Entrevista

Mikel Erentxun: «Tengo asumido que no puedo competir contra Duncan Dhu»

Con más de 30 años en el escenario, el vocalista de uno de las mejores grupos de pop-rock español compagina el retorno de la banda con una dilatada carrera en solitario

Mikel Erentxun minutos antes de tocar en Alicante, dentro del ciclo de acústicos 43 Live The Roof
Mikel Erentxun minutos antes de tocar en Alicante, dentro del ciclo de acústicos 43 Live The Roof - ABC

Cuando en 1986 Jorge Luis Borges acaricia el albor de su final con la yema de los dedos, Mikel Erentxun (Caracas, 1965) hace lo propio con las cuerdas de su guitarra. Aquella era una época de idas y venidas, tantas que los dos llegarían a subir juntos, casi sin saberlo. Uno, al cielo. El otro, al cielo en versión Duncan Dhu. Decía el escritor argentino que «la muerte es una vida vivida y la vida es una muerte que viene», ¿está de acuerdo? Hombre es una frase muy interesante, ¿de quién me has dicho que es?

En un duelo de franquezas, el vocalista de una de las mejores bandas de pop-rock español atiende a ABC antes de piar las nubes de Alicante, dentro del ciclo de acústicos 43 Live The Roof. Hola soy Mikel. El mismo Mikel que en 1992 inició otra carrera en solitario y aún sigue cautivando corazones. Esos mismos 'Corazones' que afloran para demostrar que ni siquiera una operación de corazón pudo frenar a este compositor, hoy convertido en un clásico de nuestro panorama musical.

Esta noche sube al cielo de Alicante con un concierto íntimo, alejado del delirio. ¿Es este su hábitat natural?

Llegados a estas alturas ya no sé cuál es mi hábitat natural... pero desde luego en éste me siento muy cómodo. Me encanta el concepto de Live The Roof, desnudar las canciones, tocar solo con una guitarra y sobre todo compartir marcos tan especiales como el de esta noche, en un castillo, con el mar a la espalda... un sitio inmejorable.

Eso de cómodo lo dice el mismo tipo que en la Expo de Sevilla reunió a 120.000 personas.

Sí, sí, y ayer mismo también, en un concierto con Duncan Dhu en el Iberia Festival de Benidorm. Lleno hasta la bandera, con un montaje gigantesco... y al día siguiente vengo yo solo a tocar para 150 personas. Esos contrastes me gustan mucho.

No sé como habrá sido el del Iberia Festival, pero aquel del 92 fue el más multitudinario de la historia del pop español...

Fue un momento top, nosotros estábamos en la gira de Supernova y aquello resultó impresionante. Ver como estaba la plaza Sony... me acuerdo subir antes del concierto a la pantalla, que se podía subir, y la fila era increíble, no veías el final de la gente. Fue un concierto muy especial, y fue así porque había mucha gente. No es que fuera uno de los mejores conciertos de mi vida, pero hoy en día sonaría disparatado ver a tantas personas delante.

En pleno reparto del pastel a mediados de los ochenta, irrumpe en escena el grupo, ¿se sentían parte de la Movida o preferían que no les asociaran?

Cuando irrumpimos éramos fans de Los Coyotes, El Último de la Fila, Gabinete Caligari...

Siempre fuimos un poco tangenciales a la Movida, primero porque aparecemos en el año 85, cuando la Movida ya existía y había dado sus primeros zarpazos, y segundo porque éramos un grupo de San Sebastián y la Movida estaba muy focalizada en Madrid. Eso nos alejó bastante.

¿Les acogieron bien el resto de grupos de la Movida?

Cuando irrumpimos éramos fans de Los Coyotes, El Último de la Fila, Gabinete Caligari... esa Movida madrileña nos acogió muy bien.

Ya en plena cresta de la ola, en el punto más álgido de Duncan Dhu, tanto Diego (Vasallo) como usted deciden iniciar carreras en solitario. ¿Por qué?

Quizás se nos quedaba un poco pequeño Duncan Dhu, también éramos jóvenes, teníamos ganas de explorar territorios distintos. La fórmula funcionó bien, nunca hubo ningún roce... y si no, ¿por qué seguimos tocando como Duncan Dhu 32 años después? Hemos conseguido mantener la chispa encendida y en parte ha sido gracias a esto, a estar muchos años separados, a tener muchas cosas fuera del grupo y de esta forma cuando nos juntamos, nos juntamos con ganas.

¿Dónde se convive mejor, en el éxito o en el fracaso?

Nosotros afortunadamente nunca hemos estado en el fracaso, evidentemente cuando arrancamos hemos sido unos completos desconocidos, pero realmente no hemos conocido el fracaso. Poco a poco nos fuimos labrando un pequeño hueco, un hueco que luego se convertiría en un gran éxito, y desde entonces venimos caminando por una carretera con muchas pendientes. Como todos, subimos y bajamos, pero nunca nos hemos caído. Tanto a nivel de grupo como en solitario casi siempre nos hemos mantenido en niveles aceptables de éxito, de popularidad.

¿Es el éxito el pegamento que mantiene unido a un grupo?

No, no lo creo. Lo más importante para un grupo es la calidad de los trabajos. Es justo reconocer que tanto Duncan Dhu como Diego Vasallo y Mikel Erentxun tenemos carreras muy coherentes y muy dignas.

En ese sube y baja del que habla, poco después de lanzar 'Crepúsculo' (2001), deciden poner punto y final sin volver a esa cima que tanto cuesta alcanzar. ¿Aquello fue un acto de necesidad?

Teníamos muy claro que nos despedíamos con ese disco, un disco que no queríamos ni presentar en directo, pero que la crítica acogió de manera extraordinaria. Aunque las cifras de ventas ya no se ajustaban a las de otras épocas, 'Crepúsculo' fue un disco de platino.

En 2013 Duncan Dhu anuncia una vuelta con «fecha de caducidad», ¿sigue hoy el producto en buen estado?

Así es, ahora en Duncan Dhu vamos a una época parecida a la de los 90 cuando decidimos alternar carreras. Reaparecimos con 'El duelo' cuya gira estamos terminando ahora, y después de esto volvemos cada uno otra vez a nuestros discos en solitario. Pero la puerta de Duncan Dhu ya queda abierta, con la idea de que cada cierto tiempo grabemos un disco, o no lo grabemos y solo salgamos a tocar... aunque demos prioridad a nuestras carreras, la puerta seguirá abierta.

¿Entiende que esas mismas canciones, que hace años estaban más destinadas a un público adolescente, ahora sirvan para que se os considere un grupo de culto?

A lo largo de los años hemos tenido todo tipo de críticas y etiquetas. Hemos sido un grupo 'indie', grupo de culto, de masas, menospreciado por la crítica seria, hemos atravesado todo tipo de etapas. De cara a la crítica, creo que ahora mismo gozamos de muy buena salud y somos ya un grupo adulto, un grupo clásico del rock español. Hemos sobrepasado cualquier tipo de etiqueta, es el estado al que aspiramos todos, el tener una carrera larga y coherente y una credibilidad a prueba de fuego. Y eso solo se consigue con años de trabajo.

Dentro de su carrera como solista, ¿le asusta que el nombre de Mikel Erentxun sea sepultado por los años dorados de Duncan Dhu?

No, ya me he acostumbrado. Tengo asumido que no puedo competir con Duncan Dhu y eso que en solitario ya he grabado más discos y he dado más conciertos. Pero el peso de Duncan Dhu es enorme y es inútil luchar contra ello, sobre todo frente a la primera época que ya está mitificada... lo acepto de muy buen grado.

Con el disco 'Detalle del miedo' (2009) cuenta que perdió ventas y seguidores, pero ganó credibilidad...

Uno se va haciendo mayor y le apetece hacer cosas diferentes. Efectivamente mi carrera tomó un rumbo distinto a raíz de ese disco, luego vinieron dos más ('Detalle del miedo' y 'Corazones') y cada uno ha superado en críticas al anterior. El último incluso fue nominado a los Grammy.

¿La crisis le ha afectado?

Con Duncan Dhu vamos a una época parecida a la de los 90 cuando Diego y yo decidimos alternar carreras

A nivel general la crisis ha afectado en la venta de discos y eso ha provocado que la industria de la música haya cambiado radicalmente. ¿Si me preguntas a nivel particular? Yo no he dejado de tocar nunca, con lo cual me ha afectado poco. Aunque si es verdad que el auge de los acústicos en parte se debe a que no hay dinero para pagar una banda completa.

Alejado de la autocomplacencia, ¿cómo lleva eso de que le hagan la rosca en una profesión tan proclive a ello?

En este trabajo aprendes en seguida a manejarte al margen de ese tipo de cosas, desde que empiezas a ser famoso sientes que se te acerca gente únicamente por interés. Pero bueno, ya tengo el culo pelado y sé distinguir quien es mi amigo de verdad y quien de conveniencia.

¿De su paso por la UVI que recuerda?

Afortunadamente cada vez recuerdo menos cosas (se ríe). Aunque siempre va a haber una memoria perenne porque de esa experiencia salió 'Corazones', un disco que cuenta historias que me pasaron allí, en la UVI, en el hospital. Por suerte lo tengo bastante olvidado, han pasado tres años y se puede decir que llevo una vida absolutamente normal. Ya queda como agua pasada.

¿Hay algo peor que el resultado de la ecuación 'tiempo para pensar y una habitación de hospital'?

Ahí me ha ido bien, fue como una especie de punto de inflexión en mi vida. Cuando vives de manera muy acelerada y de repente te pasa algo así, que te obliga a parar, tienes tiempo para pensar en mucas cosas. Ahora bien, prefiero que me obliguen a parar en una terraza de un hotel guapísimo en Menorca (se ríe).

Llama la atención que sea el único disco en el que ha compuesto todas las canciones.

Sí... (se ríe). La experiencia fue bastante traumática y dio para muchas canciones.

En este último año ha tenido tiempo hasta de trabajar en la televisión... ¿cómo fue?

Acepté trabajar en un programa musical («A mi manera») por varios motivos. El primero porque pagaban muy bien, luego además tuve la suerte de pasarlo fenomenal y hacer buenos amigos. Estuvimos juntos diez días y creo que resultó un producto digno, todos tocando en directo, y ahí cada uno era un poco responsable de sus versiones. Fue un programa muy blanco, digamos que no tenía nada de rosa.

¿Queda Mikel Erentxun para rato?

Espero que quede mucho futuro por delante. A corto plazo, en navidades me meto a grabar un disco que saldrá la próxima primavera. Y hasta entonces tocar, como siempre.

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