Cultura - Música

Juan Diego Flórez: «Me siento afortunado por ayudar a través de la música»

El tenor peruano celebra sus veinte años sobre los escenarios con un recital en el Teatro Real, a beneficio de la Fundación «Sinfonía por el Perú»

El tenor peruano Juan Diego Flórez
El tenor peruano Juan Diego Flórez - MAYA BALANYÁ

No aparenta tener la edad suficiente como para llevar veinte años sobre los escenarios, pero cuando echa la vista atrás para rememorar el camino recorrido, sus ojos transmiten experiencia, veteranía. Considerado por la crítica como el mejor tenor ligero del mundo, Juan Diego Flórez celebrará este aniversario mañana de la mano de Telefónica, con un concierto benéfico en el Teatro Real de Madrid en el que estará acompañado por la Orquesta Sinfónica de las Islas Baleares, dirigida por Pablo Mielgo.

El programa evocará grandes momentos de su carrera, con una primera parte dedicada a Gioachino Rossini (compositor al que ha estado asociado desde su debut en el Rossini Opera Festival, cuando tenía 23 años), en la que estará acompañado por la mezzosoprano Karine Deshayes y la joven soprano Marina Monzó en Le Comte Ory. En la segunda parte se podrá disfrutar de arias de Christoph Willibald Gluck, Jules Massenet, Jacques Offenbach y Gaetano Donizett, y hacia el final del concierto la Orquesta Pre-Juvenil «Sinfonía por el Perú» hará su irrupción tocando desde el auditorio de Telefónica del Perú, en Santa Beatriz, para compartir la experiencia en tiempo real.

¿Qué significa para usted celebrar su aniversario artístico de esta forma, en este lugar?

Es muy importante, no sólo por los veinte años, sino por el impulso a la Fundación Sinfonía por el Perú. Este va a ser el primero de varios eventos solidarios, y que se celebre en el Teatro Real, precisamente en el año de su ducentésimo aniversario, es una confluencia preciosa. La oportunidad de demostrar que la música puede ayudar a mejorar la vida de la gente, sobre todo la de los niños, es algo que me hace sentir afortunado.

Este año ha tenido más de una cita muy especial. Por ejemplo las Proms de la BBC.

Sí, además estuvo genial porque acordamos dar una sorpresa, que sería disfrazarme de algo típico peruano durante el final de la actuación. Me disfracé del Inca Manco Cápac, y lo más gracioso es que ni los de la BBC habían visto el traje. Sólo el casco y las orejeras. Fue divertidísimo.

También fue nombrado ciudadano honorario de Pesaro (Italia), donde debutó en 1996.

Yo ya era, o al menos me sentí, ciudadano de Pesaro, pero esto ha sido un honor especial, porque es la ciudad que no sólo me apadrinó, sino que se ha mantenido fiel desde entonces. Voy a actuar allí por lo menos una vez cada dos años.

Poco después dio dos recitales con llenazo absoluto en el Festival de Salzburgo.

Es un orgullo especial porque se trata del festival de música clásica más importante del mundo. Y para mí fue especialmente interesante porque redescubrí una ópera olvidada, «Il Templario» de Otto Nicolai, un personaje fascinante porque él creó la orquesta que tocó, la Filarmónica de Viena. Incluso diseñó el edificio donde tocaba. Es una obra que sacaré en CD, porque es muy interesante para los aficionados a la ópera que buscan algo novedoso.

Esa es una de sus aficiones, ¿verdad? Redescubrir óperas olvidadas.

Hay muchas, muchísimas obras buenísimas que jamás se representan, y están ahí, esperando a ser redescubiertas. Montones de ellas, igual que compositores a los que no se les da valor injustamente.

¿Cómo suele descubrirlas?

Siempre hay alguien que se acerca a mí, de un modo u otro, y me pasa obras que no conozco. Suelen ser musicólogos en su mayoría. En mi última actuación se presentó un tipo muy interesante que me dio una partitura desconocida en PDF, y ya estoy deseando ponerme con ella para ver qué me voy a encontrar, si puede adecuarse a mi voz, etc.

¿Estos acercamientos de los musicólogos son habituales?

Bueno, ocurren de vez en cuando porque ellos saben que pueden encontrar en mí a alguien que muestre interés por lo que tienen entre manos.

Quizá el concierto más espectacular que ha dado este año sea el de la Torre Eiffel, el pasado mes de julio.

Sí, ante medio millón de personas y se emitió por televisión. Y claro, que un cantante de ópera cante para tantísima gente, es algo que no ocurre muy a menudo. Creo que ha sido la mayor multitud para la que he cantado, desde el Live Aid de 2008. Fue bastante impresionante para el público, porque anteriormente grabamos un vídeo en el que yo llegaba en un barco con el conductor del programa hasta la torre, lo pasaron justo antes de subirme al escenario, y le dio mucha más espectacularidad, ¡jaja!

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