La empresaria menorquina posa para ABC en su casa de Menorca - BENJAMÍN RIQUELME

Úrsula Mascaró: «Hemos despertado porque el separatismo nos iba a arrasar»

A diferencia de Cataluña, hay empresarios en Baleares que han visto las orejas al lobo soberanista segundos antes de la devastación. ABC entrevista a la primera que denunció el acoso a la sanidad

MAHÓN (MENORCA)Actualizado:

Mascaró Pons Pons Coll Alles Florit Florit Coll. Son los ocho apellidos menorquines de Úrsula Mascaró(Menorca, 1969), la empresaria de zapatos más importante de Menorca y una de las más internacionales de España. Ha calzado a Reinas, modelos, actrices... pero desde las Navidades pasadas su nombre ha pasado del cuché y el salmón a la agenda política nacional. Un decreto de una presidenta socialista balear, con costaleros independentistas, intenta imponer el catalán a los médicos. La maniobra política la ha distraído, y parece que por mucho tiempo, de las pieles curtidas, los tacones stilettos y las «pretty ballerinas» de Olivia Palermo y Claudia Shiffer y miles de clientas en todo el mundo. ABC la visita en Mahón, el epicentro de un movimiento social (Mos Movem) que está a punto de derivar en Sociedad Civil Balear, la hermana pequeña de la catalana, pero con tantos arrestos para evitar el naufragio como aquella. Hace ya años que las orejas del lobo independentista asomaron por la isla encantada, por Menorca, una reserva de la biosfera a que no le ha sido difícil detectar al independentismo depredador.

¿Es el procés catalán la gota que colmó el vaso en Baleares?

Sí. En Cataluña han estado callados más de treinta años y fíjese ahora qué desastre. Nunca he entendido por qué su empresariado no dijo nada. Pero en Baleares no somos nada guerreros, por no pedir no pedimos ni más vuelos a la península ni mejores carreteras, pero llegados a este punto y pensando que esa ola independentista nos iba a arrasar hemos tenido que despertar.

¿Desde cuándo se larvaba aquí?

Desde hace treinta años porque todos los partidos son cómplices, desde Cañellas. Se han puesto de perfil, les ha dado pánico o pereza, o han hecho intercambios políticos. Por ejemplo, en el Estatuto de las islas se habla de que nuestra lengua es la catalana cuando en realidad es el castellano, el mallorquín, el menorquín y el ibicenco.

Inmersión sanitaria y educativa

¿El objetivo es afianzar aquello de los «Països Catalans»...?

Claro. El único objetivo es crear estos Països que jamás han existido. En Baleares hay una dictadura lingüística impuesta por el separatismo. Es un concepto que se empezó a usar lingüísticamente y luego se ha llevado a las aulas donde se adoctrina a los niños. Tiene que pensar que hay pueblos en las islas donde realmente los niños tienen dificultad para hablar en castellano. En la educación pública un 90% se da en catalán, y el resto son dos horas en castellano y dos en inglés.

Primero la educación y ahora la sanidad. El decreto del catalán se acaba de cobrar una última víctima, la única neuropediatra de Ibiza...

Aquí hay una fuga de profesionales muy grave. Unos 15 especialistas se han ido en los últimos meses de las islas. Neurocirujanos, ginecólogos, anestesistas, internistas, psiquiatras...

¿Cree que pone en peligro la sanidad en Baleares?

Por supuesto. Y espere usted al verano, con la llegada del turismo, que se triplica la población. Ya era muy difícil captar especialistas que quieran vivir aquí. Nosotros hacemos una fiesta cuando un médico encuentra pareja en la isla porque es una manera de que se arraigue y supere todas las desventajas de la insularidad: alquileres caros, problemas de transporte aéreo.. Bueno, pues ahora los pocos médicos que tenemos en lugar de ocupar sus horas libres en reciclarse y mejorar sus conocimientos científicos, van a tener que ponerse a estudiar catalán, todo un negocio de los filólogos pancatalanistas que viven de esto.

¿Había alguna demanda de los pacientes para que se les atendiera en catalán?

De 7.000 quejas en el servicio de salud el año pasado, cinco fueron por no ser atendidos en catalán. O sea, los otros 6.995 pacientes restantes reclamaron por lo fundamental, las listas de espera, el colapso en las urgencias, que la ambulancia llega tarde, que no hay pediatra para nuestros niños...

Con sus protestas lograron que Francina Armengol rebajara el decreto...

Sí, algo sí, pero ya hay 500 auxiliares de enfermería que no pudieron entrar en las oposiciones. Estas 500 personas se han quedado sin la posibilidad de optar. Ahora se exige que en dos años se tenga la titulación y la mayor parte de nuestros médicos se van a ir.

Ocho apellidos menorquines

¿Qué dicen los sanitarios peruanos, argentinos, marroquíes...?

Mire, cuando mi gran amigo Luis Prieto, jefe de Traumatología de nuestro hospital, me contó que iban a imponer a todo el personal sanitario de las islas que acreditasen un nivel de catalán decidí dar un paso al frente. Fue entonces cuando convocamos la manifestación del 17 de diciembre a la que acudieron cinco mil personas. Mi amigo Luis es gallego, no tiene el certificado de catalán. Pero tiene dos hijas menorquinas, hablan el menorquín como yo, les encanta Menorca. No tiene el certificado pero es un gran profesional que va a hacer cursos a Canadá para renovar su especialidad en Traumatología. Esto es un problema político, no sanitario. Si los médicos hablan en español, que es la lengua oficial de España, y es necesario protegerla para que haya cohesión, es suficiente para que paciente y médico se entiendan. Si además el médico habla menorquín, pues estupendo, pero lo importante son los conocimientos y las técnicas médicas no su acreditación lingüística. Y se lo digo yo que el menorquín es mi lengua materna. Pero que he viajado a muchos países, que tengo tres hijos con un inglés, y que cuando lo cuento por el mundo no dan crédito a lo que pasa aquí.

¿Han hablado de esto con la presidenta socialista de Baleares?

A Francina Armengol le hemos pedido una entrevista y ha dado la callada por respuesta. Eso sí, recibe a cualquier asociación en defensa de cosas insospechadas.

¿Le ha decepcionado el PSOE?

A mucha gente que les votó. Porque creyeron apoyar a un partido constitucionalista que hoy está en manos de fuerzas soberanistas. ¡Una de ellas pide hasta una Policía autonómica aquí! En el Ayuntamiento de Palma, por ejemplo, están exigiendo que todos los proveedores facturen en catalán. Es decir, si yo tengo una empresa de pinturas que se llama «Los Pacos» y hago las facturas en castellano, estoy en desventaja y me hace competencia desleal otra empresa que se llama «Los Xiscos» y factura en catalán. ¿Puede ser todo más ridículo?

¿Ha sentido el boicot a sus zapatos? ¿Tiene miedo?

Ninguno. A mí me han dicho de todo. De lo más gordo: que me tenían que pegar como a un perro. Yo les dije que yo a un perro no le pego. Dicen que me hacen boicot pero yo no lo he notado más allá de la bajada de ventas en Cataluña que lo estamos sufriendo todos por el desastre al que nos han llevado los independentistas.

Con lágrimas, en el salón de su casa, relata cómo le llamó la mamá de un amigo de su hijo para agradecerle el apoyo a los inmigrantes, a los que con el decreto se va a echar.

¿Eso es xenofobia?

Puede llegar a serlo, sí.

Usted ¿qué se siente?

Soy menorquina, madre de hijos ingleses, y por supuesto española. Me siento muy española. Y hasta tengo un trozo de mi corazón italiano, donde estudié. Todo eso cabe en mi corazón.