Decenas de cámaras captando al Papa Fancisco
Decenas de cámaras captando al Papa Fancisco - AFP

Cruzada global contra las noticias falsas

El Papa ha sido el último en avisar de sus peligros, un día despues de que Reino Unido anuncie una unidad especializada en su lucha

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Las noticias falsas (o «fake news») son la encarnación de la «serpiente astuta» del Génesis, defendió ayer el Papa Francisco. Su finalidad es «engañar o incluso manipular» a las personas para dividir a la sociedad y «obtener ganancias políticas o económicas». Por ello, el Santo Padre llamó ayer a la prensa a combatirlas.

«Ninguna desinformación es inocua, al contrario, fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas», explicó en un mensaje difundido por la Santa Sede para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrará el próximo 13 de mayo.

La influencia demostrada de grupos rusos para incidir en las elecciones presidenciales de Estados Unidos han hecho saltar todas las alarmas, y se investiga ahora si también ocurrió el mismo fenómeno en las votaciones que avalaron la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Su poder de desestabilización en la política interna de los países ha provocado que cada vez más estados incluyan dentro de sus planes de Seguridad Nacional una estrategia contra las noticias falsas.

Ayer fue el Papa el último en unirse a la batalla global contra el fenómeno, al constatar que «el drama de la desinformación es el desacreditar al otro, el presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos». Francisco recalcó que son la sed de poder y la codicia del ser humano las dos raíces de las noticias falsas. El antídoto: las personas dispuestas a escuchar y, especialmente, los periodistas, que no realizan un trabajo, sino «una verdadera y propia misión».

Aun así, el Papa también alabó las iniciativas institucionales y jurídicas que se ponen en marcha en esta línea. Como la anunciada el día antes por el Gobierno británico, que creará una «unidad de comunicaciones para la seguridad nacional». La división contará con recursos de inteligencia y defensa y su misión será luchar contra las informaciones engañosas promovidas «por agentes estatales y otros», según destacó un portavoz del gobierno de Theresa May. La medida, además, coincide con la investigación que el Parlamento británico está desarrollando sobre si hubo injerencia externa en el referéndum del Brexit. Como parte de las pesquisas, la Cámara ha solicitado información a las redes sociales Facebook y Twitter, los dos grandes canales de la difusión de las noticias falsas.

«Arreglar» Facebook

Con este fenómeno como principal caballo de batalla en su compañía, Sheryl Sandberg, directora de Operaciones de Facebook y mano derecha del creador de esta red social, Mark Zuckerberg, calificaba el martes en Bruselas 2017 como «un año duro» para su empresa, que también se enfrentó a críticas e investigaciones de diversos gobiernos europeos debido a una excesiva intromisión en la privacidad de sus usuarios.

Con toda esta problemática como trasfondo, a principios de año Zuckerberg también anunció su propósito para 2018: «Arreglar» su red social. Un objetivo mucho más ambicioso que los anteriores, que iban desde leer 25 libros a usar regularmente corbata. Se puso manos a la obra pocos días después presentando un cambio en el algoritmo de su plataforma por el que se verán reducidas las noticias de empresas y medios que aparecen en la red. En base a esa nueva fórmula, se priorizarán las informaciones que tengan más interacciones de usuarios, es decir, «que inspiren el debate de ida y vuelta en los comentarios» por encima de acciones como «compartir» una publicación o calificarla con un «me gusta». Por eso, las publicaciones de los amigos, que normalmente congregan más este tipo de interacción, serán las grandes beneficiadas con el cambio.

Facebook no acabó ahí y, la semana pasada, informó de que serán los propios usuarios quienes avalarán la calidad de las fuentes a través de encuestas en las que podrán cribar si ese contenido es de su interés y cuánta credibilidad le dan a la página que se lo ofrece. Además, en pleno revuelo, la compañía se unía a Google, Twitter y el buscador Bing para crear «The Trust Project», un programa que, entre otras funciones, incluye un «indicador de confianza» que acredita la veracidad de los artículos periodísticos publicados a través de sus respectivas webs.