Manuel y Felipe, los dos policías que el sábado le salvaron la vida a un anciano en El Puerto. - ANTONIO VÁZQUEZ
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«Vimos que movía una mano y nos tiramos a por él sin pensarlo»

Los policías que rescataron a un anciano de morir ahogado tras estar dos horas a la deriva en El Puerto cuentan cómo le salvaron la vida

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Cuando la vida de una persona depende quizá de minutos no hay tiempo para pensárselo mucho. Hay que actuar. De forma rápida pero diligente. Con cierta prisa pero con mucho cuidado. Los policías de El Puerto Felipe Alfín y Manuel Ochoa, junto a otros compañeros, pusieron en práctica esta regla básica el sábado cuando sacaron del mar a un anciano de 84 años que llevaba a la deriva más de dos horas flotando en aguas de El Puerto. Cuando lo trasladaron al hospital, el médico les dijo que le habían salvado la vida.

«Fue en torno a las doce del mediodía, recibimos un aviso de que había un cadáver flotando en el agua», recuerda el subinspector Alfín. Un pescador lo había visto en la playa de Valdelagrana, cerca del espigón. Decía que llevaba unas dos horas y creía que se trataba de una persona que ya estaba muerta.

De inmediato se desplazaron al lugar dos radiopatrullas. «Cuando llegamos lo vimos a unos cincuenta metros. La postura no era la de un ahogado, estaba rígido, boca arriba...», cuenta Manuel Ochoa. «De repente me fijé y vi que le temblaba la mano izquierda. No lo dudamos. Había que tirarse a por él».

Pero pararon un momento. No había que actuar con nervios. «El instinto nos hubiera llevado a tirarnos los cuatro pero pensamos que era mejor que fueran dos y los otros se quedaran en las rocas para ayudar a subirlo». Y así lo hicieron.

Manuel y Felipe nadaron hasta él. «Cuando lo pudimos sujetar, le escuchamos balbucear, nos estaba pidiendo ayuda, ya no tenía fuerzas». Con cuidado lo cogieron cada uno por una axila y empezaron a ir hacia la orilla. «Tenía un fuerte ataque de hipotermia por lo que lo primero era sacarlo lo antes posible del agua».

«Llegamos hasta él y le escuchamos balbucear, nos estaba pidiendo ayuda pero ya no tenía fuerzas»

La subida al espigón no fue fácil. La marea estaba vacía y las rocas podían hacerle más daño si se golpeaba. «No sabíamos si tenía alguna contusión grave de la caída y lo hicimos poco a poco entre nosotros dos, otros compañeros y gente que vino a ayudarnos».

No sabía nadar

Eulogio, que así se llama el rescatado, es médico jubilado. Durante muchos años había atendido en emergencias y había salvado más de una vida así que supo qué hacer para salvar la suya propia cuando sin saber nadar se cayó al agua. Al parecer resbaló en el espigón y se precipitó desde las rocas. Pidió socorro pero nadie le escuchó. Hasta que le vio el pescador que avisó a la Policía. «Se dejó llevar para no cansarse y, afortunadamente nos dio tiempo a llegar».

Ya fuera lo despojaron de su ropa y le pusieron por encima algunas prendas de los agentes que no se habían tirado al agua. También el jersey de un ciudadano que acudió a su auxilio.

Eulogio sigue ingresado recuperándose pero ya ha podido ver a sus rescatadores. «Nos emocionamos con él. Nos dio las gracias llorando y su familia que vino a Comisaría nos dijo que éramos sus ángeles...», cuentan impresionados.

A pesar de esta acción heroica, Manuel y Felipe se restan méritos. Dicen que cualquier compañero en su situación hubiera hecho lo mismo que ellos. «Bueno... forma parte de nuestro trabajo...». Pero también saben que aunque se lleve con el uniforme esta vez ha sido una actuación especial. De esas que recordarán «toda la vida».