Estilo - Moda

China Machado, la top que enamoró a Luis Miguel Dominguín

Icono de la Alta Costura, fue pionera de la diversidad racial en la industria de la moda

El fotógrado Richard Avedon la retrató en los años 50
El fotógrado Richard Avedon la retrató en los años 50
MARÍA LUISA FUNES Madrid - Actualizado: Guardado en: Estilo Moda

«Luis Miguel Dominguín cambió mi vida», solía decir China Machado, la legendaria modelo multirracial que conquistó portadas en los años 50 y nos ha dejado esta semana a los 86 años en un hospital de Long Island (EE.UU.). Nacida en Shangai el día de Navidad de 1929, Noel De Souza Machado vino al mundo en el seno de una familia acomodada. Su padre, un banquero de origen chino y portugués, se aseguraba de que cada día, en su camino hacia el colegio de monjas, Noel lo hiciera a espaldas de algún sirviente. Pero el mundo de color de rosa, cenas delicadas, decoración voluptuosa y rituales mágicos en el que Noel Machado vivía, se hizo trizas con la ocupación japonesa, en 1941. Toda la familia se mudó a Buenos Aires, donde a la bellísima joven comenzaron a llamarla «China».

Su primer trabajo fue como azafata en las líneas aéreas Pan Am, que cruzaban Hispanoamérica de arriba a abajo. Fue al entrar en un club privado cuando China Machado se cruzó con Dominguín. El torero quedó extasiado por la belleza racial de esta chica de 19 años. Pronto la convenció para que dejase todo atrás y le acompañase en sus viajes alrededor del globo. «Conocía a todo el mundo», confesaba China décadas después. Y es que en sus casi dos años con el torero, asistió a las fiestas más renombradas y a las cenas más deseadas del panorama global, conociendo a personajes como Picasso, Noel Coward, Hemingway, Antonio Ordóñez, Errol Flynn, Charles Revson, Richard Burton o Liz Taylor.

Ava Gardner, su pesadilla

La Machado se acostumbró a ver a las señoras rodear a Dominguín en cada reunión, a las llamadas, las cartas e incluso a los empujones para que muchas le propinaban para apartarla del torero. Pero en una fiesta, sucedió lo más temido: «Fue una pesadilla: la mujer más bella del mundo, Ava Gardner, persiguió a Luis Miguel. Y lo consiguió. Me costó mucho recuperarme del golpe». Para cambiar de aires y ganar dinero, Noel decidió probar suerte en el mundo de la moda. China Machado se mudó entonces a París con una amiga. Allí comenzó una fructuosa colaboración de dos años con Hubert de Givenchy, que la contrató como modelo fija para sus pases. Después se hizo free-lance y desfiló para Dior y para otras casas de moda italianas.

China Machado contrajo matrimonio con el actor Martin LaSalle, con el que estuvo casada 10 años que incluyeron algún que otro impasse, como el que la exótica modelo se tomó para vivir un romance de un año con el actor William Holden. Ambos casados y con hijos, la historia llegó a su fin y las aguas volvieron a su cauce. El matrimonio LaSalle se mudó a Nueva York. Allí China conoció a Richard Avedon, el genial fotógrafo, quien se convirtió en su aliado, amigo y fan número uno. Por empeño de Avedon, Diana Vreeland -entonces en «Harper’s Bazaar»- tuvo que aceptar que China Machado se integrase en el equipo de la revista. Desde aquel momento, se convirtió en una original editora de moda, dedicándose años después a labores de estilismo para campañas de publicidad y para el cine.

Años más tarde, además de llevar su tienda de delicatessen convertida más tarde en galería de arte, China Machado volvió a ser modelo. Con 81 años firmó un contrato con IMG Models y se convirtió de nuevo en un hit. Posó esporádicamente para campañas publicitarias de casas como Ray-Ban o Cole Haan, delante de la lente experta de Bruce Weber o Steven Meisel. A China Machado la sobreviven su segundo marido, Ricardo Rosa, con el que fue feliz durante casi 30 años, sus dos hijas y dos nietos. Pero también la sobrevive su excelente trabajo y las inolvidables imágenes que su amigo Dick Avedon supo captar de esa belleza racial y elegante que siempre fue.

Toda la actualidad en portada

comentarios