Ignacio Ruiz QuintanoSeguir

Santos Ignacio Ruiz Quintano

El Nobel de Oslo compartió el prestigio con el Premio Stalin de la Paz, que adorna a Bertolt Bretch, que tapó los crímenes descomunales del Padrecito

Está visto que el Nobel de la Paz a Santos (si ustedes no le ponen cara, este Santos sería el vivo retrato de Rafael Ruiz Perdigones, de Los del Río) era la piñata timoleónica con que contaba Timoleón Timochenko para celebrar la rendición de Colombia a su ejército de bandidos.

Seguramente lo tenían preparado para los Castro, ya que en Oslo paz es guerra «sin derramamiento de sangre» (¡que parezca un accidente!, como los drones de Obama o los autos de choque de Raúl), pero la mascarada plebiscitaria salió mal, y los Castro, nos avisa Orlando Luis Pardo Lazo, un loco de la libertad, que se le derrama en soberbia escritura («Del clarín escuchad el silencio»), lo ganarán antes de 2018, y sólo tienen que sobrevivir unos pocos meses.

–La muerte como moral. Estética esoté(t)rica. En esta lógica, quien es capaz de matar, es bueno y bello y tenía la razón. Quien se deja matar es frágil y feo y estaba fuera de lugar y por eso mismo sobraba en el mundo.

Por eso los Castro son, se mire por donde se mire, «dictadores simpáticos para Hollywood y un par de “godfathers” filantrópicos para The New York Times»:

El Nobel de Oslo compartió alguna vez prestigio con el Premio Stalin de la Paz que adorna, por ejemplo, con 160.000 rublos del 55, a Bertolt Brecht, que tapó los crímenes descomunales del Padrecito con una parábola que hoy nos resulta timoleónica: «Tengo un caballo. Es manco, flaco y bizco. Alguien llega y dice: pero este caballo es bizco, es manco y, fíjese, es flaco. Tiene razón, pero ¿a mí qué me importa? No tengo otro caballo. No hay otro. Creo que lo mejor es pensar lo menos posible en sus defectos».

Oslo piensa lo menos posible en los defectos de sus escogidos: su Nobel de la Paz es la corona del Burguer King en la cabeza del Empleado del Mes para la Internacional Progre, que este mes es, ¡ay, Macarena!, Santos en Cuba, «Cuba como cacharro», vista por OLPL:

–Un Malecón sin p… es un espectáculo dantesco, funéreo, glacial.

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