Marisa Gallero

El reverso tenebroso de la República

Forcadell fue quién apretó el botón para publicar desde su ordenador la ley del referéndum en el Boletín Oficial del Parlament

Marisa Gallero
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No era la República fantasma, era simbólica. ¡Cómo cambia el relato si es ante el Parlament o el Tribunal Supremo! Carme Forcadell, quién no daría «ni un paso atrás», gira sobre sí misma para asegurar que la declaración unilateral de independencia no tuvo efectos jurídicos y acata el artículo 155 de la Constitución.

¿Será igual de simbólica que la huelga política que obstaculizó carreteras y el AVE? ¿Qué esa fuga interminable de empresas por la mala gestión económica de Oriol Junqueras? ¿Se habrá enterado el expresidente «en el exilio» o seguirá haciéndose el belga? Para Carles Puigdemont la República muerta está muy viva, tanto que ha activado una estructura estable en Bruselas para «coordinar las acciones del Govern».

Son los «últimos escalones» del expresidente cuando se cumplen tres años del 9-N. Se apoya en la vara de los alcaldes independentistas y en la manifestación convocada para este sábado, la Diada Nacional por la Libertad. Cuando hasta Amnistía Internacional, que denunció el uso excesivo de la fuerza el 1-O por parte del Gobierno, afirma que «los Jordis» y los exmiembros del Govern «no son presos políticos», sino acusados de actuaciones que pueden constituir delito. A ver si llega al oído de Ada Colau y de Pablo Iglesias, entretenidos en cargarse las primarias mientras realizan una lista electoral a dedo. ¡Tan de la casta!

Forcadell fue quién apretó el botón para publicar desde su ordenador la ley del referéndum en el Boletín Oficial del Parlament en medio de una gran bronca en el pleno vergonzoso del 6 de septiembre. Más autoritaria e inflexible que nadie. Sin su actuación de parte no se hubieran aprobado las leyes de desconexión, ese invento catalán de que una legalidad sustituye a otra, como la mancha de la mora. La propia presidenta de la Cámara lideró y arengó a las masas ante el Palacio de Justicia pidiendo la libertad de los detenidos, recordando sus años como presidenta en la Asamblea Nacional Catalana.

Ella es el reverso tenebroso de la República. Cuando arrancó como presidenta del Parlament, dando por «cerrada la etapa autonómica» para no ser «esclavos del pasado», terminó su intervención con un «¡Viva la democracia, viva el pueblo soberano, viva la República catalana!». Una de las almas del «procés», tras su confesión de dos horas y cuarto frente al juez Pablo Llanera, se ha convertido en su traidora.

MARISA GALLERO