De izq. a der., Carlos Álba, Alfonso Diez, Carlos Fitz-James Stuart y Solís, Fernando y Cayetano Martínez de Irujo
De izq. a der., Carlos Álba, Alfonso Diez, Carlos Fitz-James Stuart y Solís, Fernando y Cayetano Martínez de Irujo - EFE

De cero a 14.000 euros, así han sido las aportaciones de los hijos de la duquesa de Alba a su monumento

El túmulo ya está pagado con las aportaciones de la familia y amigos

MADRIDActualizado:

Desde que arrancara la iniciativa de colocar un monumento funerario en el lugar donde reposan las cenizas de Cayetana Fitz-James Stuart, en la sevillana iglesia del Valle, la Hermandad de los Gitanos se movilizó para recabar ayuda económica con objeto de financiar el túmulo, con unas dimensiones de 2,10 metros de ancho por 2,30 de alto, diseñado por José Antonio Navarro Arteaga y realizado en mármol por la empresa Cuéllar. La duquesa siempre fue muy generosa con este templo y gracias a sus donaciones se pudo arreglar parte de su estructura y, también, afrontar otros gastos de la hermandad. «Han devuelto a la duquesa de Alba algo de lo que ella dio a Sevilla», dijo el hermano mayor de la cofradía, Pepe Moreno, al inaugurar el monumento el pasado mes de noviembre, coincidiendo con el tercer aniversario del fallecimiento de doña Cayetana.

El monumento muestra en su medallón central el escudo de armasde la Casa de Alba y el de la Hermandad de Los Gitanos, junto al nombre de quien fuera camarera de honor de María Santísima de Las Angustias. Rodeando el conjunto un grupo de seis ángeles (sus seis hijos) que portan elementos alusivos a la vida la duquesa: la Giralda, por su vinculación con Sevilla; una paleta de pintor, por su amor al arte y a la cultura; una montera, por su afición a los toros; una herradura, por su pasión por el mundo ecuestre, y un pañuelo de encaje, por su ya referida condición de camarera de honor de la dolorosa.

Fue ante del Cristo de los Gitanos donde la duquesa quiso llevar a su entonces desconocido novio, Alfonso Diez, para rezar y presentarle en público; y es allí donde la familia se reúne cada vez que hay que recordarla. Su pasión por Sevilla se ha visto recompensada con la generosidad de cuantos han participado en la cuestación popular para costear el túmulo y ya se puede decir que está pagado.

En forma de agradecimiento a cuantos han querido sumarse a esta iniciativa, se ha encargado una placa que se instalará cerca del monumento y donde figurarán todas las entidades que se han sumado a la colecta -Cajasol, Caja Rural del Sur, la Asociación de Enganches, Morera & Vallejo, Grupo Azvi, Porcelanosa y la revista «¡Hola!»-, además de las aportaciones que los sevillanos han hecho de forma anónima (la iglesia ha conseguido 1.000 euros de sus fieles) o las de algunos de sus amigos como Curro Romero y Carmen Tello, Marta Talegón, Tomás Terry o Loli Reina.

Volcado en este proyecto ha estado desde el primer momento Cayetano Martínez de Irujo, quien siempre dijo que completaría la cantidad si al final no se conseguían los cerca de 100.000 euros que ha costado el monumento. De hecho, el duque de Arjona ha sido el más generoso de los hijos de la duquesa con 14.000 euros. El duque de Alba y Alfonso Diez han pagado 6.000 euros cada uno. Alfonso, duque de Híjar, ha puesto 1.000, mientras que Eugenia y Fernando han desembolsado 3.000 euros cada uno. Jacobo, conde de Siruela, el único hijo de doña Cayetana que no ha participado en la colecta.