Efectivos de la UME buscan supervivientes tras un seísmo registrado el pasado año en Ecuador
Efectivos de la UME buscan supervivientes tras un seísmo registrado el pasado año en Ecuador - EFE
Desastres naturales

El milagro de volver a nacer: los rescates más agónicos

Con la UME volcada en buscar a Jorge Gómez en México, ABC repasa otras situaciones desesperadas que terminaron bien

MadridActualizado:

Los desastres naturales, como el terremoto que se desató en Ciudad de México la pasada semana, tienen consecuencias devastadoras. Por lo general, se cobran ingentes cantidades de vidas humanas y dejan cientos (o miles) de personas desaparecidas, que obligan a las autoridades a redoblar los esfuerzos por intentar localizarles, en muchas ocasiones sin éxito.

Sin embargo, hay veces en las que la fortuna sonríe y estas personas desaparecidas son rescatadas con vida de entre los escombros. Con la UME (Unidad Militar de Emergencias) de España trabajando a destajo en México sobre los restos del edificio en el que trabajaba el español Jorge Gómez Varo, joven malagueño de 33 años, con la esperanza de encontrarle con vida, no son pocos los casos en los que las situaciones más agónicas terminaron con final feliz.

En algunas ocasiones, incluso, después de que las víctimas quedasen sepultadas durante semanas bajo los cascotes, a pesar de que Naciones Unidas cifre entre cinco y siete, y no más, el número de días de trabajos para buscar supervivientes tras un desastre. En este sentido, uno de los rescates más conocidos se produjo en abril de 2013, tras el derrumbamiento del magnánimo complejo textil Rana Plaza en Daca, la capital de Bangladesh, y en el que murieron más de 1.100 personas, cuando 17 días después del derrumbamiento, la joven costurera Reshma Begum, que trabajaba en la segunda de las ocho plantas del inmueble, fue rescatada de debajo de los escombros.

Begum consiguió sobrevivir gracias a que logró respirar por medio de una pequeña tubería y «golpear con palos y hierros para captar la atención» de los equipos de rescate cuando les escuchó llegar, como reconoció días más tarde desde la cama del hospital en el que se recuperó. «Sobreviví comiendo comida seca que encontré, aunque los dos últimos días ya solo me quedaba agua. Estaba segura de que nunca más volvería a ver la luz del sol», contó a los medios tras ser evacuada con vida.

63 días bajo los escombros

Sin embargo, este no es el caso más sorprendente, ni mucho menos. En diciembre de 2005, más de dos meses después —63 días, exactamente— de que el devastador terremoto de Cachemira dejase más de 86.000 muertos y 150.000 hogares derruidos entre India, Pakistán y Afganistán, una mujer de mediana edad, Naqsha Bibi, fue rescatada de entre los restos de su casa, en concreto de lo que había sido su cocina. La mujer consiguió sobrevivir gracias a la ingesta de comida podrida, agua turbia y a que estuvo respirando aire contaminado hasta que fue encontrada más de dos meses después de la catástrofe. Los doctores calificaron de «totalmente milagrosa» su supervivencia.

Sin embargo, hay otros muchos casos llamativos. Por ejemplo en enero de 2010, tras el brutal terremoto que devastó Haití y que tuvo su epicentro a 15 kilómetros de la capital, Puerto Príncipe, en el que perdieron la vida más de 316.000 personas. En aquel contexto, un hombre, Evans Monsignac, fue rescatado tras 27 días sepultado y sobrevivir gracias a la ingesta de agua del desagüe.

Quince años antes, en 1995, tras el derrumbamiento de los grandes almacenes Sampoorig en Seúl, Corea del Sur, que dejaron cerca de 400 muertos, 36 personas fueron rescatadas de entre los escombros contra todo pronóstico. Aunque llama la atención el caso de dos de ellos: una mujer, Park Seung-Hyun, que fue sacada de entre los restos 16 días después de la catástrofe, y un hombre que pasó 13 días atrapado, bebiendo gotas de lluvia y comiendo cajas de cartón que estaban a su alcance. Y cinco años antes, en 1990, un hombre, Pedrito Dy, fue rescatado catorce días después del terremoto de Luzón, la isla más grande de Filipinas, en los que sobrevivió a costa de beber su propia orina.

Pero también hay otros de lo más impactantes. A principios de enero de 2004, diez días después del letal seísmo que arrasó la ciudad iraní de Bam y que segó las vidas de más de 40.000 personas —cerca del 40% de la población total de la ciudad— una anciana casi centenaria fue rescatada de entre los cascotes, en otra acción «milagrosa». Y en marzo de 2011, tras el tsunami que dejó cerca de 16.000 muertos en Japón, un hombre de 60 años, Hiromitsu Shinkawa, fue rescatado dos días después del movimiento sísmico, el mayor en la historia de Japón, tras ser encontrado sobre un tejado 15 kilómetros mar adentro.

Sepultados bajo la nieve

También bajo la nieve han sido rescatadas decenas de personas tras desastres naturales. En enero de este año, once personas fueron rescatadas con vida en Italia tras la avalancha que sepultó el hotel Rigopiano en la región de Los Abruzos, en el centro del país. Y hace trece años, no hay que olvidar otro rescate que afectó especialmente a España, el del montañero Juanito Oiarzabal, famoso por haber escalado las 14 montañas de más de 8.000 metros que hay en el mundo pero que en julio de 2004, se perdió por culpa del mal tiempo mientras descendía tras coronar el K2, la segunda cumbre más alta del mundo. Fue rescatado inconsciente por el montañero catalán Ferrán Latorre y evacuado en tiempo récord para salvarle la vida. Consiguió seguir vivo, pero perdió todos los dedos de sus pies.

En las últimas semanas, decenas de personas han sido rescatadas en Estados Unidos y toda la zona del Atlántico Norte tras el impacto de los huracanes Harvey, Irma y María. Y otras tantas tras los dos brutales terremotos que han sacudido México, en parte también gracias al trabajo de la perra Frida, can perteneciente a la Unidad Canina de la Secretaría de Marina de México y que ha contribuido activamente a salvar muchas vidas. En este sentido, hay que destacar el caso de la mujer Lucía Zamora, de 36 años, rescatada viva de entre los escombros de Ciudad de México tras casi 40 horas sepultada y en cuyo ejemplo las autoridades se fijan para buscar a Jorge Gómez.