Isabel Pantoja, Chabelita y el «Tato»
Isabel Pantoja, Chabelita y el «Tato» - TELECINCO

El «no novio» de Isabel Pantoja rompe su silencio tras ser despedido de Cantora

Eduardo Aguilar, más conocido como el Tato demandará a la cantante por despido improcedente

MadridActualizado:

Hasta hace una semana era un auténtico desconocido, pero desde que se hizo pública su supuesta relación con Isabel Pantoja se ha convertido en uno de los hombres más buscados por la prensa del corazón. Eduardo Aguilar, más conocido como el Tato, aparecía pro primera vez en los medios de comunicación por ser la nueva ilusión de la cantante que, lejos de ser cierta la noticia, provocaba su despido fulminante de Cantora, en donde ejercía de capataz fiel.

Días después de esta situación insostenible, el extrabajador ha decidido romper su silencio y hablar sobre lo que realmente ha vivido dentro de la casa de la artista y sobre lo que ha sucedido verdaderamente para llegar a la situación en la que se encuentra en estos momentos: en el paro y sin lugar en el que vivir. Lo primero que ha contado a «Viva la vida» es que emprenderá acciones legales contra Pantoja por despido improcedente. «La voy a denunciar. Nunca firmé el contrato de trabajo, solo el de confidencialidad. Me han despedido por los rumores y la persecución de la prensa», decía.

Ha negado eso sí, cualquier tipo de relación más allá de la laboral, asegurando que no ha habido ningún tipo de noviazgo. El «Tato» tiene mujer, que se encuentra también trabajando en Cantora, por lo que dichas insinuaciones no le han gustado en absoluto. «Yo soy solo el chófer de Isabel, lo del querido, no lo entiendo. Al salir trapos sucios de hace quince o veinte años… Esas cosas, ¡jo…! Yo tengo familia e hijos. Esta movida no me gusta», dijo, haciendo referencia a las informaciones que han salido a la luz sobre sus problemas con el alcohol y sus antecedentes penales.

Entre los motivos que podrían haber llevado a su despido podría encontrarse su mala relación con Agustín Pantoja, al que la buena sintonía entre su hermana y el «Tato» no le hacía gracia. Se había convertido en su hombre de confianza, el que le acompañaba a todas partes, incluyendo el supermercado.