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Insólito ataque de Harry a la prensa en defensa de su novia

Asegura que la actriz estadounidense Meghan Marklees víctima de «una ola de abuso y acoso»

Vídeo: La Casa Real británica pide respeto para la pareja - AFP

El Príncipe Harry, de 32 años ha estallado y ha ordenado a su jefe de prensa en el Palacio de Kensington la publicación de un contundente comunicado en defensa de su novia, la actriz estadounidense Meghan Markle, de 35, a la que conoció en mayo en una gala benéfica en Toronto y con la que sale formalmente desde agosto. El comunicado ha sorprendido por su extensión y dureza. Harry asegura que su pareja y la familia de ella han sido objeto de «una ola de abuso y acoso» por parte de los medios y de los hostigadores de las redes sociales, los llamados «trolls», con ataques racistas y sexistas. «Una tormenta» que califica de «injusta».

Por boca de su portavoz, el Príncipe, sin trabajo conocido desde que dejó el Ejército hace más de un año, denuncia que «se ha sobrepasado la raya». Detalla hasta intentos de soborno por parte de la prensa al último novio de Meghan, el cocinero canadiense Cory Vitiello, con el que salía felizmente hasta que apareció el quinto en la línea sucesoria al trono británico y le pidió el teléfono a Meghan en una cena filantrópica.

El comunicado explica que Harry «es consciente de que hay una significativa curiosidad por su vida privada» y aunque «nunca ha estado cómodo con eso», lo ha sobrellevado y «rara vez ha iniciado acciones legales y ha trabajado duro para tener una relación profesional con la prensa». Sin embargo, el Príncipe cree que «la semana pasada se ha cruzado una línea» y pone ejemplos: «La calumnia desde la portada de un periódico nacional, el tono totalmente racista y sexista de algunas columnas y de los trolls de las redes sociales y artículos en internet».

Harry incluso enumera los problemas que han sufrido su novia y su familia. Intentos de sobornode medios estadounidenses al ex novio de Meghan para que contase detalles íntimos. Las «batallas legales nocturnas» de la actriz para evitar que se publicasen ciertos contenidos. El acoso a su madre, que tuvo problemas para acceder a su vivienda de Los Angeles. «El bombardeo a cada amigo, compañero de trabajo y ex pareja» de la actriz. Y, por último, dos intentos de paparazis de entrar en la vivienda de Meghan, que residente en Toronto, y que requirieron intervención de la policía.

El comunicado señala que el príncipe Harry «está preocupado por la seguridad de la señorita Markley profundamente defraudado por no haber podido protegerla».

La respuesta de la prensa es obvia: ¿Cómo puede pretenderse que no sea noticia el hecho de que un nieto de la Reina de Inglaterra, uno de los dos hijos de Carlos y Diana, salga con una actriz estadounidense tres años mayor que él, divorciada, mulata y que actúa desde 2011 en «Suits», un culebrón judicial donde con frecuencia aparece en escenas de leve acento erótico?

Palacio se adelanta a replicar a esa posible objeción: «El Príncipe Harry sabe que los comentaristas dirán que «es el precio que se paga», que es «parte del juego». Pero él está profundamente en desacuerdo. Sabe que un comunicado como este es inusual, pero espera que la gente justa entienda su verdad».

¿Cuál fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Harry, quien no soporta a los paparazis desde niño, pues sabe que marcaron para mal las últimas horas de su propia madre? Seguramente el comunicado atiende a una llamada la semana pasada en la portada de «The Sun», el diario amarillo de Murdoch, el de más venta en el Reino Unido. Bajo una foto del príncipe y la actriz escribieron este titular: «La chica de Harry en Pornhub». El tabloide daba a entender así que circulaban imágenes de ella en ese portal web pornográfico. En realidad eran escenas tomadas de su serie de televisión.

Los corresponsales de Palacio británicos creen que Buckingham entiende el dolor de Harry, pero duda de su sabiduría al haberse lanzado a tal guerra contra los medios, sobre todo porque la cobertura es universal y la influencia de la Corona a la hora de presionar a las publicaciones es mínima fuera del Reino Unido.

Meghan es hija de un matrimonio interracial entre Thomas Markle, director de fotografía en series de televisión, y Doria Ragland, una afroamericana que trabaja como experta en yoga y asistenta social. Se divorciaron cuando la futura actriz tenía seis años. Meghan asistió a un colegio católico en Los Ángeles y luego estudió teatro y relaciones internacionales en la Universidad de Northwestern.

Su hermanastra de 51 años, Samantha Grant, que vive en Florida y desde hace ocho años batalla con una esclerosis, ha contribuido a avivar el fuego con unas durísimas críticas. La ha tachado de «narcisista y egoísta», una trepa con la que «la familia real se quedaría espantada». Huelga decir que Harry no lo ve precisamente así.

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