El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, recibido por el Rey Don Felipe
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, recibido por el Rey Don Felipe - Reuters

El Gobierno, satisfecho con el aval de Obama a sus reformas económicas

Obama no dejó de recordar que todavía quedan problemas por resolver, como el desempleo juvenil y advirtió que si no se evitan las desigualdades se puede fomentar el populismo

MadridActualizado:

Mariano Rajoy se encuentra muy satisfecho de los resultados de la corta visita de Barack Obama a España y, sobre todo, del aval que el presidente de Estados Unidos dio a las reformas emprendidas por el Ejecutivo español para mejorar la situación económica del país, según reconocen a ABC fuentes gubernamentales.

Aunque la visita se ha producido cuando el actual presidente de Estados Unidos está a punto de dejar la Casa Blanca, su respaldo llega en un momento importante para España, que está batiéndose para que la Unión Europea no sancione por un déficit excesivo a quien se ha mostrado como un alumno que se esfuerza por hacer los deberes y consigue buenos resultados.

Nadie en Moncloa desconoce que el principal interés de Estados Unidos por España tiene mucho que ver con las facilidades que nuestro país le ofrece para reforzar la seguridad y la defensa, como lo demuestra el hecho que si algo no varió en absoluto cuando hubo que reducir el programa de la visita de Obama, fue la escala en la base naval de Rota y el encuentro con los militares estadounidenses allí desplegados junto a los españoles.

Temores disipados

Sin embargo, consideran que los temores de Washington a la desestabilización de un país importante de la UE, como es España, se han disipado por lo que respecta a la marcha de la economía, aunque Obama no dejara de recordar que todavía quedan problemas por resolver, como el desempleo juvenil, o advirtiera de que si no se evitan las desigualdades se puede fomentar el populismo.

También piensan que hay un cierto alivio en Estados Unidos por el retroceso de posturas populistas en España, como la de Podemos, aunque en las conversaciones de Moncloa, la situación política interna española no fue uno de los temas a los que se dedicó más tiempo.

Por el contrario se habló de darle una mayor amplitud a las relaciones bilaterales, potenciando otros campos en los que son muy intensas, como el cultural o el económico, y se analizó el valor de las conexiones que España tiene con algunas zonas del mundo como América Latina o el Norte de África.

Lo cierto es que, en el entorno del Gobierno, se considera que la visita ha salido muy bien, a pesar de que los sucesos de Dallas obligaron a recortar el tiempo de estancia en España, lo que afectó sobre todo al almuerzo programado en el Palacio Real con los Reyes y un centenar de invitados, que tuvo que ser suspendido. Iba a ser el contacto con la sociedad civil española, que no llegó a producirse.

Relación normalizada

Al Ejecutivo de Mariano Rajoy le hubiera gustado que la visita de Obama se hubiera producido hace bastante tiempo, cuando todavía no era lo que en Estados Unidos llaman un «pato cojo», en referencia al presidente que se encuentra en su última legislatura. Se considera que las muestras dadas por España de ser un fiel aliado de Estados Unidos justificaban que la visita hubiera tenido lugar antes, a pesar de que ha habido algunas circunstancias externas que lo han dificultado.

De todos modos, se da por bueno e incluso se agradece que Obama haya hecho el esfuerzo de viajar a Madrid antes de dejar la Casa Blanca, subrayando así la alianza entre los dos países. Y sobre todo, se piensa que la visita visualiza que las relaciones entre España y Estados Unidos han vuelto a donde debían estar, tras unos años de enfriamiento y otros de recuperación del entendimiento.

Así lo ponen de relieve las palabras del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, en el sentido de que «las relaciones entre España y Estados Unidos atraviesan un momento de extraordinaria cordialidad» y que eso se aprecia en aspectos políticos, sociales, culturales, de seguridad y de cooperación en organismos multinacionales como Naciones Unidas o la Alianza Atlántica.

Margallo agregó que la visita ha supuesto la «culminación» de cuatro años de trabajo y destacó que aunque al mandatario estadounidense le hubiera gustado visitar España con un Gobierno estable, decidió hacerlo con uno en funciones para demostrar las buenas relaciones bilaterales.

Satisfacción del PP

Para el PP, la visita de Obama a España, incluso después del tiroteo en Dallas, responde a las «excelentes relaciones existentes» entre los dos países, que se han consolidado en los últimos años.

El vicesecretario de Organización de los populares, Fernando Martínez-Maillo, se quedó con el mensaje de respaldo del presidente de Estados Unidos a la política económica que ha llevado a cabo Rajoy desde 2012: «Hace cuatro años España era un problema, para Europa y para el mundo entero, en términos económicos. Hoy somos parte de la solución a los problemas. De ahí las palabras del presidente de Estados Unidos y la felicitación al pueblo español, y también al Gobierno, por el camino andado para superar la crisis», subrayó.