Alemania quiere que la vacuna del sarampión sea obligatoria
Alemania quiere que la vacuna del sarampión sea obligatoria - ABC

Alemania estudia multar a los padres que no vacunen a sus hijos contra el sarampión

El ministro de Sanidad alemán considera que cualquier niño que vaya a un colegio o guardería debe estar vacunado

Corresponsal en Berlín Actualizado: Guardar
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A partir del 1 de marzo de 2020 será obligatorio en el documento de vacunaciones alemán el sello del sarampión. El gobierno toma esta medida después de que hayan surgido varios brotes de esta enfermedad por el rechazo de algunos padres a la vacuna. Sin ese sello, los niños no podrán ser escolarizados y los padres se arriesgan a multas de hasta 2.500 euros. En realidad el 93% de los niños en Alemania tiene la vacuna, pero para erradicar una enfermedad al completo es necesario que el 95% de la población esté inmunizada, señala la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El ministro de Sanidad, Jens Spahn, mantiene que se trata de defender la integridad de los niños, que no pueden decidir por sí mismos, contra muchos padres opinan que lo que hay detrás son los intereses de las grandes compañías farmacéuticas.

«Precisamente se trata de proteger la integridad de los niños, que no pueden decidir por sí mismos. Con una vacuna contra el sarampión pueden quedar protegidos de una enfermedad muy, muy peligrosa y también muy contagiosa, mientras que sin ella quedan expuestos y exponen además a otros niños y ancianos con los que puedan tener contacto», ha dicho el ministro, que considera «irresponsable» el rechazo a la vacunación en las sociedades en las que el Estado hace el esfuerzo necesario para que la vacuna esté disponible de forma gratuita, como es el caso de Alemania.

El Ministerio ha confirmado que recientemente se han registrado de sarampión en Baviera, Berlín, Hesse y Renania del Norte-Westfalia, que se deben a la «progresión de la fatiga de la vacuna». A principios de marzo de este año, se habían notificado 170 casos de sarampión y 300 casos de contagio al Instituto Robert Koch, responsable de la estadística de la enfermedad y que saluda especialmente que la vacuna se convierta ahora en obligatoria. El presidente de la Federación de Médicos Alemanes, Frank Ulrich Montgomery, que recuerda que la responsabilidad es de los padres y que es una medida por el bien de la salud común.

El nuevo proyecto de ley que hará obligatoria la vacuna contra el sarampión contempla que todo menor que pretenda acceder a un centro de educación infantil, guardería o colegio de pre-escolar deberá demostrar que sus vacunas están al día. Aquellos que ya están en un centro educativo, tendrán de tiempo hasta el 31 de julio del año que viene para presentar la correspondiente certificación. En el caso de las escuelas de primaria y secundaria, donde excluir al alumnado no inmunizado no es una posibilidad porque la asistencia es obligatoria, los padres que no vacunen a sus hijos pagarán multas de hasta 2.500 euros. Para aquellos niños que por razones médicas no pueda ser vacunados, deberá presentarse a su vez el correspondiente certificado médico. «El objetivo no es imponer sanciones. El objetivo es que, de ser posible, todos estén vacunados», ha subrayado el ministro.

Según Spahn, años y años de campañas de concienciación no han conducido al resultado deseado, el de erradicar el sarampión, por lo que y allegado el momento de optar por la obligatoriedad, que según su departamento supondrá unas 600.000 vacunas más. El gobierno alemán calcula que hay ahora mismo 361.000 milos en guarderías y centros de educación infantil, hasta los 6 años de edad, sin vacuna contra el sarampión. Además unos 220.000 empleados de hospitales y consultas médicas podrán ser obligados a vacunarse también, según esta reforma que cuenta con el apoyo de todos los partidos que forman parte de la gran coalición de gobierno de Berlín, tanto la CDU de Merkel como los socialdemócratas del SPD.

La vacuna contra el sarampión se generalizó en Alemania a finales de los años 60, aunque hoy en día el 60% de los adultos ni siquiera está seguro de haber sido vacunado. Los contrarios a la vacuna alegan que el riesgo de contraer la enfermedad es inferior, por ejemplo, a las complicaciones de la salud relacionadas con exceso el de trabajo y que la inoculación del virus crea el riesgo de sufrir un grado de la inflamación cerebral característica de la enfermedad, además de los intereses de las compañías farmacéuticas que aumentarán sus beneficios vendiendo al Estado cientos de miles de dosis de vacuna más cada año. Investigadores Como Cornelia Betsch, profesora de la University of Health Communication de Erfurt, advierte que en sociedades como la nuestra vacunarse «deja de ser un derecho para convertirse en un deber» y llama a quienes desean prescindir de las vacunas a informarse sobre la gravedad de la información y plantearse que no solamente pueden contraerla ella, sino que pueden fácilmente convertirse en foco de contagio para terceros. Recuerda que el sarampión batió récord en Europa el año pasado, con más de 41.000 niños infectados solamente en el primer semestre de 2018, casi el doble que ese mismo semestre del año anterior.