TRIBUNA

Miau

Estaba el señor Don Gato, sentadito en La Alameda marramamiau miau miau, sentadito en La Alameda

Ignacio Moreno
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Estaba el señor Don Gato, sentadito en La Alameda marramamiau miau miau, sentadito en La Alameda. Cuando vino una pareja, una pareja de viejos marramamiau miau miau, una pareja de viejos. Quisieron darle agua, raspas y bolitas de colores marramamiau miau miau, raspas y bolitas de colores. Entonces vino un policía, un policía muy malage marramamiau miau miau, un agente muy severo. Y les pidió el carné de alimentadores de gatos marramamiau miau miau, el carné que Kichi pide ahora. Y como no lo tenían, se los llevaron por delante marramamiau miau miau, de cabeza al talego. Y así acaba esta historia, la historia de dos viejecitos marramamiau miau miau, dos ancianos fuera de la ley.

Una vez más, niños y niñas, los gaditanos hemos vuelto a superarnos. Parecía imposible, algo ya inalcanzable, reservado tan sólo para los más necios de la historia de la política mundial. Pero en Cádiz cuando nos ponemos, nos ponemos. Podemos. Claro que Podemos. Que lo de cambiar cuadros, nombres de calles, retirar bustos o cantar pasodobles en los actos oficiales está muy bien. Política de altura, qué duda cabe. Pero nada comparable a la última y sesuda decisión adoptada en la Junta de Gobierno local que conforman esos dos partidos nunca suficientemente bien ponderados: Por Cádiz sí se puede y Ganar Cádiz en Común. O lo que es lo mismo pero con nombres más cortos: Izquierda Anticapitalista y Partido Comunista de toda la vida. Carnés de alimentadores de gatos callejeros. En serio, tal como suena. Así estamos. Salvadores de la patria, de la moral, de la ética. Y ahora de los gatos. Nada dijeron en esa Junta de Gobierno de cómo es posible que la tan cacareada auditoría de Onda Cádiz se adjudicara a dedo a una empresa catalana –Ekona SCCL– que ¡ni siquiera figura como auditora! Parece que se definen como cooperativa o algo así, a la que pertenecen una legión de personas afines a Podemos. 16.000 euros le iba a pagar nuestro excelso concejal David Navarro por un informe y, oh casualidad, cuando PP, PSOE y C’S le destituyeron al frente del consejo de administración, Ekona renunció a hacer el trabajo alegando, de repente, falta de tiempo. Muy transparente todo. Muy limpio y propio de una Ayuntamiento que, ya saben, se caracteriza por sus ventanas abiertas y paredes de cristal. Ahí sí que hay gato encerrado.

Pero nosotros a lo nuestro. A hablar de gatitos callejeros, de carteles de calles y de políticas participativas. Cualquier día nos prohíben entrar en la calle Ancha desde San Antonio o en Columela desde San Francisco. Y todos asentiremos. Y seguiremos riéndoles las gracias a estos indocumentados que van de políticos y no son más que una pandilla de ignorantes jugando a no se sabe qué con nuestra ciudad.

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