Oscar Pistorius sonríe al abandonar el Tribunal Superior de Pretoria
Oscar Pistorius sonríe al abandonar el Tribunal Superior de Pretoria - AFP

Oscar Pistorius paga 640 euros de fianza y vivirá bajo arresto «mansionario» hasta abril

El atleta se enfrenta a 15 años de prisión tras ser acusado de asesinar a tiros a su novia

MADRID Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Un juez ha concedido la libertad bajo fianza a Oscar Pistorius, quien se enfrenta a una nueva sentencia por el asesinato a tiros de su novia Reeva Steenkamp, penada en su país con 15 años de prisión.

El Tribunal Superior de Pretoria concedió ayer la libertad bajo fianza al atleta, que abonó 10.000 rands (640 euros). Una cantidad ridícula si se tienen en cuenta los 63.500 euros que tuvo que pagar en el primer juicio. Esta nueva resolución dispone que Pistorius será controlado con un dispositivo electrónico y solo podrá desplazarse en un radio de 20 kilómetros en torno a la mansión de su tío en Waterkloof, en Pretoria. Una casa donde ya estuvo viviendo cuando cumplía la condena inicial, que era por «homicidio culpable» y no por «asesinato».

Pistorius podrá salir de la vivienda entre las 7.00 horas y el mediodía, necesitará un permiso especial para salir de la casa fuera de ese horario. Bajo este régimen deberá estar hasta el próximo 18 de abril, que será cuando el tribunal decida la pena que le impone a Pistorius, después de que la semana pasada el Tribunal Supremo elevara su acusación. Algo que podría llevar al atleta a pasar 15 años en prisión.

Pistorius recurrirá esta nueva condena ante el Tribunal Constitucional. El fiscal, Gerrie Nel, admitió este recurso al entender que Pistorius tiene derecho a presentarlo, aunque duda que el alto tribunal le vaya a dar la razón.

Fue la noche del 14 de febrero de 2013, coincidiendo con el día de los enamorados, cuando el campeón paraolímpico se levantó de la cama para llevar unos ventiladores a su habitación. Cuando volvió al dormitorio unos ruidos le hicieron pensar que había alguien dentro de su casa. Aquellos crujidos provenían del baño, donde se encontraba su novia. Alarmado por los chasquidos, echó las cortinas, cogió un arma que tenía junto a la cama –sin advertir si Reeva estaba o no en el dormitorio porque estaba oscuro– y caminó sobre sus muñones por un pasillo con la pistola en posición. Mientras, gritaba a su novia para que llamara a la policía. Tal y como contó en el juicio, escuchó un ruido en el baño que le hizo pensar que alguien iba a abrir la puerta para agredirlo. Fue en ese momento cuando comenzó a acribillar la puerta. Al abrirla descubrió el cuerpo de su novia tiroteado por él mismo. Después volvió al balcón a pedir ayuda.

«No tengo ninguna duda de que, al realizar los disparos, el acusado previó que quien estuviese detrás de la puerta podría morir», aseguró en su fallo el juez Eric Leach. Por esta razón, Pistorius ha sido acusado de asesinato y se ha desestimado el «homicidio culpable». En el primer juicio no se tuvo en cuenta que el atleta debía conocer el posible resultado de sus acciones. Tampoco se pensó en la intencionalidad de los hechos: cuando Pistorius disparaba con la pistola pensaba en matar a la persona que había dentro del baño.