Santiago Martín - Sociedad

La Iglesia y el «procés»

Hablar claro condenando el proceso independentista sería más llamativo, pero no lo más eficaz para defender la unidad de España

Santiago Martín
MadridActualizado:

En pleno debate del «procés», con los de Podemos —incluida la señora Colau— quitándose la careta y mostrando lo que son, es necesario dirigir la mirada hacia lo que está haciendo la Iglesia. A algunos les podrá parecer que está haciendo muy poco porque está guardando demasiado silencio.

Es verdad que el silencio es lo que predomina, aunque haya alguna voz estridente como la del obispo de Solsona. Es verdad que hay campanarios donde se pone la «estelada» y hay iglesias —como la de los capuchinos en la Diagonal— donde se acogen actos de «oración» a favor de la consulta. Pero si nos fijamos en la alta jerarquía, lo que predomina es el silencio.

¿Es malo el silencio? No cabe duda de que hablar claro condenando el proceso independentista sería más llamativo, pero no estoy seguro de que fuera lo más eficaz para defender la unidad de España.

En primer lugar, la Iglesia española —incluida Cataluña— ha hablado reiteradamente defendiendo la unidad de la patria como un valor moral; esa es la doctrina de base a la que hacer siempre referencia. Después, tuvo lugar una jugada maestra que hay que agradecerle al Santo Padre: el nombramiento de un aragonés —monseñor Omella— para presidir la sede barcelonesa. ¿Qué hubiera pasado si, en este momento, el arzobispo de Barcelona fuera un independentista como querían ellos?

Desde ese puesto crucial, Omella, que es posiblemente el obispo español más cercano al Papa Francisco, lleva a cabo una labor tranquila y eficaz, dentro de sus limitadas posibilidades, no sólo para impulsar la nueva evangelización en su diócesis, sino también para poner calma en medio de la tormenta e intentar unir a facciones enfrentadas.

Su homilía en la misa por las víctimas del último atentado fue magistral, teniendo en cuenta sobre todo la gran tensión que se vivía. Por último, no hay que olvidar las recientes palabras del secretario de Estado del Vaticano, cardenal Parolín, rechazando un referéndum que no permitiera a todos los españoles expresarse y que sólo diera voz y voto a una parte de los mismos. Por lo tanto, aunque no vendría mal un pronunciamiento de la Conferencia Episcopal en este difícil momento, tampoco se puede decir que la Iglesia no esté haciendo nada. Entre bastidores también se trabaja.

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