de la Amargura es una de las corporaciones con más veneración de la Isla.

Representaba la décima estación otro clásico de la Semana Santa de Cádiz, el Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia que salía desde su templo de San Agustín. Impresionante el monte con hasta dieciséis especies de flores diferentes (Cardos, lirio, rosas, anturios...) sobre el que iba el Señor que lucía el túnico bordado de la hermandad de la Pasión de Jerez. Además en el monte los elementos pasionales: lanza, gladius, corona de espinas, clavos, cruz, paño de la verónica... Dejaba sin duda la añeja hermandad una de las estampas más bonitas de la noche. Desde la salida hasta el fin del recorrido oficial llevaba la capilla musical ‘Lignum Crucis’ que interpretó motetes dedicados a imágenes de Cádiz y de autores gaditanos o relacionados con la provincia. Más tarde se incorporaría la banda de cornetas y tambores del Santísimo Cristo de las Tres Caídas de Arcos.

Desde la iglesia conventual de San Francisco salía en la tarde de ayer el Santísimo Cristo del Perdón de Chiclana que representaba a la décimo primera estación de esta oración: Jesús promete su reino al buen ladrón. La imagen de 2015 y del imaginero Manuel Martín Nieto, iba en un paso que se estrenaba para la ocasión adornado en tonos rojos blancos malvas y morados. Lucía nuevas las doce tulipas del canasto y en el centro del frontal del paso estaba la Virgen del Pilar la cotitular, y en una de las capillas llevaba una reproducción de la Virgen de Santa Ana que tiene tanta devoción en la vecina Chiclana.

Pasadas las diez y media de la noche llegaba a la calle Nueva el Cristo de la Vera-Cruz de Puerto Real que también salía desde la iglesia franciscana. En este caso la novedad venía porque en el calvario iba también de forma extraordinaria con motivo de este Vía Crucis la Virgen de la Amargura, cotitular de la corporación y que además es la que antiguamente procesionaba en Cádiz. Calas moradas, liatrix y margaritas de botón verde acompañaban la solemnidad de este paso en el momento previo a la muerte del Señor.

Sería poco después cuando el Cristo de la Buena Muerte hacía presencia en el recorrido oficial con el luto y la rigurosidad que correspondían. Silencio y respeto ante este magnífico crucificado. Como detalle los cuatro hachones llevaban las velas negras y no de color cobre como sucede en Viernes Santo, con el escudo de la hermandad.

Tras él llegaba el Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo de Conil para la lectura y representación de la décimo cuarta y última estación: Jesús es depositado en el sepulcro. Impresionante también este Cristo yacente que está atribuido a Martínez Montañés.

Finalmente siguieron las dos imágenes que protagonizaban sendos momentos de reflexión. Por un lado, espectacular como siempre, la Virgen de los Dolores de Servitas que no pudo procesionar por la lluvia el pasado Viernes de Dolores. Por otro, desde San Francisco se unía el Resucitado que pertenece a la comunidad franciscana que iba en el paso de la Virgen del Amor Hermoso que había cedido la cofradía de Cigarreras. Azucenas y otras flores en tonos blancos iluminaban el instante de la Resurrección del Señor. En el frontal del paso, la imagen de San Francisco de Asís que normalmente va en el palio de la Virgen de la Esperanza del Amor. Además de ese, otro detalle en referencia a la corporación del Lunes Santo fue que lució las potencias de plata dorada que normalmente lleva el Nazareno Blanco.

Hasta cuatro estilos de carga diferentes por las calles de Cádiz

Los pasos llegados desde distintas localidades de la diócesis nos permitieron ver diferentes estilos de carga este sábado por las calles de Cádiz. Los isleños mostraron sus formas propias con carga al hombro y cuello con almohada, ‘a medio ganchete’ como lo llaman en la Isla y que consiste en que lo llevan como de lado. De Algeciras, Chiclana, Medina, La Línea y Puerto Real llegaron los costaleros con su característico costal en la cabeza. De San Roque, los cargadores del Cristo de la Caña dejaron una imagen más novedosa ya que se trata de un estilo más parecido al malagueño, a hombros y con los palos del paso por el exterior. Es una forma de carga que se conoce como portada por hombres de trono. Con la presencia de los pasos de Cádiz capital también hubo estilo gaditano a hombro y a horquilla como fueron los casos de Prendimiento, Humildad y Paciencia, Buena Muerte, Dolores de Servitas y el Resucitado que tuvo como capataz a Juan José Muñoz. Fueron en definitiva hasta cuatro formas diferentes de cargar un paso las que convivieron en una jornada también histórica por esta circunstancia.