PUERTO DE CÁDIZ

De la bocana al muelle

LA VOZ pasa una jornada de trabajo con los prácticos del puerto de Cádiz, uno de los oficios de marinería más antiguos y, a la vez, más desconocidos por el público

CÁDIZActualizado:

El viento de levante que ha sacudido la costa gaditana este verano y ha aguado las vacaciones de miles de turistas no es, curiosamente, el más temido por los marinos de Cádiz. Las rachas de componente Noroeste y Este son las que avivan la mar y dificultan las maniobras de atraque y salida de los grandes barcos en el puerto de la ciudad.

Pelayo Infante tiene 45 años y lleva 14 como práctico del puerto gaditano. No olvida una de las maniobras más complejas de su carrera profesional. Tuvo lugar a primeros de diciembre de 2004, cuando el crucero inglés ‘Aurora’, de la compañía P&O Cruises, abandonó el muelle de la ciudad tras una corta escala. Todo estaba tranquilo. El viento era de unos 10 nudos pero, a lo lejos, cuando el barco se disponía a realizar la maniobra, se avistó una cresta de espuma que hacía presagiar un repentino cambio de las condiciones meteorológicas. En poco menos de diez minutos el viento alcanzó los 55 nudos y obligó, sobre la marcha, a solicitar el refuerzo de los remolcadores del puerto para ayudar a la salida. Esta decisión fue vital, de lo contrario, el crucero hubiera quedado a merced del viento en mitad de la dársena. Fueron los remolcadores, bajo la dirección del práctico, los que controlaron la inercia del buque hasta situarlo en alta mar por el canal de navegación. Esta situación confirma que el trabajo del práctico no es, en absoluto, una rutina. Al contrario. Su oficio, uno de los más antiguos de la historia y muy poco conocido por la inmensa mayoría de los ciudadanos, es clave para garantizar la seguridad del tráfico marítimo y, sobre todo, asistir a los grandes buques en sus maniobras de aproximación a la costa. Son marinos expertos y especializados que conocen a la perfección la idiosincrasia de la zona en la que desarrollan su actividad.