Sociedad

Muere a los 49 años la primera mujer trasplantada de cara del mundo

Isabelle Dinoire tenía 38 años cuando fue atacada por uno de sus perros. Durante quince horas, decenas de cirujanos reconstruyeron su rostro. En los últimos años había sufrido, al parecer, rechazos de sus implantes

Fotografías de Isabelle Dinoire tomadas en febrero (izquierda) y noviembre (derecha) de 2006 en las que se parecia el cambio posterior a la operación - AFP
JUAN PEDRO QUIÑONERO París - Actualizado: Guardado en:

Isabelle Dinoire (49 años) fue la heroína de una primicia científica mundial: fue la primera mujer trasplantada de cara del mundo. Nueve años más tarde, ha fallecido víctima de aquella experiencia fallida.

Isabelle Dinoire había sido víctima del ataque feroz de uno de sus perros, desfigurando gravemente su rostro. Tras un largo proceso de reflexión y consejo, decidió afrontar con valor y alegría una experiencia científica sin precedentes, por entonces.

El 27 de noviembre de 2005, un equipo dirigido por dos especialistas de renombre, los profesores Jean-Michel Dubernard (célebre desde su primer injerto de una mano en 1998) y Bernard Devauchelle (especialista en cirugía facial) realizaron en el rostro de Isabelle Dinoire el trasplante e injerto de tejidos donados por la familia, autorizada, de una mujer muerta.

El trasplante comenzó siendo un éxito aparente. A los pocos meses de realizada la operación, en el hospital de Amiens (norte de Francia), Isabelle Dinoire decidió presentarse, en público, ante varios centenares de periodistas de cinco continentes, para contar con cierto humor su historia íntima, dejando fotografiar y filmar su rostro profundamente desfigurado pero finalmente feliz.

Un trágico final

La comunidad científica esperaba poder celebrar como un triunfo el trasplante realizado hace nueve años. Sin embargo, los injertos y el trasplante, originalmente feliz, terminaron transformándose en un drama atroz.

Hace meses, la situación comenzó a degradarse de manera alarmante: con el paso del tiempo, uno de los injertos sufrió un rechazo degenerativo. Isabelle Dinoire comenzó a perder parcialmente la utilización de sus labios.

Los especialistas creyeron poder detener el rechazo degenerativo del injerto. En vano. La quimioterapia intensiva utilizada tuvo efectos perversos, provocando dos tipos de cáncer. Alarmados, los especialistas trataron a la paciente con los recursos que creyeron más oportunos.

Dos cánceres, en paralelo, fueron degradando el rostro, la figura y el cuerpo de Isabelle Dinoire, aislada, en una unidad especial de un hospital de Amiens. Los especialistas comenzaron por seguir el caso, degenerativo, con la mayor discreción, hasta el fin, trágico.

Comenzaron a propagarse rumores, calificados de «infundados» por las fuentes hospitalarias autorizadas. Hasta que, ante la callada pero firme presión creciente, el hospital de Amiens se vio forzado a publicar un comunicado breve y patético: «Ha fallecido Madame D., la primera paciente que se benefició en el mundo de un trasplante de cara».

Comunicado escueto y lacónico que pone fin a los rumores, sin disipar la inquietud ante un proceso degenerativo del que se se desconoce todo, públicamente.

Durante la última década se han realizado en todo el mundo una treintena de trasplantes de cara. Ante la ausencia de información médica, diáfana, pública, no es fácil evaluar el alcance exacto de la muerte de la muerte de Isabelle Dinoire.

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