Primer laboratorio del Puerta del Mar en 1978.
Primer laboratorio del Puerta del Mar en 1978. - CEDIDA
ANIVERSARIO DEL PUERTA DEL MAR

Feliz cuarentena hospitalaria

El Puerta del Mar tuvo el nombre de un falangista hasta los 90 y, pese a lo que creen muchos gaditanos, no se construyó al revés

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La leyenda narra que existe un ave, de nombre fénix, que se consume en el fuego y que es capaz de renacer de sus cenizas. En el caso del Puerta del Mar, resurgió dos veces de sus cenizas. O casi. Porque, siendo rigurosos, en la primera ocasión nació y en la segunda, por fortuna, las llamas no llegaron a consumirlo del todo por la pericia del personal sanitario y de los servicios de emergencia. Tras 40 años desde que abrió sus puertas de manera oficial, el Puerta del Mar goza, valga la obviedad, de una salud de hierro.

Derribo del antiguo Zamacola.
Derribo del antiguo Zamacola.

En la epopeya del hospital hay tres fechas de nacimiento. La Delegación de Salud de la Junta (que es quien gestiona el centro) ha decidido fijar como día de nacimiento el 20 de diciembre de 1977, fecha en la que un remozado Fernando Zamacola abría sus puertas tras poco más de tres años de obras. Ese mismo día vio la luz Javier Rivera (que pesó 3,5 kilos y cuyo padre esperaba una niña )y fue operado Agustín Casto (nada grave, una apendicititis que fue tratada por el cirujano Ramírez de Isla).

Pero también podía haber determinado que el hospital vino al mundo el 22 de marzo de 1954, fecha en la que se abrió el hospital que se levantaba en los mismos terrenos del actual y que legó a su sucesor el nombre de Fernando Zamacola (un falangista portuense muerto antes de que terminara la guerra y cuya memoria restaría bastante épica a este relato ).

«Al hospital se le llama Fernando Zamacola –aunque en Cádiz muchos le llamaban San Macola– porque en los años 50 en España se empieza a edificar hospitales y todos llevaban el nombre de militares (Carlos Haya o García Morato) o de advocaciones religiosas (la Fe o virgen Macarena)», explica el historiador gaditano Julio Molina Font, uno de los rapsodas de la historia del hospital.

Precisamente, la tercera fecha en la que se podría haber fijado el nacimiento del Puerta del Mar es cuando éste cambia su nombre, a principios de los 90, y pasa a denominarse Puerta del Mar. «Podría haberse llamado ‘Hospital Puertas de Tierra’, pero pensaban que podría generar malestar en Intramuros, o ‘Bahía de Cádiz’, pero en esa época los alcaldes de la zona estaban enfrentados y prefirieron no hacerlo», detalla con mimo Molina Font.

¿Por qué ‘Residencia’?

En Cádiz es bien sabido que a las cosas se las llama por su nombre, aunque luego lo que evoquen no corresponda. Así, la plaza de toros tiene ese correcto nombre aunque no tenga coso ni le haga falta. De la misma suerte, el hospital nunca se ha llamado así, sino Residencia. «El motivo es que cuando, en la década de los 50, se empiezan a construir los hospitales españoles se los denomina ‘Ciudad Hospitalaria’ si constan de varios módulos o ‘Residencia Hospitalaria’ si era un único edificio, como finalmente sucedió en Cádiz, de ahí se le quedó el nombre», relata Molina Font.

El historiador desvela que el proyecto inicial era que se edificara una Ciudad Hospitalaria, ya que el terreno que se adquirió para la obra (al precio de 30 céntimos el metro cuadrado) llegaba hasta la calle Trille, «pero se construyeron viviendas para acoger a los afectados de la explosión del 47».

En su primera vida, el hospital fundado en 1954 se convertía en el primer centro moderno sanitario y relevaba de sus funciones a los vetustos Hospital del Mora, al de Mujeres –propiedad del Obispado– o al de la Misericordia. «Eso sí, cuando abrió no tenía ni médicos, ya que éstos sólo venían si se les llamaba por algún problema», relata Alfonso Macías, antiguo intensivista del Puerta del Mar.

El nuevo hospital hecho al revés

A principios de los 70 se descubre –cuentan las crónicas– que la estructura del hospital está dañada y se decide derribar el edificio con una voladura controlada el 10 de octubre de 1974. Tres años, dos meses y diez días después (tiempo en el que los pacientes estuvieron en San Rafael y el Mora) volvía a abrir sus puertas un hospital moderno, «tanto que las almohadas tenían un dispositivo para oír la radio que, con el tiempo, se fue perdiendo» como explicó Molina Font en la conferencia que abrió los actos del 40 aniversario organizados por el SAS.