Antonio Jiménez, presidente de la Asociación de AMigos del Monasterio
Antonio Jiménez, presidente de la Asociación de AMigos del Monasterio - A. VÁZQUEZ
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«Ojalá a la gente se le mueva el corazón y colabore»

La Asociación de Amigos del Monasterio de Santa María ha puesto en marcha unas obras que hacen más próximo el regreso de las monjas concepcionistas

CÁDIZActualizado:

Once años han pasado desde que María Luz, Carmen María, Mónica y María Débora del Amor tuvieron que abandonar su casa. El monasterio de Santa María del Arrabal en el que se encontraban entonces las hermanas concepcionistas estaba en mal estado y era ya inhabitable. Las monjas se trasladaron al convento de La Piedad de la calle Feduchy donde permanecen actualmente. A partir de ahí surgió en ellas el inevitable anhelo de poder regresar algún día al que es su hogar. Ese deseo está ahora un poco más cerca gracias a la Asociación de Amigos del Monasterio de Santa María que desde que se constituyó en 2012 no ha parado de trabajar para hacer que este histórico edificio, que dentro de una década cumplirá 500 años, no desaparezca.

Antonio Jiménez es el presidente de la Asociación de Amigos del Monasterio que cuenta con ciento treinta y dos socios. Todos ellos son los responsables de que este proyecto pueda salir adelante aunque Jiménez indica que el principal impulsor de la asociación fue el padre José Luis Sibón. «Él ha sido el confesor de la comunidad y a través de la madre abadesa planteó el poder formar un equipo que pudiera ayudarles y trabajar en esto».

Lograr el inicio de las obras en una parte del monasterio, la llamada Casa del Capellán, supone para Jiménez una gran alegría. «Es una gran satisfacción y un milagro. La verdad es que pensábamos todos que este día llegaría más tarde o más temprano pero también hemos tenido nuestros altibajos».

Han sido muchas las gestiones y reuniones que se han celebrado para intentar buscar soluciones. Sin embargo, todo ha surgido de la iniciativa de las propias monjas y la asociación. En ese sentido Antonio Jiménez lamenta la falta de implicación de los distintos organismos públicos. «Es muy complicado porque ha habido poca colaboración por parte de las instituciones. Pensamos que se debía haber apoyado más porque es un bien histórico, un edificio que no se puede perder. Es un patrimonio de la ciudad y luchamos porque esto se mantenga en pie porque si no hay nadie, este monasterio se hubiese caído».

La Casa del Capellán se va a convertir en una especie de monasterio de realojo para la comunidad de monjas concepcionistas. Para la rehabilitación de esta zona se dispone de unos 150.000 euros que aportan la comunidad de religiosas y la propia asociación. Pero en la financiación para el comienzo de estas obras ha contribuido también lo recaudado con las visitas guiadas que se han organizado durante este tiempo. Más de dos mil personas han pasado por este edificio. «Muchos han visitado el monasterio que no conocían y se han quedado impresionados, se han llevado una enorme sorpresa», indica Jiménez. Los trabajos presupuestados corresponden a la fase en la que se va a proceder a la cimentación, estructura, saneamiento, cubierta y cerramiento. «Ahora mismo tenemos dinero para eso y a partir de ahí hay que continuar luchando para ver si a la gente se le mueve el corazón y colabora para que puedan seguir las obras. Sabemos que es un riesgo pero tenemos que hacerlo así», explica Antonio Jiménez.

Al margen de estos trabajos quedarían las instalaciones propias de un edificio: fontanería, electricidad, contrainciendos... Según el proyecto técnico, para terminar la Casa del Capellán hacen falta 500.000 euros. La Asociación de Amigos del Monasterio de Santa María tiene claro que hay que conseguir ese dinero para que las hermanas vuelvan a su casa. «El resto del monasterio, ojalá viva yo y pueda verlo terminado pero considero que son muchos millones de euros para que esto pase», indica Jiménez. De momento hay que hacer el minimonasterio en la Casa del Capellán para que las monjas puedan vivir. «Se va a organizar de forma que las hermanas tengan acceso al claustro principal ya que no podemos olvidar que son monjas de clausura y para ellas es la única oportunidad de poder ver el cielo», explica Antonio.

El presidente de la Asociación de Amigos del Monasterio indica que «las hermanas se muestran ilusionadas con el inicio de las obras. Están que no se lo creen. Por fin se ha hecho realidad y eso es muy importante para ellas porque aunque allí en Feduchy están muy bien pues tienen el deseo de volver a su casa».

La futura hospedería, clave para mantener el edificio

Que la Casa del Capellán se convierta en un futuro en una hospedería es lo que va a hacer posible que se pueda mantener el edificio. Cuando más adelante se pueda rehabilitar todo el monasterio, las monjas de clausura pasarían a sus nuevas dependencias y la Casa del Capellán quedará abierta al público. «El pensamiento es que pase a ser una hospedería. Así se ha acordado y sería una fuente de ingresos para las monjas ya que al margen de todo, cualquier construcción necesita un mantenimiento». Este proyecto turístico además de suponer una importante vía de ingresos para las hermanas concepcionistas, tendría un efecto dinamizador muy importante en el barrio de Santa María.