El buen día ha acompañado para disfrutar de los erizos y las coplas en las calles gaditanas. - FRANCIS JIMÉNEZ
CARNAVAL DE CÁDIZ 2018

Erizos para terminar la Navidad y que dé comienzo el Carnaval de Cádiz

Centenares de ciudadanos se han dado cita en el barrio de la Viña pasando de los villancicos y el roscón a las coplas y la Erizada

CádizActualizado:

Ya está aquí el Carnaval, señores. Sin solución de continuidad, Cádiz ya se baña en coplas. Aún no ha llegado febrero, es cierto, pero el martes empiezan las preliminares del COAC y en la Viña ya suenan los pitos y se anda al compás del 3x4.

El pistoletazo de salida de los Carnavales de este año que acabamos de empezar lo ha dado este domingo la Erizada popular que ha llenado la calle de la Virgen de la Palma de púas y papelillos. Con un soleado domingo que acompañaba para degustar el manjar de los erizos de mar, tanto gaditanos como ciudadanos de localidades vecinas y, por supuesto, muchos turistas, han disfrutado de un mediodía con aires de serpentina y coloretes.

La Erizada independiente

La peña El Erizo lleva 38 años organizando este evento, que es mucho más que una cita gastronómica y durante la que este domingo ha repartido 650 kilos de erizos, distribuido 15 cajas de manzanilla y centenares de litros de cerveza Cruzcampo. No obstante, este 2018 la Erizada no ha sido como siempre, ya que habitualmente esta fiesta coincide con la Ostionada y se celebra horas después de la Pestiñada, pero en esta ocasión y debido a la cercanía (justo la víspera) del día de Reyes Magos, tanto la Pestiñada como la Ostionada se desarrollarán días más tarde. Concretamente, la Pestiñada tendrá lugar este próximo sábado 13 de enero y la ostionada el domingo 14.

Pero este cambio en los acontecimientos gastronómicos carnavaleros no ha amainado las ganas de gaditanos (y no tan gaditanos) de pasar un mediodía de domingo entre púas y pasodobles. Más de uno ha mezclado los polvorones con la manzanilla y no ha sido raro ver a niños sin soltar el juguete preferido de los que Sus Majestades dejaron el sábado bajo el árbol. Y es que, como decía el alcalde de Cádiz el Día de Reyes a través de un mensaje en la red social Twitter, «escuchando el Cádiz mientras jugamos con los niños y damos los últimos retoques a la Erizá de mañana. Ser de Cádiz es estresante a veces».

A las 14.00 horas en la calle de la Palma ya no cabía un alfiler. «A mí me agobia tanta gente», señalaba un señor de mediana edad a la mujer que le acompañaba. «Esto está como la feria», contestaba ella. Y lo parecía. Botellas de manzanilla y grupos de amigos compartiendo priva, carcajadas, historias y, por supuesto, algún manjar de mar. «Lo mejor es juntarse con los colegas a pasar este buen ratito», declaraban.

Mientras tanto, en las mesas que han regado toda la calle se han partido erizos, abierto ostiones y se han preparado cartuchitos de cañaíllas, lapas, camarones o mojama. «¿Qué es?», preguntaba un joven con claro acento anglosajón a uno de los vendedores, «mojama de atún, en salazón, está muy rica», le respondía éste. A unos metros, una pareja del norte de España se disponía a probar las lapas. «Es la primera vez que venimos y nos está gustando mucho el ambiente y la comida», contaban sonrientes.

Mejor, los colorados

Los bares y restaurantes de la calle, vacíos en su interior, han aprovechado para servir productos típicos en barras situadas en la calle. Platos de galeras, cangrejos o tapas de menudo, paella o ensaladilla y muchos, muchos pitos de carnaval.

Enfrente de la Peña El Chapa, el Pepón de Cádiz ha estado vendiendo los «auténticos pitos» que elabora él mismo, como reza la tabla en la que se han expuesto los instrumentos.

Y al fondo, en el escenario situado justo enfrente de la fachada de la iglesia de la Palma, no han cesado los pasodobles y las coplas. Durante toda la fiesta han actuado sobre sus tablas ‘Los cleriguillos’, el coro juvenil ‘Los emisarios’, la chirigota del Cascana ‘Cai de mi arma’, ‘Los campeones’ del Noly y ‘El rubio de la derecha’, venida de la localidad cordobesa de Aguilar de la Frontera.

Porque afición por el Carnaval y lo que conlleva esta fiesta cultural gaditana no hay solo de Puerta Tierra hacia adentro. «¡Qué bueno está esto! A mí me gusta», señalaba un joven de Trebujena a su novia mientras ambos probaban los erizos de mar. «Cuanto más colorado tenga el erizo más bueno es», les explicaba mientras tanto una gaditana vecina del barrio de la Viña que ha aprovechado la ocasión para darles otro consejo, «no irse sin probar las tortillas de camarones, que aquí están muy ricas».

De fondo, sobre el escenario, ha sonado el archiconocido pasodoble del onubense Manuel Carrasco, «un vino, una puesta de sol, un fandango de camarón, que no soy un pobre porque no tenga dinero, no tiene que ver, soy afortunado». Porque, como demuestra el Carnaval año tras año con cada rato que las calles y plazas de Cádiz se llenan de risas, coplas, papelillos, coloretes, pitos, familias y amigos, «los mayores tesoros que tengo no los he ‘comprao’».