Modelos con prendas de Mary Quant
Modelos con prendas de Mary Quant - EFE

Swinging London, los ecos de una revolución

Una exposición revive la movida londinense de los 60 y su repercusión en la moda, el arte y la música

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A finales de los años 60, Londres fue testigo privilegiado de una auténtica revolución cultural, una explosión de optimismo, hedonismo y modernidad que floreció en la música, la decoración, el arte y la moda. Numerosos iconos del pop surgieron en la ciudad del Támesis casi al unísono, convirtiendo la capital del Reino Unido en verdadero epicentro de una gran transformación. La exposición «The Swinging Sixties» recrea esta época, hasta el 2 de junio, en el «Fashion and Textile Museum» de Londres.

Entre las novedades de ese Londres pop y convulso, surgieron los Beatles, con su revolución musical y su metamorfosis estética, pero también otros importantísimos representantes del «London sound», los Rolling Stones, The Who y The Kinks. Nació un reguero de cadenas de radio pirata como la Swinging Radio England, que ofrecían una música inesperada, novedosa e incluso a veces irreverente. Otra onda musical que se desarrolló al mismo tiempo fue la del Psychedelic Rock, encabezada por Pink Floid. Un nuevo aire también se reflejaba en el cine, el arte y la televisión.

Twiggy
Twiggy - EFE

Esta transformación, de la tristeza de la posguerra a la alegría de finales de los 60, estaba protagonizada por hordas de jóvenes -la generación del baby boom nacida tras la guerra- empeñados en revolucionar la sociedad y cambiar los parámetros que hasta entonces habían regido la vida. Un 40 por ciento de la población de la ciudad tenía menos de 25 años, una situación que no se repetía desde el Londres del Imperio Romano. La eliminación del servicio militar obligatorio hizo el resto. Estos jóvenes londinenses querían libertad en todos los sentidos y pocas responsabilidades. Sus empeños se materializaron en una portada de la revista «TIME» en abril de 1966, titulada «The Swinging City», algo así como «La ciudad de la movida». El «mini» se convirtió en un coche de culto, proliferaron las series de espías modernos como «Los Vengadores» y la bandera británica se convirtió en un fuerte símbolo de modernidad desde su victoria del Mundial de Fútbol en 1966.

Máxima expresión

Pero otro gran reflejo de este Londres pop y movido fue el drástico cambio en el mundo de la moda. En 1965, Diana Vreeland, una mujer con mucho ojo y editora de «Vogue USA», declaró que Londres era la ciudad más «movida» del planeta en ese momento. Y tenía razón. Fue la época de las modelos Jean Shrimpton y Twiggy, aquella delgadísima maniquí de enormes ojos y maquillaje extraño. Mary Quant irrumpió con fuerza con su minifalda, cambiando los cánones de la moda mundial en su famosa tienda, «Bazaar». No en vano fue considerada la reina de lo que se llamó «The Chelsea Set». Las chicas maquillaban sus ojos con toda la exageración imaginable, llevaban largas melenas lisas y faldas más cortas que nunca. Se pusieron de moda zonas alternativas para ir de compras, como Carnaby Street -en el Soho- o King’s Road en Chelsea.

Modelos con prendas de Mary Quant
Modelos con prendas de Mary Quant - EFE

En la exposición «Swinging London: A Lifestyle Revolution», se erigen como protagonistas Sir Terence Conran, fundador de Habitat y de The Conran Shop y la legendaria Mary Quant. Se exhiben muebles, ceramica, ropa, accesorios y lámparas fabricados desde 1952 a 1977, piezas icónicas que cambiaron el curso de las artes aplicadas y la imagen de las calles, la gente y las casas.

La muestra, que estará abierta desde esta semana y hasta el día 2 de junio, tiene lugar en el Museo de la Moda y el Textil de Londres, fundado por la británica Zandra Rhodes, un curioso edificio naranja creado por el arquitecto mexicano Ricardo Legorreta. La movida pop del Londres de los 60 dejó para siempre a la ciudad un halo de innovación y modernidad, convirtiéndola en la capital del cool, un cetro que ahora comparte a menudo con Nueva York y Los Ángeles.