Cuatro presuntas víctimas de agresiones sexuales por parte de monjes budistas: Chris, Cecile, One Biljsma y Ricardo Mendes, después de presentarle el informe que alumbró el llamado #Metooguru
Cuatro presuntas víctimas de agresiones sexuales por parte de monjes budistas: Chris, Cecile, One Biljsma y Ricardo Mendes, después de presentarle el informe que alumbró el llamado #Metooguru - AFP

Las víctimas de abusos sexuales de monjes budistas se enrolan en el movimiento #Metooguru

Bajo esta etiqueta, mujeres y hombres de diez países denuncian el acoso que trasladaron en una carta al dalái lama

MadridActualizado:

El dalái lama se reunió el pasado viernes con cuatro víctimas de presuntas agresiones sexuales de maestros budistas. Lo hizo antes de inaugurar en Ámsterdam una muestra sobre la vida de Buda, en un país, Holanda, donde viven entre 50.000 y 60.000 budistas. Estas víctimas de abusos perpetrados presuntamente por maestros budistas tibetanos, monjes y laicos han dado viva a un nuevo colectivo, enrolado dentro del movimiento surgido tras los abusos del productor Harvey Weinstein, el #MeToo.

El nuevo etiquetado o categoría de frente contra los abusos se llama #MeTooGuru y viene a denunciar ese acoso que protagonizan los gurús de las religiones, como el budismo. El dalái lama, en su visita a Holanda, no ha podido por más que corroborar que existieron esos abusos. Lo hizo tras su encuentro con los firmantes de una misiva, hombres y mujeres de diez países diferentes, que acusan directamente a cinco maestros budistas.

En dicha carta, que le dieron en un encuentro privado en un hotel de Róterdam, instan al líder espiritual del Tíbet y premio Nobel de la Paz en 1989, a que corrija la «imagen estereotipada del budismo donde estas agresiones no tienen cabida». Le dicen también que varios monjes y profesores budistas estuvieron presuntamente implicados en «comportamientos inaceptables» con discípulos, tanto varones como mujeres, en diferentes países del mundo. Según una investigación de la televisión holandesa «NOS», algunos de los estudiantes en este país eran menores de edad cuando ocurrieron los abusos, que no se limitaron a un solo templo y se registraron desde los años 70.

Tal y como informó ABC, el dalái lama, de 83 años, prometió a las víctimas el pasado viernes que tratará esta problemática en reuniones con sus discípulos y con científicos, y les aseguró que sus agresores «no están por encima de la ley». «Fue una reunión muy complicada. Es muy difícil hablar con él y dejarle claro lo que piensas. Vive un poco en su propia burbuja y no es fácil hablar sobre abusos sexuales desde un punto de vista budista, pero al final cedió y fue más receptivo», explicó a Efe Oane Bijlsma, budista y testigo de los abusos.

En el primer encuentro que el dalái lama mantuvo con víctimas de abusos sexuales, el líder religioso escuchó los testimonios de tres holandesas y un belga que han sido objeto supuestamente de agresiones por parte de diferentes maestros budistas en varios países. Según Bijlsma, el dalái lama, premio Nobel de la Paz en 1989, «no quería oír todo esto» y, por eso, «mantuvo una posición defensiva en un principio», pero después de diez minutos de conversación «empezó a estar más receptivo y a sorprenderse» con los testimonios, resumió.

«El dalái lama no era muy consciente de la seriedad de los abusos sexuales. Las víctimas hablaron de varios casos de los que él no tenía conocimiento, lo cual es raro porque se enviaron cartas de denuncia a su oficina, pero está claro que se las ocultaron», dijo a Efe Rob Hogendoorn, investigador de estos abusos y promotor de esta reunión.

Un día después, el líder tibetano confirmó a la televisión pública holandesa que estaba al tanto desde los años 90 de las presuntas agresiones sexuales cometidas por maestros budistas.