Vestido de novia de Karl Lagerfeld para Chanel
Vestido de novia de Karl Lagerfeld para Chanel - AFP
MODA

El MET reconcilia la moda con la tecnología

El museo neoyorquino tumba los mitos que circunscriben el «hecho a mano» con la alta costura y el «hecho a máquina» con la moda para los mortales

Nueva YorkActualizado:

Hubo un tiempo en que la aguja fue la tecnología punta en el mundo de la moda. Las «agujas» de hoy en día son impresoras 3D, máquinas que cortan con láser, tejidos artificiales. La gran exposición que cada primavera organiza el Instituto de la Moda del Metropolitan Museum de Nueva York se centra este año en la relación entre la mano y la máquina, entre artesanía y tecnología.

«Tradicionalmente, la mano se ha identificado con la exclusividad, la espontaneidad, lo individual, pero al mismo tiempo representa el elitismo, el culto a la personalidad y una nostalgia dañina hacia la artesanía del pasado», explicó esta semana su comisario, Andrew Bolton. «A su vez, la máquina se la relaciona con el progreso, la democracia y la producción en masa, pero también con la inferioridad, la deshumanización y la homogeneización».

El objetivo de Bolton con «Manus x Machina» -así se llama la exposición- es derribar esos prejuicios y enseñar cómo la artesanía y la tecnología dialogan, se complementan y desafían la una a la otra en las creaciones artísticas de los diseñadores: ni la alta costura es algo de artesanas expertas en un taller luminoso de París, ni los avances tecnológicos son coto de la producción en masa deZara o H&M.

La exposición, que se abre este jueves al público, recibe con una pieza impresionante, que acumula la tesis explicada por Bolton. Un vestido de novia diseñado por Karl Lagerfeld para la colección de Chanel de otoño de 2014 domina una gran sala circular, inundada de música catedralicia. La cola del vestido, con un estampado de arabescos, fue dibujada a mano. Después, fue manipulada en el ordenador para dar una sensación de «estampado barroco pixelado». El siguiente paso fue pintarla a mano con pigmento dorado, para después imprimir a máquina sobre el dibujo cristales y rematar, otra vez a mano, con un bordado de perlas y piedras preciosas. Fueron 450 horas de trabajo en las que el hombre y la máquina fueron uno. «Quizás en el pasado importaba si un vestido era hecho a mano o a máquina, al menos en la alta costura. Pero ahora las cosas son completamente diferentes», explica Lagerfeld en un vídeo en la sala. «La revolución digital ha cambiado el mundo».

Otra de las vitrinas de la muestra
Otra de las vitrinas de la muestra - AFP

El resto de la muestra, que estará abierta hasta el 14 de agosto, recorre cerca de 170 creaciones de moda encuadradas en las mismas técnicas tradicionales que Denis Diderot describió en el siglo XVIII en su «Enciclopedia de las ciencias, artes y oficios»: bordado, trabajo con plumas, decoración floral, encajes y marroquinería. En las diferentes partes de la exposición se mezclan trabajos de diseñadores antiguos -desde Charles Frederick Worth a Jacques Doucet- a creaciones innovadoras, como un vestido de fibra de vidrio de Chalayan con flores de papel que giran suspendidas a su alrededor o una capa de Iris van Herpen, creada con una impresora 3D, que aparenta una gola isabelina. Otros ejemplos de la interacción de artesanía y tecnología son de Isley Miyake, Sarah Burton, Yves Saint Laurent -su traje Mondrian fue una inspiración para la muestra- o Gareth Pugh.

La conclusión, para Bolton, es que la tecnología no desnuda de emoción ni de impulso creativo a la moda. «Hay humanidad en la máquina», defendió.