Lucía Zamora, superviviente del terremoto de México
Lucía Zamora, superviviente del terremoto de México - Afp

Terremoto en MéxicoLucía Zamora, superviviente del edificio donde está atrapado el español: «Cuando salí, la lluvia en mi cara fue la sensación más maravillosa de mi vida»

Se encontraba en la tercera planta del edificio de la calle Álvaro Obregón, 286, donde pasó más de 30 horas sepultada

MéxicoActualizado:

Lucía Zamora es una joven consultora de marketing de 36 años que pasó más de 30 horas sepultada bajo los escombros del edificio de la calle Álvaro Obregón, 286, el mismo en el que continúa atrapado el malagueño Jorge Gómez, tras el terremoto en México.

A la una y nueve minutos de la tarde del 19 de septiembre, Lucía trabajaba tranquila en su escritorio y cinco minutos después estaba atrapada entre escombros del edificio.

Cuatro días después de salir por el hueco que hicieron los rescatistas, Lucía sigue acomodando sus recuerdos y, de momento, no quiere salir de casa de su hermana. «Yo estaba en Facebook y empezó a temblar, tomé mi computadora portátil y fui a la recepción. Un colega, Isaac, nos estaba diciendo que fuéramos a la puerta de la escalera de emergencia pero no llegué a la mitad de camino, y ahí es donde el techo cayó sobre nosotros», relata.

Según su testimonio, recogido por Afp, cuando el temblor terminó, empezó el peor momento: «Se oían gritos, aullidos y gente que lloraba. La primera cosa que hice fue tomar mi computadora portátil para ver si podía llamar pero no funcionó. Entonces recuerdo que recé. Poco a poco, empecé a situarme en este pequeño espacio y me di cuenta de que no estaba herida, de que sólo tenía rasguños y que estaba al lado de Isaac», rememora.

Ambos seguían con vida. Lucía tenía una pared a unos centímetros de su cara. «Cuando las horas comenzaron a pasar, aceptamos poco a poco la realidad y cada vez que escuchábamos sonidos, gritábamos constantemente para ser escuchados».

Tuvieron tiempo de hablar de sus vidas mientras esperaban que les rescatasen, pero también momentos de desesperación. «Hubo un periodo de silencio como de seis horas y yo me llené de miedo. El silencio y la oscuridad son aterradores. En esos momentos crees que nadie te oye y que no vas a salir de ahí. Estás segura de que ya no hay nadie. La mente es muy traicionera y claro hay momentos de debilidad», ha relatado a Telemundo.

Horas después descubrieron que había otra superviviente cerca de ellos. Su nombre era Paulina y estaba trabajando en el cuarto piso. «Le preguntamos: "Paulina, ¿escuchas ruidos? ¿Qué oíste?"», cuenta.

El rescate no tuvo lugar hasta el día siguiente, cuando empezaron a oír ruidos y las máquinas cada vez más cerca. «Empezamos a gritar juntos más y más, incluso si estábamos exhaustos, y en un momento oímos a un hombre decir "¿Estás ahí?". Era la primera vez que escuchábamos la voz de otra persona y nos abrumaba una alegría muy especial», rememora.

Durante las maniobras para liberarlos, estuvieron en contacto con los rescatistas. «Nos bromeaban, nos decían que prometiéramos que los invitaríanmos a cenar, me dijeron que habían visto una foto de mí y que yo tenía una sonrisa hermosa. Y es para ellos que cuento mi historia», asegura.

Los rescatistas consiguieron sacarla con ayuda de un arnés por un agujero que habían abierto. «Estaba lloviendo cuando salí, y la lluvia en mi cara, fue la sensación más maravillosa de mi vida, sentí una inmensa gratitud. Todos aplaudieron. Para los salvadores, cada vida salvada es una gran celebración, como un nacimiento», afirma. Isaac y Paulina también fueron rescatados.

Lucía aún no puede creer que saliera ilesa. «Aún me cuesta creer que estuve allí hace unos días y que ahora estoy rodeado de mi familia. Estoy tan agradecida. Lo tomo como una segunda oportunidad, y siento que tengo una misión importante en esta vida. Pero lo descubriré poco a poco», concluye.