Sociedad

El Obispado de Mallorca mantiene la acusación contra los proabortistas que irrumpieron en una iglesia

La reunión celebrada este lunes entre el obispo Taltavull y cuatro encausados para intentar acercar posiciones ha finalizado sin ningún acuerdo

Las seis personas encausadas se enfrentan a posibles penas de cárcel de entre un año y medio y cuatro de prisión
Las seis personas encausadas se enfrentan a posibles penas de cárcel de entre un año y medio y cuatro de prisión

La reunión celebrada este lunes en el Palacio Episcopal entre el nuevo administrador apostólico de Mallorca, monseñor Sebastià Taltavull, y cuatro jóvenes proabortistas que serán juzgadas a partir del 29 de septiembre por haber irrumpido hace dos años en la iglesia de Sant Miquel de Palma, ha finalizado sin ningún acuerdo. Las seis personas encausadas en total, cuatro mujeres y dos hombres, se enfrentan a posibles penas de cárcel de entre un año y medio y cuatro años de prisión.

El origen del encuentro de este lunes se sitúa en una carta que Taltavull dirigió la pasada semana a dichos jóvenes, en la que mostraba su deseo de mantener una reunión con ellos «con la mano tendida», con el propósito de buscar un acuerdo que permitiera el reconocimiento de una acción «no adecuada».

La acusación particular que ejerce el Obispado de Mallorca ha venido pidiendo desde que se abrió la causa en los tribunales que se imponga una pena de cuatro años de cárcel para cada encausado, por un delito contra la libertad de conciencia y los sentimientos religiosos, mientras que el Ministerio Público solo pide penas de un año y medio para cada uno.

Aun así, desde el inicio del proceso judicial la diócesis también se ha mostrado dispuesta a retirar la acusación si los seis jóvenes decidieran reconocer públicamente que habían actuado mal, algo que hasta ahora no ha sucedido y que durante la reunión de hoy tampoco ha variado. Los encausados han vuelto a reiterar este lunes ante Taltavull que su actuación fue solo un acto de protesta por la reforma de la Ley del Aborto que en aquellas fechas estaba tramitando el Gobierno central.

No ha habido retractación y por lo tanto el Obispado no ha retirado la demanda presentada en su momento. En cualquier caso, los abogados de ambas partes seguirán hablando estos días, con la intención de poder llegar a un acuerdo antes del inicio del juicio.

La portavoz de los encausados, Sonia Domenech, ha señalado que a pesar de no haberse retractado de su actuación, entienden que pudo haber un «sufrimiento» por parte de las personas que se encontraban en la iglesia de Sant Miquel en el momento en que iniciaron su protesta. «Nuestra intención no era herir sus sentimientos», ha dicho, para añadir que su acción iba dirigida contra la Iglesia como institución. Horas después del encuentro de este lunes, ha sido colgada una pancarta en las inmediaciones de la Catedral de Palma, con el lema «Absolució feministes encausades» («Absolución feministas encausadas»).

«¡Libre y gratuito, aborto!»

El asalto por el que serán juzgados ahora en la Audiencia Provincial ocurrió el 9 de febrero de 2014. En aquella fecha, una treintena de personas entraron en la parroquia de Sant Miquel poco después de que hubiera empezado la misa del mediodía. Según recoge el escrito de acusación del Ministerio Público, los encausados avanzaron por la iglesia portando una pancarta con el lema «Fuera rosarios de nuestros ovarios» mientras gritaban «¡Libre y gratuito, aborto!».

La irrupción en el templo provocó que se paralizase momentáneamente la ceremonia religiosa. Tras vivirse momentos de gran tensión, el sacerdote que estaba oficiando la eucaristía, personal de la parroquia y diversos feligreses evitaron que los asaltantes consiguieran llegar hasta el altar.

Finalmente, lograron además que los citados jóvenes abandonasen el lugar sin nuevos incidentes. La Fiscalía también señala en su escrito de acusación que el suceso dejó a los presentes «en un estado de gran desasosiego, indignación e intranquilidad».

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