¿Hay conexión entre los dos grandes huracanes y el terremoto de México?

No, esta vez el cambio climático no es el culpable de la confluencia de desastres naturales

MADRIDActualizado:

En menos de dos semanas, en una zona relativamente próxima del continente americano se han formado dos grandes huracanes -Harvey e Irma-y ha temblado la Tierra como hacía casi cien años que no sucedía en México. Algunos de los evacuados de Miami que se habían refugiado de Irma en D.F, se toparon con otro desastre natural. ¿Pura casualidad? Desde un punto de vista científico, sí. Es verdad que el calentamiento global favorece el fortalecimiento de los huracanes, como explicó la Organización Meteorológica Mundial. Pero terremotos y huracanes no están conectados entre sí, ni el cambio climático es responsable del fuerte seísmo registrado en la ciudad mexicana de Chiapas. «Como este terremoto ha habido muchos y habrá más porque México está en una zona de contacto entre placas tectónicas. Lo que no podemos predecir es cuándo y dónde ocurrirá el próximo», explica María José Jurado, geóloga del Instituto de Ciencias de la Tierra del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Zona riesgo sísmico

México es una zona de riesgo sísmico porque se sitúa sobre cuatro placas tectónicas: Caribe, Norteamérica, Nazca y Cocos. Cada día se registran en el país más de quince temblores de magnitud superior a 2, casi siempre imperceptibles. Y Chiapas es uno de los estados más vulnerables porque es donde se aproximan las placas de Cocos y del Caribe, en un movimiento convergente.

El desplazamiento de una gran falla ha generado el último seísmo que ha alcanzado una magnitud 8,2 en la escala Richter. «Es un gran terremoto, pero ha sido menos devastador que otros por la profundidad de su epicentro. Ha ocurrido a varias decenas de kilómetros en el subsuelo. Cuanto menos profundo, más destructivo es porque lleva más energía a la superficie y lo hace con mayor rapidez», detalla Jurado.

Caída al manto terrestre

Desde el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) no se descarta que un trozo de la placa que ha motivado el terremoto en México se esté desprendiendo, hundiéndose y cayendo al manto terrestre, la capa de la Tierra entre la corteza y el núcleo. Esta hipótesis, según ha explicado Miguel Ángel Rodríguez Pascua a Ep, no se notaría en la superficie ni provocaría ningún hundimiento del terreno. Esto sí ocurrió en otro de los grandes terremotos que afectaron a México en 1985 y causó la muerte de miles de personas. Aunque aún se debe esperar a que los geólogos que trabajan en la zona extraigan conclusiones.